‘Me apuntó a la cara: vete o te mato’; el robo de vehículo que no cesa en Sinaloa

José Abraham Sanz
26 marzo 2026

Fracasa Fiscalía de Sinaloa en robo de vehículo; castiga apenas en el 0.33% de las denuncias

“Vete o te mato”, escuchó y sintió como que con un switch le prendió la razón y le apagó todo lo demás.

No quiso ya voltear atrás, había sido suficiente con ver que ese hombre, en apariencia inofensivo y que se le acercó en una bicicleta a curiosear por la ventana de atrás, se convirtió en un peligroso asaltante y robacarros.

Ella había dejado a su hija en la escuela ese día, apenas antes de las 07:00 horas y unos minutos después buscó estacionamiento en el Centro de la ciudad de Culiacán.

“Y al estacionarme pues ya estaba recogiendo mis cosas y me percaté que venía un tipo; yo sí volteé y vi que se acercó, se pegó al carro de la parte del asiento de atrás, yo creo que quería romper el cristal, creyendo que estaba solo”, recuerda.

“Tenía yo ligeramente abajo el vidrio y volteé, entonces me ve y se baja. Abre la mochila, saca un arma, y pues (me dice): ‘bájate y deja todo’, pues ¿qué haces ante una situación así?, yo lo primero, o sea no pensé nada, nomás no podía creer lo que estaba sucediendo, no daba crédito a lo que estaba pasando”.

Ella había dejado a su hija en la escuela ese día, apenas antes de las 07:00 horas y unos minutos después buscó estacionamiento en el Centro de la ciudad de Culiacán.

“Y al estacionarme pues ya estaba recogiendo mis cosas y me percaté que venía un tipo; yo sí volteé y vi que se acercó, se pegó al carro de la parte del asiento de atrás, yo creo que quería romper el cristal, creyendo que estaba solo”, recuerda.

“Tenía yo ligeramente abajo el vidrio y volteé, entonces me ve y se baja. Abre la mochila, saca un arma, y pues (me dice): ‘bájate y deja todo’, pues ¿qué haces ante una situación así?, yo lo primero, o sea no pensé nada, nomás no podía creer lo que estaba sucediendo, no daba crédito a lo que estaba pasando”.

Fue entonces cuando le tocó vivir lo peor que ha encarado en su vida.

“Dejé mis cosas, me bajé y me apuntó a la cara, o sea, (le dijo): ¡lárgate o te mato!, ¡vete o te mato!, varias veces, entonces me bajé y dejé mis cosas”.

Su reacción, pese a la ansiedad y la angustia por el momento, fue caminar y cruzar un par de calles muy concurridas hasta llegar a su centro de trabajo. Sus compañeros le prestaron un celular para que pudiera llamar a su marido y ya luego llamó para iniciar “todo el proceso”.

“Ya me puse a ver la ubicación desde la computadora de mi celular y (el ladrón con el auto) se fue hasta el sur, como media hora después todavía fue la ubicación que me dio, ya después apagaron el celular y ya después me llevó mi esposo a la Fiscalía, fuimos a hacer la denuncia correspondiente”, detalla.

Fue entonces cuando le tocó vivir lo peor que ha encarado en su vida.

“Dejé mis cosas, me bajé y me apuntó a la cara, o sea, (le dijo): ¡lárgate o te mato!, ¡vete o te mato!, varias veces, entonces me bajé y dejé mis cosas”.

Su reacción, pese a la ansiedad y la angustia por el momento, fue caminar y cruzar un par de calles muy concurridas hasta llegar a su centro de trabajo. Sus compañeros le prestaron un celular para que pudiera llamar a su marido y ya luego llamó para iniciar “todo el proceso”.

“Ya me puse a ver la ubicación desde la computadora de mi celular y (el ladrón con el auto) se fue hasta el sur, como media hora después todavía fue la ubicación que me dio, ya después apagaron el celular y ya después me llevó mi esposo a la Fiscalía, fuimos a hacer la denuncia correspondiente”, detalla.

Este caso es por un hecho que ocurrió a mediados de noviembre de 2025, por lo que han pasado alrededor de cuatro meses.


- Y en todo este tiempo, ¿qué les ha dicho la Fiscalía?
Nada. No, pues nada.


- ¿No hay seguimiento?
No, no, ya el trámite siguió con el seguro y bueno, con el seguro empezamos el trámite, el seguro ya nos respondió, se tardó, porque son procesos largos de mucho papeleo, de muchas revisiones, pero pues ya estamos deslindados de eso.


