Arq. Omar Osuna: Seguridad, conectividad e inversión como ejes de crecimiento

CONTENIDO EXTERNO
21 febrero 2026

Por el Arq. Omar Osuna

Mazatlán vive una etapa decisiva en su consolidación como destino estratégico del noroeste del país. El crecimiento inmobiliario, la expansión comercial y la llegada constante de visitantes no son hechos aislados; responden a un fenómeno claro: el fortalecimiento del turismo carretero como motor económico regional.

Hoy, el visitante ya no depende exclusivamente del transporte aéreo. Las familias y empresarios del norte del país han encontrado en la conectividad terrestre una alternativa eficiente, cercana y recurrente para disfrutar e invertir en el destino.

Estados como Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Torreón Zacatecas, Guadalajara, Nayarit. Y el mismo norte de Sinaloa y Sonora representan una base sólida de visitantes constantes. La facilidad de acceso por carretera ha transformado el perfil del turista: quien llega en automóvil no solo vacaciona, regresa varias veces al año y eventualmente analiza oportunidades de inversión.

El turismo vial genera un círculo virtuoso. Primero se conoce el destino. Después se busca una propiedad para renta. Finalmente, se adquiere un patrimonio. Mazatlán se convierte así en un mercado natural para inversionistas regionales que privilegia la cercanía y la posibilidad de supervisar directamente sus activos.

Sin embargo, para consolidar este crecimiento es indispensable fortalecer la confianza en el trayecto.

El desarrollo del turismo vial exige un enfoque integral de seguridad. No se trata únicamente de vigilancia, sino de construir percepción de orden, acompañamiento institucional y certeza.

Una propuesta clave es la implementación de Corredores Seguros Turísticos hacia Mazatlán, con patrullaje permanente visible, sistemas de videovigilancia conectados a centros estatales, arcos lectores en accesos estratégicos y señalización distintiva que identifique rutas protegidas.

La experiencia del visitante comienza desde que enciende el vehículo en su ciudad de origen.

Complementariamente, es necesario desarrollar paradores turísticos inteligentes cada 80 o 100 kilómetros, con servicios certificados, sanitarios seguros, módulos de primeros auxilios, conectividad digital y presencia de seguridad permanente. Estos espacios no solo brindan descanso, sino confianza.

Asimismo, se propone la creación de un seguro carretero turístico temporal, en coordinación con sector hotelero y aseguradoras, que incluya asistencia mecánica y cobertura básica durante la estancia. Esta medida enviara un mensaje claro: el destino respalda al visitante desde el trayecto.

La consolidación de estas acciones requiere una mesa permanente de coordinación entre autoridades estatales, federales, fuerzas de seguridad y sector empresarial. El monitoreo constante de indicadores de tránsito, seguridad y flujo turístico permitirá tomar decisiones preventivas y estratégicas.

El inversionista regional evalúa dos factores fundamentales: rentabilidad y estabilidad. Ambos comienzan con conectividad confiable.

Cuando una ciudad es fácil de llegar y segura de transitar, se vuelve atractiva para establecer patrimonio, desarrollar proyectos y ampliar negocios.

El potencial del turismo carretero posiciona a Mazatlán como el destino natural para millones de habitantes del norte del país. La proximidad geográfica, sumada a infraestructura adecuada y seguridad garantizada, fortalece la recurrencia del visitante y el crecimiento sostenido de la inversión inmobiliaria.

La seguridad carretera no debe entenderse como gasto operativo, sino como política de desarrollo económico.

Cuando el trayecto es seguro, la decisión de viajar es más sencilla.

Y cuando viajar es sencillo, invertir también lo es.

Mazatlán no solo se visita.

Mazatlán se adopta como patrimonio.

Esta es la opinión y propuesta de el

— Arq. Omar Osuna