Bloquean con rejas la escollera del Faro de Mazatlán para evitar el paso por riesgo de desgaje

Carlos Robles
09 octubre 2026

Asipona y la Secretaría de Marina reforzaron el cierre definitivo del acceso tras dos meses del derrumbe de rocas en el Cerro del Crestón; el sendero turístico continúa operando con normalidad

A poco más de dos meses del derrumbe de rocas registrado en el Cerro del Crestón, la Administración del Sistema Portuario Nacional de Mazatlán, en coordinación con la Secretaría de Marina, reforzó las restricciones de acceso a la escollera ubicada junto al cerro donde se encuentra el Faro, mediante la colocación de rejas metálicas que impiden el paso hacia esta zona.

Fue durante la mañana de este viernes que el acceso al área se mostró bloqueado con estas estructuras, en las que se colocaron mensajes de advertencia sobre el riesgo de desprendimientos de rocas y las restricciones para ingresar al sitio.

La instalación de las rejas representa una nueva medida física para impedir el acceso a un punto que permanece restringido desde el pasado 3 de agosto, cuando, tras una jornada de lluvia, grandes rocas se desprendieron de la ladera del Cerro del Crestón y cayeron sobre vehículos estacionados en las inmediaciones de la escollera.

Antes de la colocación de estas estructuras, el área ya contaba con señalética preventiva y restricciones implementadas tras el incidente, como parte de las medidas de seguridad para evitar que habitantes, turistas y trabajadores ingresaran a un sector donde persiste el riesgo de nuevos desprendimientos.

Tras el incidente registrado en agosto en el que cinco vehículos resultaron afectados, personal de distintas corporaciones de seguridad y auxilio acudió al sitio para atender la emergencia, acordonar el área y realizar maniobras para retirar las rocas y los vehículos afectados.

Por tal motivo, las autoridades determinaron cerrar tanto el acceso al Faro como el camino hacia la escollera mientras se revisaban las condiciones de seguridad. Tres días después, el 6 de agosto, el acceso al Faro fue reabierto al público, pero la escollera permaneció cerrada debido a la posibilidad de que otras rocas se desprendieran de la ladera.

Desde entonces, las restricciones se han mantenido en el área donde ocurrió el derrumbe, con la intención de evitar que el tránsito de personas y vehículos derive en nuevos accidentes.

Después del derrumbe, Protección Civil Municipal señaló que la zona afectada presenta condiciones naturales que favorecen los deslaves, particularmente durante la temporada de lluvias, cuando la humedad puede reblandecer el terreno y aumentar el riesgo de que se desprenda material rocoso.

Entre las medidas planteadas se encontraba la instalación de señalética preventiva, la delimitación de los puntos considerados peligrosos y la realización de estudios especializados para conocer las condiciones de la ladera y establecer qué trabajos serían necesarios para reducir los riesgos.

En septiembre, el administrador de Asipona Mazatlán, Julio César Pescina Ávila, informó que se contemplaban estudios estructurales para determinar las condiciones de la ladera y definir las acciones necesarias para prevenir nuevos desprendimientos.

También señaló que se había registrado otra caída de rocas durante una jornada de lluvias, aunque en esa ocasión no hubo daños debido a que el acceso ya estaba restringido.

El Faro permanece abierto, pero la escollera continúa restringida

Aunque la escollera permanece cerrada, el acceso al Faro de Mazatlán y al sendero del Cerro del Crestón fue reabierto desde el 6 de agosto, por lo que ambas condiciones deben distinguirse para quienes acuden a visitar el atractivo turístico.

La reapertura del sendero se autorizó con la recomendación de que los visitantes permanezcan en las rutas establecidas, respeten la señalética y eviten acercarse a las orillas del cerro o ingresar a zonas no permitidas.

El Faro, ubicado en la cima del Cerro del Crestón, es uno de los principales atractivos turísticos de Mazatlán y recibe tanto a visitantes como a habitantes que acuden a realizar actividad física o disfrutar de las vistas de la ciudad y del litoral.

Sin embargo, el acceso a la escollera se mantiene limitado como medida preventiva ante el riesgo de nuevos desprendimientos, por lo que la colocación de las rejas metálicas refuerza ahora el bloqueo que anteriormente se apoyaba en señalética y otros elementos de delimitación.

Hasta el momento, la información disponible no establece una fecha para la reapertura de la escollera ni detalla si la colocación de las rejas forma parte de una intervención definitiva.

De esta forma, el acceso continuará condicionado a las evaluaciones de seguridad y a las acciones que determinen las autoridades responsables.