Pero no, nunca hubo un aviso de que se había recuperado, o que se haya visto alguna unidad parecida. Nada.

Al testigo se le preguntó qué le había dejado esta experiencia de violencia.

“Obviamente te afecta, pero sobre todo, el sentirte vulnerable, el que no estamos seguros y que hasta la vida te pueden quitar, sin más ni más, por una pequeñez, podría decirse, que puedes perder la vida, o sea de la noche a la mañana ‘mataron a tu mamá por quitarle el carro’, ‘mataron a tu papá...’, eso es para mi lo que más ha afectado”, admite.

“Al principio no sientes, a lo mejor la adrenalina, el momento, ¿qué está pasando?, sueltas, dejas... después te cae el 20, o sea, de la vulnerabilidad, con la que se encuentra la sociedad de que a cualquier hora del día pueden pasar este tipo de incidentes”.

Este caso es por un hecho que ocurrió a mediados de noviembre de 2025, por lo que han pasado alrededor de cuatro meses.


- Y en todo este tiempo, ¿qué les ha dicho la Fiscalía?
Nada. No, pues nada.


- ¿No hay seguimiento?
No, no, ya el trámite siguió con el seguro y bueno, con el seguro empezamos el trámite, el seguro ya nos respondió, se tardó, porque son procesos largos de mucho papeleo, de muchas revisiones, pero pues ya estamos deslindados de eso.


Pero no, nunca hubo un aviso de que se había recuperado, o que se haya visto alguna unidad parecida. Nada.

Al testigo se le preguntó qué le había dejado esta experiencia de violencia.

“Obviamente te afecta, pero sobre todo, el sentirte vulnerable, el que no estamos seguros y que hasta la vida te pueden quitar, sin más ni más, por una pequeñez, podría decirse, que puedes perder la vida, o sea de la noche a la mañana ‘mataron a tu mamá por quitarle el carro’, ‘mataron a tu papá...’, eso es para mi lo que más ha afectado”, admite.

“Al principio no sientes, a lo mejor la adrenalina, el momento, ¿qué está pasando?, sueltas, dejas... después te cae el 20, o sea, de la vulnerabilidad, con la que se encuentra la sociedad de que a cualquier hora del día pueden pasar este tipo de incidentes”.


El fracaso de la Fiscalía General del Estado en números

Desde que la guerra entre los clanes Guzmán y Zambada detonó en Culiacán, el robo de vehículos creció 2.4 veces y se convirtió en la principal violencia patrimonial de Sinaloa, sin que hasta ahora el Gobierno del Estado, encabezado por Rubén Rocha Moya, haya podido revertirlo.

Del 1 de septiembre de 2024 y hasta el 28 de febrero de 2026, en el Estado se robaron 10 mil 039 vehículos, para un promedio de 18.5 diarios; ese promedio era de 7.5 antes de la disputa entre las facciones del Cártel de Sinaloa.

Sin embargo, a pesar de las graves afectaciones que produce para el patrimonio y la movilidad de los sinaloenses, este delito del fuero común se mantiene en una impunidad casi absoluta, pues de los más de 10 mil vehículos robados, solo hubo 341 detenidos durante esos casi 18 meses, los cuales equivalen apenas al 3.4 por ciento del total de las denuncias.


El fracaso de la Fiscalía General del Estado en números

Desde que la guerra entre los clanes Guzmán y Zambada detonó en Culiacán, el robo de vehículos creció 2.4 veces y se convirtió en la principal violencia patrimonial de Sinaloa, sin que hasta ahora el Gobierno del Estado, encabezado por Rubén Rocha Moya, haya podido revertirlo.

Del 1 de septiembre de 2024 y hasta el 28 de febrero de 2026, en el Estado se robaron 10 mil 039 vehículos, para un promedio de 18.5 diarios; ese promedio era de 7.5 antes de la disputa entre las facciones del Cártel de Sinaloa.

Sin embargo, a pesar de las graves afectaciones que produce para el patrimonio y la movilidad de los sinaloenses, este delito del fuero común se mantiene en una impunidad casi absoluta, pues de los más de 10 mil vehículos robados, solo hubo 341 detenidos durante esos casi 18 meses, los cuales equivalen apenas al 3.4 por ciento del total de las denuncias.

