Piden rediseñar los hot dogs
08 noviembre 2015
"La Academia de pediatría pidió explica que su forma alargada, su tamaño ysu textura son un riesgo para los niños"
WASHINGTON (EFE)._ La forma de los perros calientes o hot dogs es peligrosa para los niños, que se pueden atragantar, por lo que debería rediseñar, afirmó la Academia Americana de Pediatría en un informe publicado ayer por la revista Pediatrics.Según científicos de la Academia, la forma alargada, el tamaño y la textura de estos productos aumentan el peligro de que los niños se atraganten con ellos.
El informe indicó que más de 10 mil niños se presentan a las salas de emergencia de las clínicas médicas anualmente y que 77 mueren como consecuencia de ese problema en Estados Unidos.
Añadió que alrededor de un 17 por ciento de las asfixias alimentarias están vinculadas con los perros calientes.
"Si los mejores ingenieros del mundo trataran de diseñar el bloqueo perfecto de la tráquea de un niño, éste tendría la forma de un perro caliente", indicó Gary Smith, director del Centro de Investigación de Lesiones del Hospital Pediátrico de Columbus, en el estado de Ohio.
"Soy un pediatra de emergencias y tratar de extraerlos una vez que se han atascado es prácticamente imposible", añadió.
Según el científico, la solución está en un nuevo diseño del perro caliente porque, al contrario de los juguetes, éste no contiene una advertencia sobre el peligro que representan para los niños.
"Ningún padre puede estar vigilando a sus niños todo el tiempo. La mejor forma de protegerlos es con un nuevo diseño", agregó.
Janet Riley, presidenta del Consejo Nacional del Hot Dog y Embutidos, coincide con el llamamiento de la academia a que se eduque a los padres acerca de la prevención del problema.
Añade que más de la mitad de los perros calientes contienen consejos para cortarlos e impedir así que los niños se atraganten.
HISTORIA CULINARIA
Los hot dog se elaboraban en diversas partes de Europa antes de que los inmigrantes europeos los llevaran a EU y se convirtiera en una comida callejera muy popular entre la clase media. En Nueva York se abrió paso en 1867 gracias a la contribución de varios carniceros europeos.