Del jaguar a las playas y humedales: los logros ambientales de Erik Saracho, defensor atacado en México
El defensor del territorio y ambientalista fue atacado a balazos la misma semana en la que se reunió con autoridades y una empresa inmobiliaria por un conflicto con un proyecto turístico
El ambientalista y periodista Erik Saracho Aguilar se ha convertido en una de las voces más visibles en la defensa del territorio en las costas de Nayarit, uno de los estados menos extensos de México, pero con una gran riqueza natural en el oeste del país.
Su activismo por la defensa del jaguar y su hábitat, así como por la protección de las playas, humedales y ecosistemas costeros no ha pasado desapercibido. Hace solo unos días sobrevivió a un ataque armado frente a su casa el pasado 11 de marzo.
El atentado, que incluyó dos balazos en el cuerpo, ocurrió en la localidad de San Francisco —mejor conocido como San Pancho— en el municipio de Bahía de Banderas, donde la disputa por el territorio se ha intensificado en los últimos años.
La expansión de proyectos turísticos e inmobiliarios ha puesto una gran presión sobre ecosistemas costeros como humedales, esteros, manglares y playas, pero también ha encontrado resistencia de comunidades, activistas y defensores como Saracho.
Ambientalistas e investigadores cercanos al defensor cuentan a Mongabay Latam sus aportes en la conservación y el papel que ha jugado en la defensa del territorio.
Una piedra en el zapato para inmobiliarias
Dos días antes de que un hombre con el rostro semicubierto intentara asesinar a Saracho, el colectivo RedMAS (Medio Ambiente en Sustentabilidad), del cual es integrante, se había reunido con autoridades locales y representantes de la empresa Ysuri, con la que tienen un conflicto territorial en San Pancho, ya que denuncian que uno de sus proyectos inmobiliarios busca construir condominios en esta comunidad costera invadiendo ecosistemas, excediendo la capacidad de carga y con presuntas irregularidades en los estudios ambientales.
Indira Santos, ambientalista y compañera cercana de Saracho, cuenta que este complejo residencial de playa se empezó a construir tras obtener autorización ambiental en “tiempo récord” y sobrepasando los límites establecidos por el plan municipal de Desarrollo Urbano, por lo que hubo una movilización para detener las obras.
“Estamos luchando para que este proyecto se modifique porque está invadiendo Zona Federal en el estero y no hacen los estudios pertinentes de impacto de flora y fauna”, sostiene la defensora y agrega: “Ellos pueden construir 50 departamentos y están proponiendo 74, sobrepasan todas las leyes municipales”, insiste.
La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto, la cual fue aprobada en menos de dos meses, abarca también parte de la Zona Federal Marítimo Terrestre, terrenos ganados al mar y dos predios donde se busca construir seis torres de departamentos de seis niveles cada uno, capacidad para 63 vehículos, locales, restaurante, alberca, andadores y áreas verdes, de acuerdo con el documento.
Sin embargo, especialistas consultados por la RedMas realizaron observaciones donde advierten que el estudio ambiental presentado por la empresa no hace una evaluación científica y comprobable de los impactos en el humedal, la vegetación, la fauna y en la propia comunidad de San Pancho, la cual tampoco fue consultada.
El 11 de marzo se había previsto una mesa de trabajo, a la que asistirían autoridades locales, federales, representantes de la empresa y la consultora que elaboró el estudio ambiental. Sin embargo, los representantes de la RedMAS y la comunidad decidieron cancelarla una noche antes, al considerar que no había condiciones para la negociación.
“Estuvimos en comunicación con Erik armando el comunicado para lanzarlo en la mañana, y temprano me marca por teléfono y me dice: ‘Me balacearon, necesito ir al hospital’”, cuenta Santos a Mongabay Latam.
Un día después del ataque, el alcalde de Bahía de Banderas, Héctor Santana, declaró que el proyecto Ysuri en San Pancho seguía en pie, pero que la empresa había aceptado hacer modificaciones al proyecto.
Mongabay Latam buscó a Grupo Ysuri para tener su versión sobre el conflicto por uno de sus proyectos, así como para saber si la compañía está dispuesta a tomar medidas de consulta con la población, sin embargo, hasta la publicación de esta nota no se ha tenido respuesta.
Santos dice que no está claro quiénes pudieron haber ordenado el ataque contra Saracho, pues asegura que el defensor está involucrado en diferentes frentes socioambientales que le han generado amenazas o medidas de criminalización.
Por ejemplo, recuerda, el defensor empezó hace ocho años una lucha contra otro proyecto de construcción en San Pancho que, según ambientalistas, violó diferentes normas e invadió mil 734 metros cuadrados de zona federal.
“En esa lucha la compañía demandó a cuatro activistas, entre ellos Erik. Le hicieron una denuncia penal, en la cual le impone ley mordaza y les congelan las cuentas a estas cuatro personas”, relata la defensora y agrega que dichas medidas se mantienen vigentes, pese a que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) dictaminó la demolición del proyecto.
Desde entonces, Saracho recibió amenazas y por lo tanto fue inscrito en el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que es parte de la Secretaría de Gobernación.
Además, es consejero ciudadano en órganos colegiados de gobierno en asuntos ambientales y en el desarrollo sustentable. Uno de ellos es el proyecto para la creación de un Programa de Ordenamiento Ecológico Local Participativo (POEL).
“Erik [Saracho] forma parte del comité ejecutivo del POEL, claro que él es una piedra en el zapato para mucha gente, porque aquí la especulación inmobiliaria en este polo de desarrollo de la Riviera Nayarit es altísima. Él forma parte de los que están insistiendo por que se haga un buen ordenamiento”, expone Santos.
