Vaquita marina en peligro: cambios en el nuevo refugio marcan el debate en México

Mongabay
30 octubre 2026

Un decreto ha reducido el polígono de protección de la vaquita marina en México y ha permitido la pesca en un área que antes estaba restringida, lo que ha generado polémica por la situación crítica de la especie. Especialistas y autoridades consultadas señalan que la medida busca un mejor monitoreo de la especie, sin descuidar los medios de vida de los pescadores

México anunció cambios en la protección de la vaquita marina (Phocoena sinus), uno de los mamíferos marinos más amenazados del mundo y endémico de las aguas del Alto Golfo de California. La disposición ha generado polémica porque modifica el polígono que desde 2020 establecieron las autoridades para prohibir las grandes redes de enmalle y agalleras, principal amenaza para la especie. Si antes el área restringida para pescar abarcaba 11 106 kilómetros cuadrados, hoy la prohibición solo se aplica a 1562 kilómetros. Esto quiere decir que la puerta está abierta para pescar en un espacio que bordea los 9500 kilómetros cuadrados y que las autoridades han dado luz verde para que las actividades pesqueras vuelvan a un área que estuvo vedada por casi seis años.

Esta decisión ha provocado cuestionamientos por parte de ambientalistas y organizaciones ambientales porque consideran que las medidas ponen en mayor riesgo al cetáceo más pequeño del mundo. Sin embargo, autoridades y especialistas que llevan más de 25 años estudiando mamíferos marinos han defendido la medida argumentando que se trata de una adaptación necesaria para un conflicto complejo que pone en juego los medios de vida de los pescadores, y que desafía los pocos recursos para la vigilancia y monitoreo que existen.

Estas actividades de control son necesarias por la influencia del crimen organizado en la región, que también incursionó en la pesca ilegal de totoaba (Totoaba macdonaldi), un pez altamente cotizado en China, por su vejiga, que habita las mismas aguas que la vaquita y que también está en Peligro Crítico.

Mongabay Latam consultó a científicos, ambientalistas y autoridades para entender que hay detrás del debate sobre una medida criticada desde un lado de la conservación y respaldada por un grupo de científicos y autoridades, que defienden que se trata de un nuevo esfuerzo por salvar a la vaquita marina de la extinción y de la cual quedan apenas entre siete y diez ejemplares, de acuerdo con el último avistamiento reportado en 2025.

Menos restricción y más vigilancia

Tras el anuncio de las nuevas medidas en el Alto Golfo de California, biólogos y organizaciones ambientales, como el Centro para la Diversidad Biológica, cuestionaron la decisión de abrir vastas zonas del Alto Golfo de California a la pesca con redes de enmalle, principal causa de muerte de la vaquita marina.

“El mal manejo de la pesca con redes de enmalle por parte de México llevó a la vaquita al borde de la extinción. Ahora, la decisión de permitir estas redes en una porción mayor de su hábitat reduce sus posibilidades de sobrevivir y podría sellar su triste destino”, dice Zak Smith, abogado sénior del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés), en el comunicado publicado por la organización.

Sin embargo, especialistas como Lorenzo Rojas Bracho, presidente del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA) y asesor de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en mamíferos marinos, explica que para entender el cambio del polígono de protección de la vaquita es necesario ver cómo cambió su distribución en los últimos años.

De acuerdo con el biólogo marino, a partir de 2015, el monitoreo acústico de la vaquita mostró que conforme se fue reduciendo la población, las vaquitas marinas se fueron concentrando en un área mucho más pequeña, que es considerada por especialistas como su hábitat óptimo.

“Cuando tú contraes una población tan brutalmente como la vaquita en un periodo de tiempo tan corto, los individuos sobrevivientes se empiezan a concentrar en las áreas óptimas. Las vaquitas se fueron concentrando en esta área. Estos son los individuos más valiosos y hay que cuidarlos”, explica el especialista a Mongabay Latam.

Rojas detalla que este no es el único factor por el cual el CIRVA recomendó cambiar el polígono de protección, pues también se tomó en cuenta que hay una relativa estabilidad en la población de vaquitas, pese a que solo se ha identificado un pequeño grupo de entre 7 y 10 sobrevivientes, frente a las casi 600 que había en 1997.

De acuerdo con los resultados del monitoreo realizado en 2025, por tres años consecutivos, se mostró que no hubo una “disminución sustancial” de la población y que la especie continúa reproduciéndose al haber identificado dos crías el año pasado.

