Analizan la carga emocional y los desafíos que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral y familiar
Durante un conversatorio con mujeres del sector inmobiliario, la psicóloga Marieliza Valdez, del Immujer, habló sobre la importancia de la salud mental y el autocuidado
MAZATLÁN._ Con un llamado a priorizar la salud mental, reconocer el valor personal y construir relaciones más equilibradas, la psicóloga Marieliza Valdez Lizárraga impartió el conversatorio “Empoderamiento emocional femenino” a integrantes del Comité de Mujer Inmobiliaria de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios.
Durante el encuentro, Valdez Lizárraga, representante del Instituto Municipal de la Mujer, reflexionó sobre la importancia de fortalecer la estabilidad emocional de las mujeres frente a las exigencias laborales, familiares y sociales que enfrentan diariamente.
En este sentido, explicó que el empoderamiento emocional femenino no solo implica desarrollar seguridad personal, sino también aprender a manejar las emociones, establecer límites sanos y tomar decisiones desde la autoestima y el bienestar emocional.
“El trabajo emocional que realizan las mujeres muchas veces no se ve, pero existe y genera un desgaste constante tanto física como mentalmente, pues una mujer hace muchas cosas a la vez, desde pensar en el trabajo, en la casa, en los hijos y en responsabilidades que casi siempre recaen sobre ella”, comentó.
“Es por eso que el empoderamiento emocional femenino también significa aprender a reconocer nuestros límites y cuidar nuestra salud mental”.
La psicóloga comentó que muchas mujeres viven bajo una presión constante al desempeñar múltiples roles de manera simultánea, ya que además de cumplir con responsabilidades profesionales, también suelen asumir gran parte de las tareas del hogar, la crianza de los hijos y el cuidado familiar.
Además, indicó que en sectores como el inmobiliario, donde existe una fuerte presión por resultados, atención al cliente y cumplimiento de metas económicas, el reto emocional se vuelve todavía mayor, especialmente cuando las mujeres deben mantener equilibrio entre la vida laboral y personal.
Asimismo, destacó que el empoderamiento emocional también consiste en aprender a reconocer el cansancio, validar las emociones y entender que pedir apoyo no representa debilidad, sino una herramienta necesaria para preservar el bienestar integral.
“Muchas mujeres llegan cansadas física y emocionalmente porque diariamente enfrentan presiones laborales y familiares al mismo tiempo. Pedir apoyo no es una señal de debilidad; también forma parte del autocuidado y del bienestar emocional”, declaró.
“Las mujeres necesitan darse espacios para descansar, reconocerse y valorar todo el esfuerzo que realizan diariamente”.
Durante el conversatorio se abordaron temas relacionados con la autoestima, el agotamiento emocional, la carga mental y la importancia de construir redes de apoyo entre mujeres, tanto dentro del ámbito familiar como profesional.
Valdez Lizárraga también reflexionó sobre los modelos tradicionales de educación y convivencia que históricamente han asignado a las mujeres el papel principal en el cuidado del hogar y la familia, aun cuando actualmente participan activamente en espacios laborales, empresariales y de liderazgo.
Es por eso que mencionó que el empoderamiento emocional femenino busca precisamente romper con estas dinámicas que limitan el desarrollo personal de las mujeres, promoviendo una mayor conciencia sobre la salud mental, la autonomía emocional y la distribución equitativa de responsabilidades.
Razón por la que invitó a las asistentes a darse espacios de descanso y autocuidado, así como a reconocer sus logros personales y profesionales sin minimizar el esfuerzo que realizan diariamente.
Durante la actividad también se generó un diálogo entre las participantes, quienes compartieron experiencias relacionadas con la maternidad, el trabajo y los desafíos que enfrentan para equilibrar sus distintas responsabilidades.