Gabriela Loreto Gay, esposa de Saracho, también coincide en que, aunque el origen del ataque no es claro, una represalia por su labor como defensor del territorio es la línea que debe investigarse.
“La defensa del territorio pisa callos grandes. Es muy difícil señalar a alguien concretamente sin pruebas. Sin embargo creo que este tema en Bahía de Banderas debe de revisarse en cuanto a la situación del desarrollo urbano porque hay muchos desarrolladores que quieren venir acá a invertir fuera de la ley”, dijo Loreto a la periodista Carmen Aristegui tras el ataque.
Dos días después del ataque, la Fiscalía de Nayarit dio a conocer un video que muestra el momento en que el agresor de Saracho caminó hacia su domicilio vestido con una sudadera negra con capucha y disparó contra el defensor, para inmediatamente después huir.
Ninguna persona ha sido detenida por el intento de homicidio, hasta el momento. Se ofrece una recompensa de 100 mil pesos (poco más de 5 mil 500 dólares) a quien proporcione información para su captura.
Proteger al jaguar, una defensa territorial
Saracho también es presidente de la Alianza Jaguar, una asociación dedicada a asegurar la supervivencia del jaguar en esta región de una gran riqueza de ecosistemas acuáticos y hábitats diversos como áreas rocosas, bosques tropicales, acantilados, playas y arrecifes coralinos, entre otros.
Para Rodrigo Núñez Pérez, miembro fundador de Alianza Jaguar e investigador de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, uno de los principales aportes ambientales de Saracho ha sido ayudar con la propuesta de creación de la Reserva de la Biósfera Sierra de Vallejo, una región que fue declarada Área Natural Protegida en México apenas en enero de 2024.
La reserva de más de 225 mil hectáreas incluye a los municipios de Bahía de Banderas y Compostela, en Nayarit, así como a los municipios de Mascota, Mixtlán, San Sebastián del Oeste y Puerto Vallarta, en Jalisco, y busca preservar la existencia de 1261 especies, varias de ellas en riesgo, como el murciélago magueyero mayor (Leptonycteris nivalis), la guacamaya verde (Ara militaris), el loro corona lila (Amazona finschi) y el jaguar (Panthera onca).
“Erik impulsó fuerte para llegar a la recta final [la declaratoria de la Reserva de Sierra de Vallejo]. Es uno de los logros más visibles para la sociedad, pero se ha involucrado en otros retos o luchas, la defensa de las playas de San Pancho, de los humedales, del agua. Erik ha dado visibilidad a todos esos temas”, cuenta Núñez a Mongabay Latam.
El biólogo destaca que su trabajo como investigador y la experiencia de Saracho como defensor del territorio han sido una buena amalgama para la conservación del hábitat del jaguar y ha conectado ambas agendas ambientales en una región que no era considerada de alta presencia de jaguares.
“Nayarit tiene una importante población de jaguares, a pesar de que está muy fragmentado. Es un estado clave para su conservación y tiene dos áreas que son primordiales, la Reserva de Marismas Nacionales Nayarit y Sierra de Vallejo”, explica el investigador.
Núñez cuenta que, como alianza, desde 2003 comenzaron a registrar poblaciones de jaguares y a buscar la forma de proteger espacios que los ejemplares habitaban.
Iniciaron acciones con un ejido (tierra comunal en México) para crear una reserva voluntaria para la protección de la especie, para después convencer a autoridades estatales y federales de crear zonas de reserva, como la de Sierra de Vallejo, que de acuerdo con el investigador, cuenta con al menos 30 ejemplares de jaguar.
“Es posiblemente la población más grande de jaguar que pueda haber entre Jalisco y Nayarit. Parecerían pocos números, pero es una población fuente. Las crías en un momento se van a dispersar y se van a ir a otros lugares para recolonizar”, dice Núñez.
Organización y repudio al ataque
Dada las labores de Saracho como defensor y ambientalista, decenas de organizaciones y colectivos condenaron el ataque y aseguraron que no puede ser considerado como un simple acto de inseguridad ciudadana.
“La agresión a Erik Saracho constituye un atentado directo contra la libertad de expresión, el derecho a la información y la defensa del territorio y el medioambiente en México”, publicó la RedMAS a horas del ataque. “Este atentado es, de algún modo, contra la seguridad de todas las familias de San Pancho y contra cada defensor del territorio en Bahía de Banderas”, publicaron sus integrantes, quienes hicieron una protesta en calles de la localidad.
Núñez señala que el ataque contra Saracho evidencia el reto de garantizar la seguridad de ambientalistas y científicos que trabajan por la conservación en la región, quienes cumplen una función que también debería asumir el Estado, asegura.
“Yo no debería estar convenciendo a las comunidades de conservar el jaguar, deberían estar las dependencias haciendo ese trabajo. Sin embargo, entendemos que se necesita solicitar ayuda, ya sea por convicción o porque las dependencias no tienen los elementos”, sostiene.
Para Santos, si bien hay miedo tras el ataque, también considera que hay una comunidad que no dejará de defender el territorio y la naturaleza.
“Esto es un ataque para todos para sembrar el miedo y el pánico. Ante eso, hay que reforzarnos, mover bien la información, hacerlo visible y dar la cara. Estamos en proceso de defensa del territorio y es lo que nos nace hacer porque hay mucho cuidado por parte de la comunidad, hay una red de apoyo muy fuerte”, sostiene.