Argentina: el trabajo silencioso de rescatistas para salvar a los animales de los incendios

Mongabay
30 enero 2026

Especies de fauna silvestre son las víctimas invisibles de los incendios que sufre la Patagonia argentina. No existen datos de cuántos individuos de fauna nativa fueron víctimas del fuego debido a que todavía los incendios persisten. Por ahora, las labores de los rescatistas se centran en contener el fuego para que no siga avanzando a zonas pobladas. Además de la fauna silvestre, los animales domésticos y de granja también han sido severamente afectados por el fuego.

La Patagonia argentina enfrenta una de las peores tragedias ambientales de la última década. El Gobierno de Javier Milei declaró finalmente la emergencia ígnea este jueves, tras reiterados pedidos de los gobernadores de la región, donde el fuego avanza desde finales de diciembre y afecta varios parques nacionales, como Los Alerces. La provincia de Chubut, la más afectada, fue declarada «zona de desastre». En medio del fuego, avanzan quienes hacen un trabajo silencioso arriesgando sus vidas. Son los brigadistas que se insertan entre el bosque quemado y el humo agobiante para rescatar animales silvestres, pero también domésticos.

Susana Rizzuto tiene un doctorado en Biología y es docente en la cátedra de Zoología General en la Facultad de Ciencias Naturales y de la Salud de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. La experta relató a Mongabay Latam que el fuego en el Parque Nacional Los Alerces, provincia de Chubut, se originó por un rayo eléctrico dentro de un área intangible de bosque nativo. Ese fuego se fue conteniendo bajo los protocolos del área protegida, pero el 1° de enero ese incendio se descontroló en medio de anomalías térmicas de calor y sequías.

“En paralelo, más al norte, en Puerto Patriada -misma provincia-, en la localidad de El Hoyo, un fuego intencional tomó por sorpresa a muchos turistas y tuvo un comportamiento extremo avanzando en bosques exóticos y bosques nativos de las localidades del Hoyo, Epuyén y está yendo hacia otra localidad llamada El Maite”, afirmó Rizzuto.

La experta añadió que como estos incendios todavía están activos, aún no se han realizado evaluaciones técnicas. En estas zonas hay especies emblemáticas como el huemul o ciervo andino (Hippocamelus bisulcus), el pudú o ciervo enano (Pudu puda), el puma (Puma concolor) y el monito de monte (Dromiciops gliroides). “También hay presencia de jabalíes y ciervos colorados, por lo que no se sabe si estas especies pudieron o no migrar para escapar del fuego. Muchos de ellos quizá no hayan podido escapar”, afirmó.

Rizzuto destacó que la fauna silvestre afectada por los incendios tiende a escapar de las zonas con fuego e incluso los animales pueden llegar heridos a áreas pobladas. “Se han visto vacas con las pezuñas quemadas, caballos con gran parte del cuerpo afectado y fauna silvestre desorientada que comienza a aparecer en rutas o zonas pobladas”, dijo.

Por ahora, los esfuerzos se enfocan en contener el fuego, frenarlo y proteger casas de la población y el rescate de fauna silvestre. “Hay ayuda de diferentes veterinarios y protectores de animales silvestres, como fundaciones de equinoterapia, como la que integro. Se están recolectando insumos veterinarios, alimentos para mascotas y grandes animales. Sobre todo porque estos animales dependen de las pasturas que están en estos bosques y que hoy se han quemado”, dijo Rizzuto.

De acuerdo con el último comunicado oficial del Parque Nacional Los Alerces, el incendio en la reserva se encuentra activo entre lago Verde y lago Rivadavia. “La complejidad de control en el área inicial, con riscos altos, sin disponibilidad de agua y con una acumulación sobre el suelo de casi un metro de cañas secas, facilitó una propagación veloz en cuanto se combinaron las condiciones meteorológicas de altas temperaturas, baja humedad, inestabilidad atmosférica y vientos intensos”, informaron desde el parque nacional.

Según medios argentinos, unas 70 personas fueron afectadas mientras combatían el incendio. Las temperaturas pueden llegar a los 29 ºC y la humedad relativa mínima es del 25 %. Mientras, los vientos tienen una velocidad de entre 10 y 20 kilómetros por hora en direcciones variables, predominando del sector oeste, con ráfagas que van aumentando hasta 35 kilómetros por hora.


La ardua labor de los rescatistas y brigadistas

Natalia Dobransky, coordinadora de la Brigada Forestal Mallín Ahogado, explicó a Mongabay Latam que la labor que realizan tiene que ver con aplicar agua, evacuar personas, asegurar las vías de escape para las evacuaciones, defender los bienes de las personas, los galpones, los animales y todo lo que tenga que ver con infraestructuras para que los medios oficiales, que son los que están encargados de contener el incendio, puedan dar respuesta.

