Adiós, ahora sí, al Instituto Británico... derriban su edificio en Mazatlán
Las instalaciones que alguna vez albergaron al colegio privado bilingüe en el Fraccionamiento Sábalo Country, son demolidas para convertirlo en condominios
Pequeño, reducido apenas a un edificio pequeño con una cancha de basquetbol y unas oficinas, además de los salones de clases, el Instituto Británico fue una de esas instituciones que marcó la historia de la educación básica en Mazatlán y hoy es demolido para convertirlo en un edificio de condominios.
El sueño de dos mujeres que consiguieron un préstamo para construir uno de los planteles más exitosos a la hora de formar estudiantes bilingües duró más de 20 años, formó a cientos de estudiantes y permitió que la mayoría de ellos cuente con una excelente formación en español e inglés.
Cuando los estudiantes del Instituto Británico llegaban a sexto año de primaria presentaban el examen Cambridge, un examen que se aplica por parte de esa universidad inglesa y es vigente para toda la vida.
Al salir de secundaria, muchos de esos alumnos ya hablaban un inglés con niveles de excelencia y presentaban los exigentes exámenes de la Universidad de Cambridge.
En sus mejores momentos, la institución cubrió los niveles de kínder, primaria y secundaria, y soñó con ampliarse para convertirse en una gran institución con presencia en Los Cabos, Baja California Sur, sin embargo, el sueño terminó naufragando.
Cercano y familiar
Una de las mayores virtudes del Instituto Británico era que su tamaño reducido le permitió crear una atmósfera de cercanía entre sus educadores, la mayoría mujeres, y sus estudiantes.
La cercanía cubría a los padres de familia, a los que generalmente se involucraba en la educación de sus hijos, invitándolos a participar en eventos culturales, deportivos y medioambientales.
Otra de sus ventajas era que además de apoyarse en una alianza con la Universidad de Cambridge, de Reino Unido, la institución contaba con una alianza con un sistema de educación de España, que permitía que los estudiantes trabajaran en una plataforma digital, desde muy pequeños.
La educación en temas ecológicos era tan importante, que el colegio llegó a contar con su propio sistema de separado y recolección de desechos que llegaba hasta las casas de las familias.
En materia cultural, el instituto contó con algunas de las obras de teatro de más alto nivel para su época en Mazatlán, permitiendo que sus alumnos conocieran diversos aspectos del arte.
La tragedia
Ubicado en la Avenida Marlín, de Sábalo Country, el Instituto Británico vivió uno de los casos más extraordinarios de éxito deportivo, aún y cuando el instituto solo contaba con una cancha de basquetbol.
A esa cancha llegó el profesor Omar Torres, un joven con una extraordinaria capacidad para formar a pequeños deportistas que se convirtieron en grandes basquetbolistas.
El colegio llegó a ganar numerosos torneos de basquetbol en el puerto y más allá, a pesar de que contaba con un reducido número de estudiantes.
Su éxito mayor ocurrió cuando la selección de basquetbol de Mazatlán, Sub16, conquistó el campeonato estatal de basquetbol en las olimpiadas realizadas en Culiacán.
La base de esa selección fueron estudiantes del Británico y aunque el equipo fue dirigido por un entrenador externo, el profe Omar viajó a Culiacán para ver a los estudiantes que había entrenado desde kínder, convertirse en campeones.
Pero el Británico también conoció la tragedia, el día que el profe Omar fue alcanzado por un rayo, mientras organizaba un torneo de basquetbol infantil.
Los gremios del deporte y la educación acompañaron al Instituto Británico en el adiós de uno de sus más queridos profesores.
En ruinas
Poco se sabe de las razones que llevaron al Instituto Británico a cerrar sus puertas al concluir el ciclo escolar 2017-2018, para después permanecer cerrado durante varios años, con un letrero de “Se vende” en la fachada, hasta que el auge en la zona lo rescató para convertirlo en condominios.
Los que tuvieron la oportunidad de estar cerca aseguran que las diferencias entre las propietarias convirtieron su sueño en una pesadilla; también se habla de problemas administrativos y finalmente la llegada de otros grandes colegios a la ciudad terminó por robarle los estudiantes que le daban vida.
Hoy, maquinaria pesada destruye las áreas comunes y la vieja cancha de basquetbol donde se formaron grandes basquetbolistas como Alex García Williams, actual jugador de la Selección Mexicana de Basquetbol, y tantos otros.
Si acaso se salvarán los salones de clase, que serán reconvertidos en modernos lofts para turistas, salones donde se formaron generaciones completas de estudiantes que hoy están repartidos por todo el mundo y que hablan un perfecto inglés.