Además, la FGE solo llegó a un acuerdo reparatorio, procedimiento abreviado o fallo condenatorio en 33 de esos casos, lo que equivale al 9.7 por ciento de los detenidos y apenas al 0.33 por ciento del total de las denuncias presentadas en el periodo mencionado.

El nivel de impunidad contrasta con la naturaleza de las detenciones, pues el 94 por ciento de ellas se realizaron en flagrancia y el resto, el 6 por ciento, tras una investigación de la Fiscalía General del Estado, lo que evidencia la falta de capacidades de la institución procuradora de justicia local.


Despojados, con retén de soldados a 50 metros

Era domingo, entre 13:40 y las 14:00 horas, cuando sucedió.

La pareja venía de Cuatro Ríos, en Culiacán, hacia la zona sur de la ciudad y decidieron parar a comprar unas nieves. Llegaron a una plaza, y mientras él se quedó estacionado afuera, ella se bajó con su bolsa.

Al momento de salir, ella iba con las manos ocupadas por los conos, por lo que uno de los trabajadores del negocio se dispuso a ayudarla con abrirle la puerta.

“Entonces él se da cuenta de que estaban asaltando a mi esposo: se había atravesado una camioneta, se habían bajado dos personas con armas largas, bajaron a mi esposo, los dos del lado, pues donde estaba el piloto, le quitaron el celular, cartera”, detalla.

“Y al mismo tiempo en el que se suben las dos personas, los dos hombres a mi carro, pues ya se van las dos unidades, entonces de perdida venían tres hombres”.

Asegura que llamó al número de emergencias para hacer el reporte, pero no recordaba más allá de las tres primeras letras.

“Me estaban presionando mucho para que me las recordara, pero pues no, de los nervios no pude sacar esa información inmediata”, dice. “Marqué y a los dos minutos más o menos llegaron los soldados, porque estaban a 50 metros de donde todo sucedió”.

Al testigo se le insistió sobre el tema del retén militar tan cercano que no les ayudó.

“No sé si por el lugar donde estaban, o sea, simplemente vieron que dos carros se estaban yendo. Obviamente en ese momento no pudimos salir ni a gritar ni nada, porque sabíamos que venían armadas las personas, tampoco a corretearlos”, explica.

“Pero pues nada más me empezaron a cuestionar mucho sobre la información del carro, que, si yo traía GPS, pues no, obviamente no traía, pero información que en ese momento no tenía clara, porque apenas estaba procesando lo que lo que acababa de pasar”.

Después le empezó a marcar mucha gente de números que no tenía registrados, el comandante fulano y el comandante mangano, para seguir preguntando detalles.

“Y yo repetía, repetía y repetía la información. Estuvimos ahí yo creo como unos 40 minutos en lo que llegaban familiares ya a apoyarnos”, explica.

“Después pude conseguir los videos de los asaltantes, de la camioneta donde venían... para que fuera más fácil, pues se los compartí, pero pues creo que no sirvió de nada”.


- ¿Cómo va la investigación?
La verdad, la aseguradora se portó bien, no sé si fue suerte o la situación de cómo fue mi caso, porque las ventajas que me dijeron era que mi carro ya estaba liquidado, entonces no había un trámite con ninguna financiera y para mi buena suerte dentro de lo que cabe, había evidencia en los videos, los pudimos conseguir fácilmente.


- ¿Cómo se portó la autoridad, la Fiscalía en este caso para tratar el caso?
Pues bien, o sea, pudiera decir yo que “bien” en cuanto a que fueron amables, no creo que hayan hecho su mayor esfuerzo.
La verdad es que siendo un domingo no había muchos carros transitando, se les dio el número de placas de las primeras tres letras, un número muy específico, o sea, el de la identificación de la unidad, de cómo eran, qué marca, color, etc.
Pero pues no se vio mucho esfuerzo, nada más fue, pues avísanos que tengan el número, se les compartió como a la hora, hora y media, y pues ya nada más me dijeron que íbamos a estar en contacto, pero ya no supe más.


En su caso, la sensación que queda es parecida y hasta logró sembrar inseguridades.

“Sí, pues triste, obviamente las primeras veces que me tocó manejar no estaba segura. O sea, hasta la fecha no me siento segura, pero pues tengo que hacerlo, me tengo que mover”, señala.

“Sí, tratando de tomar más medidas de ‘a ver, pero es que si voy a ese lado, tengo que hacer esto primero’ o ‘llevar este tipo de cartera’ o ‘guardarme el celular’ o ‘eliminar esta aplicación’, etc. pensando en pues que si vuelva a pasar cómo me puedo reportar o cómo puedo salir ilesa de esa situación, ¿no?”.

