Burocracia sorda
08 noviembre 2015
"Las agencias de seguridad e inteligencia de EU se negaron a compartir la información que advertía lo que desde 1999 preparaba Al Qaeda"
(Primera de dos partes)Las agencias de seguridad e inteligencia de EU se negaron a compartir la información que advertía lo que desde 1999 preparaba Al Qaeda, espectaculares atentados con aviones en territorio estadounidense, sostiene el escritor y periodista Lawrence Wrigth, ganador del premio Pulitzer, en su libro La Torre Elevada
En los tres años transcurridos desde que en 1996 Jaled Sheij Muhammad, autor intelectual de los atentados al World Trade Center en 1993 y quien vivió en Estados Unidos) le había propuesto a Bin Laden su "operación de los aviones" en una cueva en Tora Bora, Afganistán, Al Qaeda se había dedicado a elaborar un plan para atentar en territorio estadounidense.
La idea de Muhammad consistía en realizar dos tandas de secuestros aéreos: cinco aviones procedentes de la Costa Este y cinco de Asia. Nueve aviones se estrellarían contra objetivos bien seleccionados, como la CIA, el FBI y centrales nucleares. El propio Muhammad pilotaría el último avión. Después de matar a todos los hombres que hubiera a bordo, haría una declaración de condena de la política de Estados Unidos en Medio Oriente; finalmente aterrizaría y dejaría libres a las mujeres y los niños.
Bin Laden rechazó esta última idea, pero en la primavera de 1999 convocó a Muhammad en Kandahar y le dio su visto bueno para poner en práctica el plan.
Unos pocos meses después, Bin Laden, Jaled Sheij Muhammad y Abu Hafs al Masri, comandante militar de Al Qaeda, se reunieron en Kandahar para seleccionar posibles objetivos. Aquellos tres hombres eran los únicos implicados. Su propósito no era sólo infligir un daño simbólico. Bin Laden creía que Estados Unidos, en tanto que entidad política, podía ser destruido ( ) Era natural, por tanto, que Bin Laden deseara atentar contra la Casa Blanca y el Capitolio. El Pentágono también figuraba en su lista. Si lograba destruir la sede del Gobierno de Estados Unidos y el cuartel general de su Ejército, el desmantelamiento real del País dejaría de parecer una fantasía.
Muhammad propuso el World Trade Center, que su sobrino Ramzi Yusef no había logrado derribar con el atentado perpetrado seis años antes. También barajaron atentar contra la torre Sears en Chicago y la torre Library, ahora llamada la torre del U.S. Bank, en Los Ángeles. Bin Laden decidió que el ataque contra las ciudades estadounidenses de la Costa Oeste podía esperar.
Disponían de poco dinero, pero contaban con mártires voluntarios de sobra. Cuando el plan consistía únicamente en hacer explotar los aviones en pleno vuelo, no eran necesarios pilotos calificados, pero una vez que la idea evolucionó hasta adoptar su brillante forma definitiva, se vio claro que para la operación de los aviones hacía falta un grupo disciplinado y con unas capacidades que se tardan años en adquirir.
Bin Laden seleccionó a cuatro de sus hombres de más confianza para que participasen en la operación, pero ninguno de ellos sabía cómo pilotar un avión ni hablaba inglés, un requisito obligatorio para obtener una licencia de piloto. Además, ninguno de ellos había vivido en Occidente. Muhammad intentó darles clases. Les enseñó frases en inglés y recopiló folletos de escuelas de vuelo estadounidenses.
Practicaban con videojuegos de simulación de vuelo y estudiaban películas de Hollywood donde aparecían secuestros aéreos, pero la distancia que había entre las aptitudes de aquellos hombres y la grandiosidad de su misión debía resultar descorazonadora.
