Trump señala a México como ‘epicentro’ de violencia de cárteles; lanza coalición militar latinoamericana
El Presidente de Estados Unidos reveló que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha rechazado sus ofrecimientos de enviar tropas estadounidenses a territorio mexicano para combatir al crimen organizado
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló el 7 de marzo de 2026 que México es el “epicentro de la violencia ocasionada por los cárteles” de la droga en América Latina y reveló que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha rechazado sus ofrecimientos de enviar tropas estadounidenses a territorio mexicano para combatir al crimen organizado. Las declaraciones se produjeron durante la cumbre ‘Escudo de las Américas’, celebrada en el Trump National Doral Miami, en Miami, Florida, donde el mandatario anunció la creación de una coalición militar regional y firmó un decreto para formalizarla.
“He hablado con la Presidenta, es una mujer increíble. Le he dicho que le ayudo con sus cárteles y ella me dice ‘no, por favor’, pero hay que erradicarlos. Todo se resume a México”, declaró Trump ante los doce mandatarios latinoamericanos de orientación conservadora convocados al encuentro, del que México, Brasil y Colombia quedaron excluidos.
Al anunciar la coalición, el republicano afirmó que la esencia del acuerdo es “el compromiso de usar fuerza militar letal para destruir” a los cárteles y prometió intensificar las operaciones contra las redes del narcotráfico con “más intensidad” que la desplegada durante la campaña contra embarcaciones cargadas con drogas en el Caribe, realizada antes de la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro Moros. “En este día histórico nos reunimos para anunciar una nueva coalición militar para erradicar los carteles criminales que asolan nuestra región”, afirmó durante el discurso previo a la firma del decreto.
Según la Casa Blanca, el objetivo de la iniciativa es abordar la seguridad, la migración irregular y el crimen organizado en América Latina, así como contrarrestar la creciente influencia del Gobierno chino en el continente. La portavoz presidencial Karoline Leavitt había confirmado desde el 4 de marzo del mismo año que la reunión buscaba “promover libertad, seguridad y prosperidad en nuestra región” y que los convocados habían formado “una coalición histórica para trabajar juntos.”
Los mandatarios que participaron en la cumbre fueron Javier Gerardo Milei, Presidente de Argentina; Rodrigo Paz Pereira, Presidente de Bolivia; Rodrigo Chaves Robles, Presidente de Costa Rica; Luis Rodolfo Abinader Corona, Presidente de la República Dominicana; Daniel Noboa Azín, Presidente de Ecuador; Nayib Armando Bukele Ortez, Presidente de El Salvador; Mohamed Irfaan Ali, Presidente de Guyana; Nasry Juan Asfura Zablah, Presidente de Honduras; José Raúl Mulino Quintero, Presidente de Panamá; Santiago Peña Palacios, Presidente de Paraguay; y Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago. También asistió José Antonio Kast Rist, Presidente electo de Chile, quien asumiría el cargo el 11 de marzo del mismo año.
La ausencia de México resultó significativa dado que el Gobierno de Sheinbaum Pardo ha sostenido una postura de soberanía nacional en materia de seguridad frente a las presiones de la administración Trump. El perfil de los gobiernos convocados —en su mayoría de orientación conservadora o con vínculos estrechos con Washington— reflejó el carácter ideológico de la alianza que la Casa Blanca buscó consolidar en el hemisferio.
En el mismo evento, Trump reconoció al Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez como la autoridad en Venezuela e indicó que la mandataria ha mantenido comunicación con Marco Antonio Rubio García, titular del Departamento de Estado de EE.UU. (DOS, por sus siglas en inglés), sobre el tema del petróleo venezolano. Asimismo, reafirmó que no permitirá “la influencia extranjera hostil” en el continente americano, lo que, según sus propias palabras, incluye al Canal de Panamá. “No vamos a permitir que la influencia extranjera hostil logre establecerse en este hemisferio, eso incluye al Canal de Panamá, del que hemos hablado. No vamos a permitirlo”, señaló ante la presencia de Mulino Quintero.
La iniciativa ‘Escudo de las Américas’, denominada formalmente ‘Shields of America’ en inglés, fue proyectada por Washington como un componente de la llamada Doctrina Donroe, que reafirma la esfera de influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental frente a China y Rusia. La cumbre representó uno de los ejercicios más explícitos del Gobierno de Trump para estructurar un bloque de afinidad política en América Latina, en un contexto marcado por tensiones comerciales, disputas migratorias y presión estadounidense para reducir la presencia de Beijing en la región.
En tono distendido, Trump reconoció ante sus homólogos que no tenía intención de aprender español y atribuyó a Rubio García la función de interlocutor lingüístico con los mandatarios de la región. “No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo. No tengo problema con los idiomas, pero no voy a dedicar tanto tiempo a aprender el suyo”, expresó.