Ejército de EU derriba con láser dron de la CBP y cierran de nuevo espacio aéreo en zona de Texas
Sin embargo, la operación de este viernes no tuvo el impacto en las operaciones aéreas como ocurrió el pasado 10 de febrero
El Ejército de Estados Unidos utilizó un arma láser para derribar un dron operado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), en una acción que motivó a la Administración Federal de Aviación a cerrar el espacio aéreo en los alrededores de Fort Hancock, Texas, en la zona fronteriza con México.
El incidente se sumó a una serie de perturbaciones aéreas en la región que desde el 10 de febrero de 2026 han generado tensión entre agencias federales, legisladores y autoridades locales respecto al manejo militar de drones de cárteles mexicanos en la frontera.
El episodio de este viernes marcó la segunda ocasión en dos semanas en que se activó un sistema láser antidrones en esa región.
El primero se registró el 10 de febrero, cuando la CBP desplegó un láser antidrones cerca de Fort Bliss —a unos 80 kilómetros al noroeste de Fort Hancock— sin coordinarse con la FAA.
Ese disparo no alcanzó ningún objetivo, pero desencadenó consecuencias de mayor alcance: la FAA emitió un aviso de restricción temporal que cerró el espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, a partir de las 23:30 horas tiempo de montaña del 10 de febrero, con una vigencia prevista de 10 días —hasta el 20 de febrero del mismo mes y año— y abarcando un radio de 10 millas náuticas, desde la superficie hasta una altitud de 17 mil 999 pies, sin incluir el espacio aéreo mexicano. La medida también alcanzó la zona de Santa Teresa, Nuevo México.
La restricción fue revertida al día siguiente. El 11 de febrero, la FAA informó que había levantado el cierre temporal y que no existía amenaza para la aviación comercial, por lo que todos los vuelos se reanudarían con normalidad.
El Aeropuerto Internacional de El Paso reconoció que la orden federal se emitió con escasa antelación y que todos los vuelos habían permanecido en tierra desde la noche anterior, instando a los pasajeros a contactar a sus aerolíneas.
Southwest Airlines, Delta Air Lines, United Airlines Holdings y American Airlines suspendieron temporalmente sus operaciones en la terminal.
La Casa Blanca atribuyó la decisión original de cierre a la incursión de drones pertenecientes a un cártel mexicano en el espacio aéreo estadounidense y a una operación militar del Departamento de Defensa en la zona de Fort Bliss.
Medios de Estados Unidos indicaron, con base en fuentes informadas, que el cierre respondió a pruebas de sistemas de contramedidas contra drones —incluyendo tecnología láser— en instalaciones de Fort Bliss y del aeródromo militar Biggs Army Airfield, en zonas adyacentes a las rutas de vuelo civiles.
La clasificación del espacio aéreo como “Espacio Aéreo de Defensa Nacional” facultó a las autoridades para advertir que las aeronaves que violaran las restricciones podrían ser interceptadas, sus pilotos detenidos y sometidos a investigación, y que el Gobierno podría emplear fuerza letal si un aparato representaba una amenaza de seguridad inminente.
En el nuevo incidente del 26 de febrero, el cierre resultante fue de menor magnitud que el del 10 febrero y los vuelos comerciales no se vieron afectados.
No obstante, el representante estadounidense Rick Larsen y otros dos legisladores demócratas de alto rango de los comités de Transporte e Infraestructura y Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes expresaron su rechazo al recibir la notificación oficial.
“Estamos furiosos con la noticia”, declararon en un comunicado conjunto, en el que criticaron a la administración del Presidente Donald Trump por eludir un proyecto de ley bipartidista orientado a capacitar a operadores de drones y mejorar la comunicación entre el Pentágono, la FAA y el Departamento de Seguridad Nacional.
“Ahora estamos viendo el resultado de su incompetencia”, añadieron.
La Senadora demócrata Tammy Duckworth, miembro de mayor rango del Subcomité de Aviación del Senado, exigió investigaciones independientes.
”La incompetencia de la administración Trump sigue causando caos en nuestros cielos”, afirmó.
Sean Duffy, titular del Departamento de Transporte, sostuvo que el cierre del espacio aéreo en El Paso no constituyó un error de la FAA y descartó que un problema de comunicación hubiera provocado los inconvenientes registrados en el primer episodio.
Los Departamentos de Defensa y Transporte remitieron las preguntas adicionales a la FAA, que emitió un breve comunicado confirmando la ampliación del cierre del espacio aéreo en los alrededores de Fort Hancock.
La CBP no respondió de inmediato a las solicitudes de información.