“Vemos vaquitas mamás con crías, pero vivimos juveniles. La edad crítica para la supervivencia de una especie es pasar de cría a juvenil y aquí está pasando eso”, sostiene el científico.

Sin embargo también matiza que este resultado será insuficiente para recuperar a la especie si no se eliminan las muertes incidentales provocadas por las redes que buscan capturar a la totoaba. “Mientras elimines la mortalidad incidental y tengas 10 vaquitas, tu probabilidad de recuperación es del 80 %, casi el 90 %, pero si empiezan a morir, esa probabilidad colapsa y baja brutalmente”, advierte.

En años y administraciones anteriores, México ha sido sancionado por la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) por una regulación deficiente que ha llevado a la vaquita al borde de la extinción.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), tras levantar la sanción, México ha coordinado con la Convención estos ajustes en el plan de acción para salvar a la especie.

La subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental de la Semarnat, Marina Robles García, explica que una comisión de CITES visitó el Alto Golfo en 2025 y tras evaluar la situación de la región acordó consultar a expertos del CIRVA, el cual no había sido consultado en todo el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

“Una de las solicitudes de la propia CITES fue insistir en que México tiene que ajustar ese polígono porque el anterior tenía dimensiones que dificultan la verdadera vigilancia a la zona donde se encuentra la vaquita y que ahora con mucha precisión conocíamos por los estudios últimos”, explica la subsecretaria a Mongabay Latam.

Robles insiste en que tanto la evidencia que existe, que ubica exactamente la zona donde está la vaquita, como el concentrar los esfuerzos de protección en ese espacio, fueron la clave para reducir el área de protección que equivalía a casi seis veces la extensión de la Ciudad de México.

“Nos tardamos dos años en hacer todas las consultas con los grupos de científicos y recibiendo desde hace tiempo una insistencia de CITES y de los países de la comunidad internacional, en que México tenía que hacer esta modificación”, argumenta.

Rojas precisa que efectivamente después de seis años, las personas expertas del CIRVA fueron consultadas para evaluar la propuesta de modificar los límites del refugio. “Utilizamos la información científica más reciente y más importante que hemos desarrollado durante décadas”, señala.

Pese a que la noticia ha sido cuestionada por un sector de ambientalistas, hay quienes señalan que mantener el polígono anterior no implicaba la protección de la vaquita, al no tener la vigilancia suficiente.

“No importa que tengas todo el mar restringido para la pesca, si no lo vigilas, no sirve de nada”, señala el Diego Ruiz Sabio, director del Museo de la Ballena y Ciencias del Mar de la Paz Baja California Sur, quien ve la medida como algo necesario y que debe ser temporal, esperando que la especie se recupere.

Para otros especialistas, las nuevas reglas eliminan protecciones que si bien nunca se aplicaron por completo, señalan que habrían mejorado las posibilidades de recuperación de la especie.

“En lugar de reforzar la inspección y vigilancia, el Gobierno legaliza la pesca que no ha podido o no ha querido detener y abre la mayor parte del hábitat que le queda a la vaquita a las mismas redes que la matan”, declaró Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica en un pronunciamiento.

Olivera asegura que las vaquitas han sido vistas fuera de la única zona donde se tenía la prohibición. “Es desgarrador. Si esto no se revierte, la vaquita casi con seguridad desaparecerá, y es una extinción que pudo evitarse”, sostuvo.


Pescadores, un sector clave que fue olvidado

La subsecretaria Robles reconoce que el papel de los pescadores en la conservación de la vaquita no solo les quitó una oportunidad de sustento, sino que generó un conflicto con las comunidades costeras durante años.

“Esto finalmente terminaba convirtiendo a mucha de la gente en una condición de criminalización innecesaria que generaba mucho conflicto y además una afectación económica y social a las familias de la zona”, insiste.

El pasado 15 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció por el nuevo decreto y defendió la medida buscando una conciliación con los pescadores locales.

“El objetivo es proteger a la vaquita, pero que también la gente viva; de quienes han vivido ahí por generaciones, que no son los que han provocado el problema de la disminución de la población de la vaquita, sino más bien otras consideraciones”, dijo la presidenta en su conferencia de prensa.

Al respecto, Robles sostiene que si las medidas de conservación no se hacen con el respaldo de las comunidades difícilmente tendrán éxito. “Es muy complicado porque van a ser los primeros afectados y por lo tanto los primeros en sufrir y en oponerse a un esquema de conservación de esta naturaleza. Los acuerdos que tenemos con las comunidades ahora nos puede permitir un trabajo con ellos”, agrega.

