Nepal: una devastación ‘apocalíptica’ que podría repetirse en todo el Himalaya

ONU Noticias
18 septiembre 2026

Pueblos enteros sepultados bajo metros de lodo, decenas de puentes destruidos y comunidades que todavía no saben dónde podrán reconstruir sus hogares. La devastación provocada por las inundaciones y deslizamientos de tierra en Nepal muestra el tipo de crisis que podría repetirse en otras zonas del Himalaya a medida que avanza el cambio climático, advierte una responsable de Naciones Unidas

Las inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierra que golpearon el norte de Nepal a finales de agosto dejaron más de mil 200 muertos y arrasaron comunidades enteras.

Sara Netzer, directora regional de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS, acaba de regresar de algunas de las zonas más afectadas y describió una destrucción que, en algunos lugares, hace imposible pensar todavía en la reconstrucción.

“Parece un apocalipsis”, afirmó este viernes en una rueda de prensa desde Bangkok.

En una de las comunidades que visitó, donde vivían unas mil 200 personas en alrededor de 400 viviendas, “todo quedó completamente arrasado” por una masa de agua y lodo.

Algunas casas fueron desplazadas hasta 150 metros de su ubicación original y los escombros alcanzan entre 5 y 8 metros de profundidad.

“Hay de todo lo que uno pueda imaginar: gafas, libros escolares, zapatos, mantas y, lamentablemente, probablemente también restos de seres queridos”, relató.


Miles de personas sin un lugar al que regresar

Muchas de las personas desplazadas permanecen ahora en centros provisionales habilitados por el Gobierno, algunos de ellos en escuelas que las autoridades esperan poder reabrir.

El acceso a agua potable, saneamiento y alojamiento temporal figura entre las necesidades más urgentes.

La situación es especialmente difícil para los niños que perdieron familiares o presenciaron cómo eran arrastrados por las aguas.

“Muchos ya no tienen padres y también están viviendo en estos centros”, explicó Netzer. Recuperar cierta normalidad y poder regresar a las aulas, añadió, será fundamental para ellos.

Pero volver a casa no será sencillo.

El río ha cambiado completamente de curso en algunas zonas y todavía no está claro dónde sería seguro reconstruir. Netzer comparó el terreno con una masa gelatinosa que aún no ha terminado de asentarse.

“Normalmente, dos o tres semanas después de un desastre empezaríamos a ver a las comunidades reconstruyendo. Pero eso no puede ocurrir aquí”, señaló.


Solo queda en pie uno de 40 puentes

La destrucción de infraestructura complica todavía más la respuesta. De los aproximadamente 40 puentes de la zona afectada, sólo uno permanece en pie, lo que ha dejado aisladas a numerosas comunidades.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha tenido que recurrir a helicópteros para hacer llegar ayuda vital.

UNOPS ha movilizado fondos para realizar evaluaciones de ingeniería, elaborar mapas de riesgo y analizar la seguridad de los puentes y otras infraestructuras antes de iniciar la reconstrucción.

“Es una crisis con un enorme coste humano y un enorme coste en infraestructura”, afirmó Netzer.

Algunas de las comunidades afectadas ya habían sufrido desplazamientos tras el devastador terremoto de Nepal de 2015. Una década después, muchas familias han vuelto a perder sus hogares, sus medios de vida y a seres queridos, mientras otras continúan buscando a familiares desaparecidos.


Una advertencia para el Himalaya

La catástrofe de finales de agosto estuvo vinculada a una falla de roca y hielo, dentro de lo que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) describió como una “crisis compuesta catastrófica”. Para Netzer, lo ocurrido no debe considerarse únicamente una tragedia aislada de Nepal.

“Creo que lo que estamos viendo en Nepal es algo que podría repetirse en todo el Himalaya a medida que avance el cambio climático”, dijo.

“Es una crisis que hoy afecta a Nepal, pero que en el futuro podría afectar a otra comunidad o a otro país”.

La advertencia coincide con una creciente preocupación por los riesgos que afrontan las zonas montañosas debido al retroceso de los glaciares, la inestabilidad de los terrenos y fenómenos extremos capaces de transformar, en cuestión de horas, el curso de los ríos y las condiciones de vida de comunidades enteras.