Al final, el testigo recalca la importancia del exhorto a las autoridades.

“De nuevo hacer un llamado, a exigir seguridad, justicia, nuestras vidas están detenidas y han cambiado muchísimo desde hace un año y medio que tenemos que vivir así. Pues obviamente la vida personal también, o sea, ha cambiado radicalmente.

“Y pues muchísima gente ha tenido que irse de Culiacán... todo por una guerra que no todos estamos, me atrevo a decir que la gran mayoría, no estamos ni involucrados ni tantito y pues estamos llevando todas las consecuencias”.

Asegura que llamó al número de emergencias para hacer el reporte, pero no recordaba más allá de las tres primeras letras.

“Me estaban presionando mucho para que me las recordara, pero pues no, de los nervios no pude sacar esa información inmediata”, dice. “Marqué y a los dos minutos más o menos llegaron los soldados, porque estaban a 50 metros de donde todo sucedió”.

Al testigo se le insistió sobre el tema del retén militar tan cercano que no les ayudó.

“No sé si por el lugar donde estaban, o sea, simplemente vieron que dos carros se estaban yendo. Obviamente en ese momento no pudimos salir ni a gritar ni nada, porque sabíamos que venían armadas las personas, tampoco a corretearlos”, explica.

“Pero pues nada más me empezaron a cuestionar mucho sobre la información del carro, que, si yo traía GPS, pues no, obviamente no traía, pero información que en ese momento no tenía clara, porque apenas estaba procesando lo que lo que acababa de pasar”.

Después le empezó a marcar mucha gente de números que no tenía registrados, el comandante fulano y el comandante mangano, para seguir preguntando detalles.

“Y yo repetía, repetía y repetía la información. Estuvimos ahí yo creo como unos 40 minutos en lo que llegaban familiares ya a apoyarnos”, explica.

“Después pude conseguir los videos de los asaltantes, de la camioneta donde venían... para que fuera más fácil, pues se los compartí, pero pues creo que no sirvió de nada”.


- ¿Cómo va la investigación?
La verdad, la aseguradora se portó bien, no sé si fue suerte o la situación de cómo fue mi caso, porque las ventajas que me dijeron era que mi carro ya estaba liquidado, entonces no había un trámite con ninguna financiera y para mi buena suerte dentro de lo que cabe, había evidencia en los videos, los pudimos conseguir fácilmente.


- ¿Cómo se portó la autoridad, la Fiscalía en este caso para tratar el caso?
Pues bien, o sea, pudiera decir yo que “bien” en cuanto a que fueron amables, no creo que hayan hecho su mayor esfuerzo.
La verdad es que siendo un domingo no había muchos carros transitando, se les dio el número de placas de las primeras tres letras, un número muy específico, o sea, el de la identificación de la unidad, de cómo eran, qué marca, color, etc.
Pero pues no se vio mucho esfuerzo, nada más fue, pues avísanos que tengan el número, se les compartió como a la hora, hora y media, y pues ya nada más me dijeron que íbamos a estar en contacto, pero ya no supe más.


En su caso, la sensación que queda es parecida y hasta logró sembrar inseguridades.

“Sí, pues triste, obviamente las primeras veces que me tocó manejar no estaba segura. O sea, hasta la fecha no me siento segura, pero pues tengo que hacerlo, me tengo que mover”, señala.

“Sí, tratando de tomar más medidas de ‘a ver, pero es que si voy a ese lado, tengo que hacer esto primero’ o ‘llevar este tipo de cartera’ o ‘guardarme el celular’ o ‘eliminar esta aplicación’, etc. pensando en pues que si vuelva a pasar cómo me puedo reportar o cómo puedo salir ilesa de esa situación, ¿no?”.

Al final, el testigo recalca la importancia del exhorto a las autoridades.

“De nuevo hacer un llamado, a exigir seguridad, justicia, nuestras vidas están detenidas y han cambiado muchísimo desde hace un año y medio que tenemos que vivir así. Pues obviamente la vida personal también, o sea, ha cambiado radicalmente.

“Y pues muchísima gente ha tenido que irse de Culiacán... todo por una guerra que no todos estamos, me atrevo a decir que la gran mayoría, no estamos ni involucrados ni tantito y pues estamos llevando todas las consecuencias”.