Bendición del fuego ilumina la Vigilia Pascual en la Catedral de Mazatlán

Carlos Robles
04 abril 2026

La ceremonia, encabezada por el Obispo Mario Espinosa Contreras, simbolizó la renovación de la fe y el inicio de la celebración de la resurrección de Jesucristo

MAZATLÁN._ En una atmósfera de reflexión que poco a poco se transformó en luz y esperanza, la comunidad católica participó este Sábado de Gloria en la tradicional bendición del fuego, ceremonia que marca el inicio de la Vigilia Pascual y que fue encabezada por el Obispo de la Diócesis de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras.

En el inicio de una de las celebraciones más significativas de Semana Santa, la oscuridad que envolvía el templo fue interrumpida por una pequeña llama que poco a poco se multiplicó entre los fieles, dando pie a la bendición del fuego.

La celebración comenzó en el interior de la Catedral, donde el Obispo realizó la bendición, dando paso a uno de los momentos más simbólicos de la liturgia como lo es el encendido del Cirio Pascual, cuya llama representa a Cristo resucitado como luz que disipa la oscuridad.

Con el cirio encendido, los presbíteros fueron los encargados de compartir la llama entre los fieles, donde una a una, las velas comenzaron a encenderse creando efecto visual que llenó el espacio de calidez y significado, reflejando la transmisión de la fe entre la comunidad.

Durante su mensaje, Espinosa Contreras destacó el sentido profundo de esta vigilia, señalando que no solo se trata de una tradición católica, sino que además es una invitación a la renovación espiritual y el fortalecimiento de la esperanza en medio de las dificultades cotidianas.

A lo largo de la ceremonia, se proclamaron lecturas bíblicas que, de manera progresiva, narran la historia de la salvación, desde la creación del mundo y las primeras alianzas de Dios con su pueblo, pasando por la liberación de Israel, los anuncios proféticos, hasta culminar con el anuncio de la resurrección de Jesucristo, centro de la fe cristiana.

Este recorrido litúrgico permitió a los asistentes adentrarse en un relato que conecta el pasado con el presente de la vida creyente.

El momento culminante llegó cuando, tras el anuncio pascual, las luces del templo se encendieron por completo, rompiendo con la penumbra que había predominado durante la primera parte de la ceremonia.

Al mismo tiempo, las imágenes religiosas que habían permanecido cubiertas con mantos morados desde el Viernes Santo, fueron descubiertas, simbolizando el fin del luto y el inicio de la alegría por la Resurrección.

Entre cantos, oraciones y el brillo de las velas, la celebración concluyó con un ambiente de solemnidad y gozo compartido, en el que decenas de fieles reafirmaron una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa.

De esta forma, Mazatlán vivió una noche en la que la luz no solo iluminó el templo, sino que también el sentido espiritual de una comunidad que, año con año encuentra en la Vigilia Pascual un momento de renovación y esperanza.