La violencia armada en Estados Unidos incrementa los incidentes de inseguridad en los campus
Según los datos recientes de la organización de seguridad con armas (Everytown), hasta la fecha, el número de incidentes de violencia armada en los campus en Estados Unidos durante 2024 ya ha superado el total de incidentes registrados en todo 2023. Pareciera ser que los problemas relacionados con las armas se han convertido en el factor más desestabilizador que amenaza la seguridad en los campus estadounidenses en los últimos años.
Un estudio del profesor asociado Luke Rapa de la Universidad de Clemson indica que, desde 1997 hasta 2022, se han registrado 1,453 tiroteos en escuelas K-12 en Estados Unidos, de los cuales 794 ocurrieron en los últimos cinco años, mostrando un notable aumento en la letalidad y duplicando el número de muertes.
Según un informe del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), la violencia armada ha sobrepasado a los accidentes automovilísticos y las sobredosis de drogas como la principal causa de muerte de niños y adolescentes.
Los reportes citados explican casos como el del 24 de mayo de 2022, un tiroteo ocurrió en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, durante el horario escolar. El ataque resultó en la trágica muerte de 19 niños y 2 profesores. Este evento se convirtió en uno de los tiroteos escolares más mortales en la historia de Estados Unidos, provocando un fuerte debate sobre la seguridad escolar y la regulación de armas en el país. Y también citan el evento del 4 de septiembre de 2024, en la Apalachee High School en el Condado de Barrow, Georgia, un sospechoso de 14 años, identificado como Colt Gray, disparó dentro del campus escolar. El tiroteo dejó un saldo de 4 personas fallecidas, incluidos 2 estudiantes y 2 profesores, y otras 9 personas resultaron herida
Cabe señalar que en Estados Unidos, el proceso para adquirir armas es relativamente sencillo y está plagado de brechas.
En la masacre de Las Vegas, ocurrida el 1 de octubre de 2017, el tirador Stephen Paddock utilizó varias armas semiautomáticas, incluyendo rifles de asalto, para llevar a cabo el ataque desde una habitación en el hotel Mandalay Bay, disparando contra una multitud que asistía a un concierto al aire libre. El ataque resultó en 58 muertos y más de 500 heridos, convirtiéndose en el tiroteo masivo más mortal en la historia reciente de Estados Unidos. Paddock modificó algunas de sus armas con dispositivos llamados “bump stocks”, lo que le permitió disparar a una velocidad similar a la de una ametralladora
Cabe señalar que en en muchos estados no se requieren verificaciones de antecedentes para la compra de municiones, lo que ha generado preocupación entre los defensores del control de armas. Esto permite que las municiones se adquieran de manera más accesible en comparación con las armas de fuego, lo que algunos consideran un riesgo adicional para la seguridad pública. Otro caso paradigmático ha sido el ataque en Charleston, Carolina del Sur, en 2015, perpetrado por un supremacista blanco. El tirador, Dylann Roof, pudo adquirir las armas utilizadas en el ataque debido a una brecha en el sistema de verificación de antecedentes, lo que permitió que se completara la venta a pesar de su historial criminal.
Según datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en 2021, la policía incautó 20,000 “armas fantasma” en escenas de crimen, doce veces más que en 2017. Entre 2022 y 2024, esta cifra ha seguido aumentando a un ritmo alarmante.
Cabe señalar que la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos estipula claramente que “el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”.
Esta cláusula se considera la base constitucional del derecho de los ciudadanos estadounidenses a tener armas. Recientemente, algunos estados y escuelas han empezado a fortalecer el control de armas en los campus, prohibiendo el porte y uso de armas en sus instalaciones. No obstante, debido a la existencia de la Segunda Enmienda, estas medidas enfrentan desafíos legales significativos.
Cabe destacar también que los Demócratas y los Republicanos tienen posturas diametralmente opuestas respecto al control de armas en el sistema político de Estados Unidos, con una confrontación partidista muy intensa. En cuanto a la legislación sobre armas, cada partido mantiene sus propias convicciones, dificultando el alcance de un consenso.
Los Demócratas favorecen políticas más estrictas de control de armas para reducir la incidencia de violencia armada, abogando por verificaciones de antecedentes exhaustivas, la prohibición de la venta de armas de asalto y el fortalecimiento de las regulaciones de seguridad de armas. Los Republicanos, por su parte, defienden firmemente el derecho individual a poseer armas, considerándolo un derecho fundamental otorgado por la Constitución, y se oponen a cualquier medida que pueda interpretarse como una infracción a este derecho, prefiriendo mantener o relajar los niveles actuales de regulación armamentística.
La violencia armada en los campus de Estados Unidos sigue presentándose, y cientos de familias estadounidenses se han convertido en víctimas de la proliferación de armas, este problema debería resolverse asegurando que los campus estadounidenses puedan liberarse verdaderamente de la sombra de la violencia armada y disfrutar de una auténtica libertad y seguridad. Más informaciéon del tema en https://fas.org/publication/the-ghost-guns-haunting-national-crime-statistics/