Declaran a Live Nation y Ticketmaster como monopolio perjudicial en EU tras fallo de jurado

Carlos Álvarez
15 abril 2026

El veredicto en Nueva York señala prácticas anticompetitivas en el mercado de conciertos y boletos; empresa podría enfrentar sanciones millonarias

Un jurado federal en Nueva York determinó el 15 de abril que Live Nation Entertainment y su filial Ticketmaster mantienen un monopolio perjudicial sobre los grandes recintos de espectáculos en en Estados Unidos, tras cuatro días de deliberación en un proceso seguido de cerca por la industria del entretenimiento en vivo y millones de aficionados.

El veredicto representó una derrota para la empresa en la demanda presentada por decenas de estados estadounidenses, que acusaron a Live Nation de utilizar su posición dominante para asfixiar la competencia, entre otras prácticas, al impedir que los recintos trabajaran con múltiples vendedores de entradas.

Según los abogados de los estados, la compañía controla el 86 por ciento del mercado de conciertos y el 73 por ciento del mercado total al incluir eventos deportivos.

Las consecuencias económicas del fallo podrían resultar cuantiosas. El jurado determinó que Ticketmaster cobró de más a los consumidores en 22 estados por un margen de 1.72 dólares por entrada, lo que podría traducirse en sanciones de cientos de millones de dólares.

Además, las órdenes judiciales derivadas del proceso podrían obligar a la empresa a deshacerse de algunas de sus propiedades, incluidos anfiteatros.

Jeffrey Kessler, abogado de los estados demandantes, describió a Live Nation durante sus alegatos finales como un “bully monopolístico” que eleva los precios para los consumidores.

“Es hora de exigirles cuentas”, afirmó Kessler ante el tribunal. La defensa rechazó esa caracterización.

“El éxito no va en contra de las leyes antimonopolio en Estados Unidos”, señaló el abogado David Marriott en su argumento de cierre, al sostener que el tamaño de la compañía era resultado del mérito y el esfuerzo.

Ticketmaster, fundada en 1976, se fusionó con Live Nation en 2010. Desde entonces, la compañía ha concentrado la propiedad de cientos de recintos, la operación de los mismos, la contratación de artistas y participaciones accionarias en múltiples espacios. Su filial es considerada la mayor plataforma de venta de entradas para eventos en vivo a nivel mundial.

La demanda fue impulsada inicialmente durante el gobierno del entonces Presidente Joe Biden, cuando el Departamento de Justicia de EU se unió a decenas de estados para presentar el caso.

Sin embargo, tras el inicio del juicio, la administración del Presidente Donald Trump anunció un acuerdo separado para resolver sus reclamaciones contra Live Nation.

Ese acuerdo contempló límites a ciertas tarifas de servicio en anfiteatros y nuevas opciones de venta de boletos para promotores y recintos, lo que abriría potencialmente la puerta a competidores como SeatGeek o AXS, aunque sin exigir la separación de Live Nation y Ticketmaster. Un grupo de estados se sumó a ese acuerdo; más de 30 decidieron continuar con el juicio al considerar insuficientes las concesiones obtenidas.

Durante el proceso salieron a la luz mensajes internos del ejecutivo de la empresa Benjamin Baker, en los que calificaba algunos precios de boletos como “escandalosos”, describía a los clientes como “tan estúpidos” y presumía que la compañía “les está robando a manos llenas”.

Al testificar, Baker se disculpó y reconoció que esos comentarios eran “muy inmaduros e inaceptables”. El director ejecutivo de Live Nation, Michael Rapino, también fue interrogado durante el juicio respecto al caos registrado en la venta de entradas para la gira de la cantante Taylor Swift en 2022, episodio que atribuyó a un ciberataque.

La inconformidad con Ticketmaster no es nueva. En la década de 1990, la banda de rock Pearl Jam ya se había enfrentado públicamente a las prácticas de la compañía e incluso presentó una queja antimonopolio ante el Departamento de Justicia de EU, que en ese momento decidió no avanzar con el caso.

Tres décadas después, el veredicto del jurado federal en Manhattan marca el resultado más contundente que ha enfrentado la empresa en los tribunales estadounidenses.