Nawaf al-Hazmi era uno de ellos. Había llegado a Afganistán en 1993, cuando tenía 17 años. Era corpulento y tenía una sonrisa fácil y atractiva. Su padre era un rico comerciante de La Meca. Su amigo de la infancia, Jaled al-Mihdar, pertenecía también a una importante familia de La Meca. Siguiendo el ejemplo de Bin Laden, estos dos jóvenes y ricos sauditas habían combatido juntos en Bosnia y más tarde con los talibanes contra la Alianza del Norte ( )
Puesto que eran ciudadanos sauditas, tanto Hazmi como Mihdar consiguieron con facilidad visados para entrar en Estados Unidos. Ni siquiera los tuvieron que solicitar en persona. La situación de los otros dos futuros secuestradores era muy diferente, ya que ambos eran yemenitas. Las autoridades de inmigración creían que los yemenitas eran mucho más propensos a desaparecer en la clandestinidad cuando llegaban a Estados Unidos, por lo que les denegaban sistemáticamente los visados.
Frustrado por la imposibilidad de introducir a todos sus hombres en Estados Unidos, Bin Laden les envió al sudeste asiático para analizar la posibilidad de ejecutar el plan de Muhammad de simplemente hacer explotar los aviones estadounidenses en pleno vuelo. En aquel momento, el gran proyecto de atentar en suelo estadounidense parecía archivado.
Fue entonces cuando Muhammad Atta y sus amigos, Ramzi Bin al Shibh, Ziad Yarrah y Marwan al Shehhi, conocidos como los "cuatro de Hamburgo", se presentaron por primera vez en Afganistán. Llegaron de manera escalonada a lo largo de las dos últimas semanas de noviembre, 1999. Abu Hafs los caló de inmediato: cultos y con formación técnica, con un dominio del inglés que variaba entre elemental y alto. No necesitaban que nadie les explicara cómo se vive en Occidente. Los visados no serían un problema. Bastaba con que aprendieran a pilotar aviones y estuvieran dispuestos a entregar su vida.
Cuando llegaron Bin al Shibh, Atta, Yarrah y al Shehhi les dijeron que los habían elegido para una misión secreta y desconocida. Los cuatro fueron invitados a un banquete de Ramadán con el propio Bin Laden. Conversaron acerca de los talibanes y Bin Laden les preguntó por las condiciones de vida de los musulmanes en Europa. Entonces les informó de que serían mártires.
Encuentro en Malasia
Ahora había dos comandos diferentes para la operación de los aviones, rediseñada a gran velocidad, y cada uno de ellos debía perpetrar un gran atentado. Los miembros de la célula de Hamburgo, comandados por Atta, declararon que habían perdido sus pasaportes o que se los habían robado para ocultar que habían viajado a Afganistán.
Mientras tanto, los cuatro hombres que habían sido seleccionados inicialmente para la operación viajaron a Kuala Lumpur. Además de Jaled al-Mihdar y Nawaf al-Hazmi, había dos yemenitas: Abu Bara y Tewfiq bin Attash, que adoptó el nombre de Jallad.
Jallad era otro personaje esquivo pero muy significativo de Al Qaeda. Tenía una prótesis de metal en lugar de la pierna derecha, que había perdido luchando contra la Alianza del Norte de Ahmed Sha Massud. Aunque había nacido en Yemen, había crecido en Arabia Saudita y conocía a Bin Laden desde la infancia. Había participado en los atentados de las embajadas y en el intento fallido de volar el USS The Sullivans en el puerto de Adén, y sería el cerebro del atentado contra el USS Cole 10 meses más tarde.