Su brigada cuenta con un camión autobomba y una camioneta de ataque rápido. Con esos motorizados llevan sus cuadrillas y realizan tareas de liquidación, tratan de enfriar, defender las viviendas, aplicar agua, hacer cortafuegos, eliminar la carga de vegetación que hay entre las zonas donde se desarrolla el incendio y las infraestructuras para evitar el avance del incendio a estos lugares y defender.

“Por más que tengas mucha agua o tengas los recursos necesarios o el conocimiento, hay una condición que es crítica: la exposición a las altas temperaturas. Cuando estás en un lugar donde todo alrededor se está prendiendo fuego, por más agua y recursos que tengas, muchas veces no se puede hacer nada. El incendio camina mucho más rápido que los recursos humanos y tiene una intensidad calórica que impide estar cerca de las llamas”, detalló Dobransky, quien está en la primera línea de la brigada.

La especialista recalcó que los animales domésticos, el ganado vacuno y los caballos son los más afectados por los incendios, pero también hay afectación a la fauna nativa y a la pérdida de suelo. “Eso es muy grave en los incendios, ya que cuesta mucho más que se recupere, pero también hay tendencias a generar muchas complicaciones ambientales como derrumbes, la erosión hídrica, que puede contaminar las aguas”, dijo.

Dobransky añadió que existen más especies afectadas, como el pato de los torrentes (Merganetta armata) y el cóndor andino (Vultur gryphus). “A largo plazo se verá cómo se verá afectada la fragmentación del hábitat de estas especies provocada por los incendios. Acá hay que tener en cuenta la recuperación de esos ecosistemas para que las especies puedan sobrevivir”, detalló. La experta dijo que la fauna silvestre ahora no podrá esconderse de sus depredadores y tampoco tendrán alimentos debido al fuego.

“Es un círculo necesario de entender, cómo funciona el sistema ambiental del bosque andino para hacer un buen manejo previo, durante y después de un incendio”, remarcó Dobransky.

Desde el grupo de rescate Almas, se informó a Mongabay Latam que desde una perspectiva científica y de conservación, el fuego actúa de manera selectiva según la movilidad de las especies de fauna silvestre. En esa línea, existen consecuencias graves para aquellas de desplazamiento limitado, como el monito de monte, que es un actor central en la regeneración del bosque por su rol en la dispersión de semillas. Esta especie sufre tasas de mortalidad cercanas al 100 % en incendios de copas de árboles. Su pérdida compromete la recuperación natural de los ecosistemas.


Otras especies afectadas: los ciervos patagónicos y otras aves

Almas detalló que el huemul, cuya población ya se encuentra fragmentada, se ve obligado a desplazarse hacia zonas desprovistas de cobertura vegetal durante los incendios, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a depredadores y a la escasez de alimento. También son vulnerables algunas aves, como el carpintero gigante (Campephilus magellanicus) y el cóndor andino, que pierden nidos históricos. Los incendios estivales coinciden con etapas críticas de cría, lo que provoca pérdidas generacionales directas de pichones.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sostiene que la mayor parte de las especies silvestres durante incendios padecen de podopatías traumáticas, quemaduras en pezuñas por transitar por suelos calientes y cenizas incandescentes. Además de lesiones oculares por la exposición prolongada al humo y a partículas en suspensión que provocan queratoconjuntivitis severas que, sin tratamiento, pueden derivar en pérdida de visión.

Pero además sufren por estrés y deshidratación, que se provoca por el shock metabólico tras la huida del fuego que reduce las defensas, facilitando la aparición de enfermedades oportunistas.

La veterinaria Daniela Navarro, quien forma parte del equipo que asiste a los animales afectados, informó a Mongabay Latam que ahora en los incendios la mayor parte de especies afectadas son las domésticas, pero no minimizó que haya fauna nativa víctima del fuego. “Nosotros vemos más a los animales domésticos, de granja. Sobre la fauna silvestre, la verdad no vimos por ahora los cadáveres, y soy sincera, es difícil ingresar a la zona de fuego, porque te quemas los pies”, dijo.

Navarro indicó que el equipo veterinario cuenta con experiencia en este tipo de emergencias. “Somos un grupo que, desgraciadamente, ya tenemos cinco incendios encima, así que estamos bastante bien organizados”, afirmó. Actualmente, la atención se centra principalmente en caballos quemados y ovejas, aunque anticipó que podrían registrarse más casos a medida que regresen animales que lograron sobrevivir. “Hay muchísima mortandad”, lamentó.