Atraviesa zona rural de Mazatlán su peor verano gastronómico en una década: Roberto Osuna

Carlos Robles
01 septiembre 2026

El presidente del Consejo Nacional Gastronómico de Mazatlán señaló que por primera vez cerraron negocios en pleno período vacacional

La temporada vacacional de verano no representó una recuperación para los restaurantes de la zona rural de Mazatlán, donde aproximadamente la mitad de los establecimientos cerró y otros solamente operan durante los fines de semana, informó Roberto Osuna Valdez, presidente del Consejo Nacional Gastronómico de Mazatlán.

Señaló que se trata del primer verano, en al menos una década, durante el cual se registró el cierre de restaurantes en plena temporada vacacional, periodo que tradicionalmente representaba una oportunidad para aumentar las ventas.

“No hubo verano para la zona rural. Tristemente así lo digo, es el primer verano en 10 años en el que cierran restaurantes durante la propia temporada vacacional. Si no tuvimos verano, ¿qué podemos esperar de los meses bajos? Este verano no funcionó y que hayan cerrado restaurantes es de lo más delicado que puede suceder”, comentó.

“Anteriormente dije que estábamos en terapia intensiva, pero ahora la situación es todavía más complicada. Ya son casi dos años soportando condiciones muy difíciles”, agregó.

El representante del sector restaurantero rural, indicó que anteriormente funcionaban alrededor de 12 restaurantes dentro del corredor gastronómico de la zona rural, pero actualmente solo cinco mantienen actividad, de los cuales, algunos abren solo los sábados y domingos, mientras que otros trabajan únicamente los domingos durante medio día.

“Funcionaban aproximadamente 12 restaurantes y ahora solamente quedan cinco y de esos cinco, algunos abren los fines de semana y otros únicamente los domingos. De todos los restaurantes, solamente uno funciona casi toda la semana. los demás ya no”, dijo.

“La mitad de los restaurantes cerraron y los que permanecen tampoco operan con normalidad. La zona rural está acabada en materia gastronómica”, añadió.

La situación, sostuvo, es resultado de casi dos años de dificultades económicas, menor afluencia turística, problemas de seguridad y fallas recurrentes en el suministro eléctrico.

Asimismo, recordó que anteriormente describía a los negocios rurales como establecimientos en ‘terapia intensiva’, pero consideró que las condiciones se agravaron después de una temporada de verano que no generó los ingresos esperados.

Osuna Valdez explicó que la baja cantidad de clientes obligó a los empresarios a reducir sus días y horarios de operación, pues mantener abiertos los establecimientos durante toda la semana representaba mayores pérdidas.

Además, destacó que algunos propietarios optaron por trasladar sus negocios o parte de sus operaciones a la zona urbana de Mazatlán, donde, en su caso, indicó que llevó consigo a una parte de los trabajadores que laboraban en su restaurante rural para evitar dejarlos sin empleo.

“Algunos tuvimos la visión de venirnos a Mazatlán y la responsabilidad de traernos a los empleados de la zona rural. Yo no los iba a dejar allá, otros restaurantes también se trajeron gente de los pueblos”, expresó.

Aunque reconoció que no fue posible conservar todos los puestos de trabajo, pues su establecimiento llegaba a contar con más de 50 empleados directos durante los domingos, además de los empleos indirectos relacionados con proveedores y comerciantes de las comunidades.

De esta forma, añadió que el cierre de restaurantes no afecta únicamente a sus trabajadores, sino también a quienes producían o vendían los insumos utilizados por los negocios.

“Todo lo comprábamos dentro de las comunidades para generar una economía local. Al cerrar los restaurantes, también dejaron de recibir ingresos nuestros proveedores. Los habitantes se dieron cuenta de que ya no dependían únicamente de la agricultura o la ganadería, sino también del turismo y del consumo generado por los restaurantes”, manifestó.

Durante temporadas anteriores, explicó, los visitantes recorrían la zona rural después de permanecer dos o tres días en Mazatlán y conocer los principales atractivos de la ciudad.

Sin embargo, consideró que el turismo recibido durante el último verano se concentró principalmente en el Malecón y otros puntos de la zona urbana, sin desplazarse hacia comunidades como La Noria.

“El turista, en el segundo o tercer día, visitaba la zona rural porque ya había conocido los atractivos de Mazatlán. Pero si viene un turismo que se la pasa en el Malecón, ese turismo no va a la zona rural”, mencionó.

Aunque empresarios y autoridades turísticas han organizado eventos y campañas para atraer visitantes, Osuna Valdez reconoció que estas actividades solamente generan afluencia durante uno o pocos días, lo cual resulta insuficiente para sostener permanentemente a los establecimientos.

“Hemos hecho eventos, promociones e infinidad de cosas, pero no se puede mantener un negocio con pérdidas. Un evento lleva gente un día, pero un comercio necesita clientes todos los días”, señaló.

Ante este panorama, algunos empresarios contemplan mantener cerrados sus negocios y evaluar una posible reapertura entre noviembre y diciembre, dependiendo del comportamiento de la economía, el turismo y la seguridad.

Osuna Valdez lamentó el deterioro del corredor turístico de El Habal-La Noria, cuya consolidación requirió años de trabajo e inversión de los propios empresarios y hoy se encuentra en peligro de extinguirse.

“Nos costó mucho levantar un corredor turístico. Ahora solo queda cerrar, esperar mejores tiempos y tener fe en que cambie la economía y todo lo necesario para que la zona vuelva a brillar”, puntualizó.