De acuerdo con la subsecretaria de Ambiente, el trabajo que se llevará a cabo con pescadores de San Felipe, Baja California y el Golfo de Santa Clara, Sonora, no solo busca la conservación de la vaquita, sino también la regulación de la pesca y levantar el embargo que Estados Unidos tiene por ejemplo a la pesca de camarón en esta región del Golfo de California.

“Estamos diseñando los esquemas de uso de artes alternativas y de un sello que nos permita decir que estas comunidades por proteger a la vaquita merecen que sus productos puedan tener un precio especial y que los consumidores ayuden también a que la economía de estas familias mejore y entre todos contribuir a la protección de la vaquita”, dice Robles a Mongabay Latam.

Organizaciones ambientales cuestionaron otras medidas anunciadas en el decreto, como la apertura de un canal de tránsito —en el que sólo podrán navegar embarcaciones autorizadas para investigación científica, monitoreo comunitario de biodiversidad, restauración del hábitat y vigilancia—, así como permitir pescar con buceo libre o semiautónomo con compresor y reducir en tres horas la prohibición de pesca nocturna. Sostienen que estos cambios aumentarán la presión pesquera en zonas clave para la supervivencia de la vaquita.

“Las nuevas reglas de México acelerarán la extinción de la vaquita. Contradicen por completo lo que debería hacerse para salvar a una especie en peligro crítico”, señaló DJ Schubert, biólogo de vida silvestre del Animal Welfare Institute y quien considera que el nuevo acuerdo protegerá a la vaquita solo en una fracción de su área de distribución histórica.

“México debe revertir estos retrocesos y reforzar la vigilancia en el mar. También debe mantener protecciones que reflejen la distribución real y cambiante de la vaquita y que favorezcan la recuperación de su población”, sostuvo.

En tanto, el presidente del CIRVA insiste en que se debe transitar a artes de pesca menos invasivas, pero que sean las propias comunidades de pescadores quienes se apropien de ellas.

Rojas Bracho señala que no se debe confundir la reducción del polígono de regulación con una protección efectiva de la especie. “Tenemos que pensar fuera de la caja porque la cosa no está funcionando. Lo decisivo es que las zonas que son utilizadas por la vaquita queden realmente libres de las redes que las atrapan. Hemos recomendado al gobierno que ponga un área exclusiva para artes de pesca alternativos”, subraya.

El éxito final de la protección a la vaquita, señala el científico, va a depender de pesquerías bien gestionadas y que son respaldadas por las comunidades locales. “Todavía no tenemos artes de pesca alternativos y también necesitamos que haya incentivos para que los pescadores apoyen estas medidas”, reconoce.


Crimen organizado, un factor que ha perjudicado a la vaquita

Un informe publicado este año por Earth League International (ELI), una organización que investiga delitos ambientales en el mundo, sostiene que funcionarios del sector pesquero en México han facilitado la pesca ilegal y la sobrepesca.

De acuerdo con el informe, los cárteles mexicanos han establecido presuntas alianzas de corrupción con malos funcionarios para facilitar el contrabando de productos pesqueros ilegales —incluida la totoaba y las aletas de tiburón— hacia Asia, mediante la falsificación de documentos, la evasión de protocolos de inspección y la agilización de los trámites aduaneros.

La investigación dice haber obtenido testimonios de la presunta red de corrupción para enviar totoaba de manera ilegal a mercados como Vietnam.

“Dado que los cárteles han logrado controlar tanto los productos lícitos como los ilícitos en el país, se han insertado en las cadenas de suministro de productos de fauna marina ilegal, las cuales anteriormente estaban dominadas por grupos chinos”, señala el reporte.

Rojas Bracho no deja de lado que el caso de la protección de la vaquita marina y la pesca ilegal se fue complejizando en el Alto Golfo de California, especialmente por la incursión del crimen organizado en la pesca ilegal y señala que el plan de conservación debe apostar por el largo plazo.

“Nos va a llevar décadas [la recuperación]. La autoridad pesquera tiene que entrarle, las autoridades económicas, las comunidades tienen que apoyar estos proyectos y lo mismo las organizaciones de la sociedad civil. Estamos entrenando a jóvenes comunitarios en identificar vaquitas, participar en los centros de investigación porque tienen que venir las nuevas generaciones para monitorear a la población”, señala el investigador, quien pide no desperdiciar la última oportunidad de salvar a la especie.