A finales de 1999, Jallad telefoneó a Mihdar y lo convocó a una reunión en Kuala Lumpur. Aquella sería la única vez que estarían juntos los miembros de los dos comandos. La Agencia de Seguridad Nacional, grabó una conversación telefónica del suegro de Mihdar, Ahmad al-Hada, en Yemen el teléfono que Al Qaeda utilizaba como tablón de mensajes, en la que se mencionaba la futura reunión en Malasia, además del nombre completo de Jaled al-Mihdar y los nombres de pila de otros dos participantes, Nawaf y Salem. Gracias a ese mismo teléfono, la NSA disponía de información suficiente para saber que el apellido de Nawaf era Hazmi, pero la agencia no consultó su propia base de datos ( )
Por otro lado, la CIA ya tenía los nombres de Mihdar y Hazmi. Said Badib, el principal analista del príncipe Turki, jefe de los servicios secretos sauditas, ya había alertado a sus colegas estadounidenses en una de las reuniones mensuales que se celebraban en Riad de que aquellos hombres eran miembros de Al Qaeda.
Con esta información, los agentes de la CIA irrumpieron en la habitación del hotel en que se alojaba Mihdar en Dubai, donde había hecho escala de camino a Malasia. Los agentes estadounidenses fotografiaron su pasaporte y lo enviaron por fax a la estación Alec, dedicada a la lucha contra el terrorismo y dependiente de la CIA.
El pasaporte facilitaba una información crucial: Mihdar tenía un visado múltiple para Estados Unidos que expiraba en abril. La estación Alec alertó a varias agencias de espionaje de todo el mundo con un mensaje que decía: "Necesitamos proseguir con los esfuerzos de identificar a estos viajeros y sus actividades ( ) para determinar si suponen una amenaza real". El mismo telegrama decía que se había alertado al FBI de la reunión de Malasia y se le habían facilitado copias de los documentos de viaje de Mihdar. Pero resultó ser falso.
La CIA pidió a las autoridades malayas que vigilaran la reunión en Kuala Lumpur, que se celebró el 5 de enero en un conjunto de departamentos apartado en un centro turístico con vistas a un campo de golf diseñado por Jack Nicklaus. El departamento era propiedad de Yazid Sufaat, el hombre de negocios malayo que había trabajado con Ayman Zawahiri, dirigente de al Yihad e ideólogo de Al Qaeda cultivando esporas de ántrax. La reunión no fue grabada, por lo que se perdió la oportunidad de descubrir las conspiraciones que culminarían en los atentados contra el USS Cole y del 11 de septiembre ( )
Aquel mismo día llegó un telegrama a la estación Alec, procedente de la estación de Riad, sobre el visado estadounidense de Mihdar. Uno de los agentes del FBI destinados en Alec, Doug Miller, leyó el telegrama y redactó un informe en el que solicitaba autorización para avisar al FBI de la reunión en Malasia, y de las muchas probabilidades de que uno o más terroristas viajaran pronto a Estados Unidos. Dicha autorización era necesaria para transmitir información secreta de una organización a otra. La respuesta que recibió Miller fue: "Este asunto no le incumbe al FBI".
Una semana después, Miller consultó a Tom Wilshire, un subdirector de la CIA destinado en el cuartel general del FBI ( ) Miller le envió el informe que había redactado y le preguntó: "¿Es un no o tengo que rehacerlo de alguna manera?". Wilshire no le respondió nunca. Después de aquello, Miller se olvidó del asunto.
BIOGRAFÍA
Lawrence Wright, nació el 2 de agosto 1947, es un Premio Pulitzer, escritor estadounidense ganador, guionista, escritor del personal para el New Yorker Magazine.Wright es el autor de seis libros, pero es mejor conocido por su libro de 2006, La Torre Elevada: Al-Qaeda y el camino hacia el 9 / 11 .
LOS DAÑOS
Aparte de las dos torres gemelas de 110 plantas cada una, cinco edificios del World Trade Center resultaron destruidos o seriamente dañados, entre ellos el edificio 7 del WTC y el hotel Marriott, cuatro estaciones del metro de Nueva York y la iglesia cristiana ortodoxa de San Nicolás.
LA RESPUESTA
Los atentados del 11-S tuvieron un efecto abrumador sobre la población. Los cuerpos y fuerzas de seguridad que intervinieron en las labores de rescate y auxilio, especialmente los bomberos, fueron aclamados como héroes.
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