‘La Gallina’, presunto operador del Cártel de Sinaloa, se declara inocente en EU
Tras su extradición de México a EU, Roberto Nájera Gutiérrez compareció ante una corte federal en Georgia, donde negó los cargos por tráfico de drogas y asociación delictuosa
Roberto Nájera Gutiérrez, alias “La Gallina” o “Kung Fu Panda”, se declaró inocente tras su extradición desde México a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por presuntamente dirigir una organización criminal vinculada al Cártel de Sinaloa, informó este viernes el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El acusado fue extraditado el 8 de enero desde el Centro Estatal de Reinserción Social número 14, conocido como “El Amate”, ubicado en el municipio de Cintalapa de Chiapas, Chiapas.
Tras su llegada a Atlanta, Georgia, Nájera Gutiérrez se presentó ante la Corte Federal del Distrito Norte de Georgia, donde se declaró inocente respecto a los cargos de tráfico de cocaína y asociación delictuosa.
Según la acusación estadounidense, “La Gallina” coordinó una red internacional de narcotráfico y blanqueo de capitales que operó en cinco países: Ecuador, Colombia, Guatemala, México y Estados Unidos.
Las autoridades identificaron al acusado como uno de los líderes y organizadores responsables de supervisar las actividades de tráfico de drogas y lavado de dinero de una organización criminal que operó en los estados mexicanos de Chiapas, Veracruz y Campeche.
El DOJ señaló que Nájera Gutiérrez presuntamente distribuyó cocaína a otros narcotraficantes de alto nivel en México, quienes posteriormente importaron la droga a Atlanta, Georgia.
La organización criminal supuestamente transportó cocaína, heroína y metanfetamina desde Belice y Guatemala hacia México, para finalmente introducirlas a Estados Unidos.
Originario del municipio de Palenque, Chiapas, de 48 años, Nájera Gutiérrez utilizó una fachada como empresario ganadero para encubrir sus actividades ilícitas. También conocido con los alias “Chendo” o “Gordo”, el acusado mantuvo contactos con capos colombianos que le suministraron cocaína.
Su fachada como empresario mexicano en Estados Unidos se consolidó en 2016, cuando el registro mundial de Ganado Brahman lo incluyó con la identificación 75029, en el Directorio de Miembros de Criadores de la Asociación Estadounidense de Criadores Brahman (ABBA), con el respaldo de la empresa Agropecuaria NL, SPR de RL de CV, bajo la figura de criador asociado.
Según la petición de extradición, Nájera Gutiérrez, junto a César Gastelum Serrano, otro operador del Cártel de Sinaloa en México y Centroamérica, extraditado en noviembre de 2015, recibían cocaína en Honduras que les llegaba por barcos, y posteriormente coordinaban el transporte de la droga hasta la frontera México-Guatemala, con destino a la Ciudad de México y Estados Unidos.
Fue en marzo de 2015 cuando las autoridades estadounidenses, específicamente agentes especiales de la Administración para el Control de Drogas (DEA), iniciaron la investigación interviniendo sus conversaciones que sostenía mediante el número de identificación personal de su teléfono Blackberry. En sus comunicaciones, Nájera Gutiérrez prefería llamar “vacas” a las drogas, para eliminar sospechas.
El 24 y 27 de marzo de 2015, ordenó a una persona que entregara las ganancias a otro cómplice en una reunión personal, por un monto de 4 mil dólares y 50 mil pesos, para que los depositara en diferentes cuentas bancarias.
“Mándame unas 10 [unidades] DHL pa’ acá [su ubicación]”, dijo en una ocasión Nájera Gutiérrez a uno de sus cómplices para recibir las ganancias millonarias.
Según el documento de extradición, después de vender las drogas recaudaban las ganancias y parte de ellas las utilizaban para comprar y mantener casas de lujo, terrenos y vehículos en Estados Unidos, mientras que sus mensajeros trasladaban parte de las ganancias para miembros de la organización en México.
Nájera Gutiérrez fue detenido por primera vez en 2013 por elementos de la entonces Policía Federal, pero recuperó su libertad. Posteriormente, fue recapturado el 26 de enero de 2017, en Yucatán, por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado. En un retén de control, los agentes inspeccionaron el vehículo Toyota tipo Hilux en el que viajaba junto a dos hombres.
Los policías descubrieron que Nájera Gutiérrez portaba en su cintura una pistola calibre .45 milímetros, marca Colt. Además, encontraron al interior de la unidad un arma tipo fusil calibre 7.62, otra pistola calibre 9 milímetros marca Taurus, un arma marca Smith Wesson, cuatro cargadores y 75 cartuchos, los cuales eran de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacional.
Tras su captura, fue internado en la prisión de Cintalapa, por el delito de portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacional. Su condena terminaba en 2023, fecha en que Estados Unidos presentó la petición formal de extradición.
Uno de sus ex socios, quien está preso en la cárcel “La Picota”, en Colombia, declaró que en 2017, cuando fue a Tapachula de Chiapas, Chiapas, habló con personas que le confirmaron que Nájera Gutiérrez, aún estando en la prisión “El Amate”, en Cintalapa de Chiapas, Chiapas, seguía dando órdenes a sus cómplices.
La Secretaría de Relaciones Exteriores autorizó el 17 de diciembre de 2024 la extradición de Nájera Gutiérrez. El 29 de diciembre de 2025, un Tribunal Colegiado en Materia Penal determinó que era procedente la extradición, al confirmar la negativa de amparo contra su entrega.
El Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal confirmó la sentencia impugnada, al determinar que el juez cumplió los requisitos y procedimientos establecidos para autorizar su entrega a las autoridades estadounidenses.
En octubre de 2023, Nájera Gutiérrez fue notificado con una orden, conforme a la solicitud de extradición de Estados Unidos. Fue hasta el 8 de enero de 2026 cuando finalmente fue extraditado desde México a Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses señalaron que Nájera Gutiérrez dirigió una organización criminal ligada al Cártel de Sinaloa, que traficó drogas y lavó dinero a gran escala, entre diciembre de 2013 y marzo de 2018, en la frontera sur de México.
Se le atribuyó el control del tráfico de drogas en Chiapas, Veracruz, Campeche y Yucatán, además de ser operador financiero del Cártel de Sinaloa en el sureste.
Era considerado presunto lugarteniente del capo sinaloense Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, en el sureste del territorio mexicano y Belice.