Urge recomponer la unidad ante la barbarie y la violencia: Papa León XIV

Vatican News
21 marzo 2026

León XIV recibe a los miembros del Movimiento de los Focolares que participaron en la Asamblea General y los exhorta a mantener vivo “el carisma de la unidad” de la fundadora Chiara Lubich, como un signo para un mundo marcado por la violencia y la barbarie. El Pontífice invita además a la transparencia y a la participación de todos dentro de la comunidad, y agradece a los numerosos focolares que “con dedicación heroica, continúan viviendo en el mundo una vida de oración, diálogo y trabajo”

El Papa León XIV recibió en audiencia este sábado 21 de marzo a los participantes de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares (Obra de María), que se celebra del 1 al 21 de marzo en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo, cerca de Roma. El encuentro reunió a 320 participantes de 150 países. En dicho contexto, Margaret Karram fue reelegida presidenta para un segundo mandato, y el nuevo copresidente es el padre Roberto Eulogio Almada, sacerdote ítalo-argentino. Además, fueron elegidos los 20 consejeros y consejeras generales del Movimiento.

Se trata de la cuarta Asamblea tras la muerte de la fundadora Chiara Lubich (1920-2008), a quien el Pontífice evocó al inicio de su discurso al destacar el carisma que dio forma a la comunidad: la unidad entre todos los seres humanos, fruto y reflejo de la unidad de Cristo con el Padre: “Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, lo eres en mí, y yo en ti”.

El Obispo de Roma subrayó que se trata de “una semilla simple, pero poderosa”, capaz de atraer a miles de personas, suscitar vocaciones, generar un impulso de evangelización y promover obras sociales, culturales y económicas, así como el diálogo ecuménico e interreligioso.

Asimismo, resaltó que hoy existe “una gran necesidad de esta levadura de unidad”, pues el veneno de la división y del conflicto tiende a contaminar los corazones y las relaciones sociales, “y debe ser combatido con el testimonio evangélico de la unidad, del diálogo, del perdón y de la paz”.

“También a través de ustedes, Dios ha preparado, en las últimas décadas, un gran pueblo de la paz, que justamente en este momento histórico está llamado a servir de contrapeso y de barrera frente a tantos sembradores de odio que llevan a la humanidad de vuelta a formas de barbarie y violencia.”

Más allá del testimonio de unidad, prosiguió el Santo Padre, el Movimiento tiene la responsabilidad de mantener vivo el carisma tras la muerte de Chiara Lubich. En esta etapa, que también marca un relevo generacional, los miembros están llamados al discernimiento para comprender qué aspectos del apostolado deben conservarse o abandonarse. Esto requiere transparencia, pero también fraternidad, sinceridad, franqueza y, sobre todo, humildad por parte de todos los miembros del Movimiento.

“Chiara Lubich afirmaba que la premisa de toda norma es la caridad”, recordó el Papa, subrayando la importancia de la libertad personal y de la escucha de la propia conciencia, ya que la unidad no debe vivirse como uniformidad de pensamiento, de opinión ni de estilo de vida.

El Sucesor de Pedro concluyó su alocución agradeciendo al Señor por “la gran familia espiritual que nació del carisma de Chiara Lubich”, y por los focolares que, “muchas veces con dedicación heroica”, continúan viviendo en todas partes del mundo una vida de oración, trabajo, diálogo y evangelización.

“Los animo a continuar su camino y los bendigo de corazón, invocando sobre todos ustedes la intercesión de la Virgen María, para que los proteja y los acompañe siempre con su ayuda materna. ¡Gracias!”