Celebran a San Judas Tadeo entre lluvia, peregrinaciones y oraciones por la paz en Mazatlán

Carlos Robles
28 octubre 2026

La jornada reunió a familias y devotos que asistieron para expresar su fe, agradecer y pedir por sus necesidades

A pesar de la lluvia que se presentó durante el día, fieles de San Judas Tadeo acudieron este miércoles 28 de octubre al templo dedicado al santo en el fraccionamiento Sábalo Country, donde se celebraron misas, se recibieron peregrinaciones y se bendijeron imágenes con motivo de su fiesta patronal.

La jornada reunió a familias y devotos que asistieron para expresar su fe, agradecer y pedir por sus necesidades, en una celebración que también estuvo acompañada por la tradicional kermés en los alrededores de la iglesia.

El padre Rafael Tena Rodríguez, párroco de Nuestra Señora de la Candelaria en Aguacaliente de Gárate, estuvo a cargo de la misa en la que fueron recibidos los peregrinos provenientes de Villa Unión y del propio fraccionamiento.

Durante la celebración, el sacerdote compartió un mensaje con motivo de la festividad de San Judas Tadeo y bendijo las figuras del santo que llevaron los asistentes.

Como parte de las actividades religiosas, también tuvo lugar la Misa de los Enfermos, encabezada por el padre Horacio Hernández de la Torre, quien explicó que esta celebración se realiza desde hace años en la víspera de la fiesta patronal para pedir por la salud física y espiritual de la comunidad.

El sacerdote Hernández de la Torre señaló que algunas personas acuden por sus propias necesidades de salud, mientras que otras llevan las intenciones de familiares que no pueden asistir.

“Algunos no pueden venir, pero hay familiares que traen la intención de orar por sus enfermos, sus papás, sus hermanos, sus tíos”, comentó.

Hernández también habló del sufrimiento que atraviesan familias de México, Sinaloa y Mazatlán, particularmente aquellas que tienen a un ser querido desaparecido, y señaló que las heridas emocionales y espirituales también requieren acompañamiento.

“¿Y qué puedo decirle yo, por ejemplo, a una mamá que está desesperada porque está desaparecido su hijo? Y de eso hay tantas mamás que están sufriendo, que sienten el dolor y que se sienten impotentes porque no pueden hacer nada”, manifestó.

Como ejemplo, relató que durante la celebración del domingo anterior recibió peticiones de oración por 32 personas desaparecidas, con la presencia de sus familiares en el templo.

Ante ese dolor, el sacerdote destacó la importancia de acompañar a las familias y de encontrar en la fe consuelo y esperanza, donde además explicó que las oraciones de la Misa de los Enfermos incluyen a quienes permanecen en hospitales sin compañía y a las personas que no tienen a alguien que pida por ellas.

“Pedimos también por esos enfermos que no tienen nadie que pida por ellos. Tantos enfermos que están abandonados en los hospitales. Tantos enfermos que quisieran tener a alguien que al menos pensara en ellos. Entonces esta misa es también para todos ellos”, expresó.

En el marco de la fiesta patronal, Hernández también hizo una petición por la paz en Mazatlán y por las necesidades de las familias que participan en estas celebraciones.

“Que sea Dios el que a través de San Judas Tadeo venga a traernos esa paz que necesitamos a nivel local y a nivel universal también, eso se lo pedimos al Señor”, declaró.

Durante el miércoles, la celebración religiosa estuvo acompañada por la tradicional kermés en los alrededores del templo, donde los asistentes pudieron encontrar distintos antojitos, alimentos y bebidas, además de figuras de San Judas Tadeo.

La actividad se extendió más allá de las misas y las peregrinaciones, con espacios para que las familias compartieran alimentos durante su visita.

Los puestos formaron parte del encuentro comunitario que acompañó la fiesta patronal, al recibir a quienes acudieron a participar en las celebraciones y a honrar al santo.

Aunque la lluvia se mantuvo presente durante el día, los fieles continuaron llegando a la iglesia, quienes entre paraguas y carpas, recorrieron los alrededores del recinto, donde la venta de alimentos y artículos religiosos acompañó el movimiento de personas que entraban y salían de las misas.

De esta forma, entre oraciones, peregrinaciones y la convivencia en la kermés, la comunidad mantuvo la celebración de San Judas Tadeo a pesar de las precipitaciones.