Con fe y reflexión, viven en Mazatlán la tradicional Procesión del Silencio

Carlos Robles
03 abril 2026

Fieles recorrieron en recogimiento las calles del puerto en una de las manifestaciones más solemnes de la Semana Santa

MAZATLÁN._ En una de las expresiones más solemnes de la Semana Santa, cientos de fieles participaron la noche de este Viernes Santo en la tradicional Procesión del Silencio, organizada por el Pajuma 2026, recorriendo en completo recogimiento las calles del puerto desde la cancha Germán Evers hasta la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción.

El contingente avanzó en orden y en silencio, en un ambiente marcado por la reflexión espiritual, portando imágenes religiosas, la cruz y diversos símbolos de la Pasión de Cristo, como la corona de espinas, la lanza y otros elementos que evocan el sufrimiento vivido durante la crucifixión.

A lo largo del trayecto, familias completas, jóvenes y adultos se sumaron a esta manifestación de fe, manteniendo una actitud respetuosa que dio sentido al carácter de la procesión.

El sacerdote Armando Durán Sánchez señaló que la marcha representa el momento posterior a la muerte de Jesucristo, cuando, de acuerdo con la tradición católica, su cuerpo reposa en el sepulcro, por lo que el silencio se convierte en el principal elemento de esta expresión religiosa, invitando a la introspección y a la meditación personal.

“La marcha del silencio tiene el sentido de que, después de que nosotros conmemoramos la muerte de Cristo en la cruz, Él reposa en el sepulcro, y por eso es en silencio, porque vamos meditando su muerte. Se va cargando el cuerpo de Cristo, la cruz y los signos de su pasión, acompañando a nuestra Madre Santísima en su dolor”, comentó.

“Es una manera en la que la iglesia se une al dolor de María y en silencio se sigue meditando la muerte de Cristo”.

Durán Sánchez destacó que este acto también simboliza la unión de la Iglesia con el dolor de la Virgen María, reforzando el sentido de acompañamiento y fe que caracteriza este momento del calendario litúrgico.

Durante el recorrido, los organizadores del Pajuma 2026 mantuvieron la logística necesaria para garantizar el orden y la seguridad de los participantes, en coordinación con autoridades y cuerpos de auxilio, lo que permitió que la procesión se desarrollara sin incidentes.

Al llegar al recinto religioso, los fieles fueron recibidos por el Obispo de la Diócesis de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras, quien dirigió un mensaje centrado en la reflexión sobre la vida, las decisiones personales y la importancia de actuar con rectitud desde cada etapa.

“Eso es lo más importante de nuestra vida, ser hombres y mujeres de bien. Es muy satisfactorio cuando la gente, al final de su vida, puede contemplar que en general fueron hombres y mujeres de bien”, expresó.

El Obispo advirtió sobre el arrepentimiento tardío que algunas personas experimentan en la vejez, señalando que lo ideal es construir una vida plena desde el presente, valorando a la familia y actuando con responsabilidad, además de hacer un llamado a vivir cada etapa de la vida con sentido de propósito, siempre guiados por la fe y la misericordia de Dios.

“Es triste cuando uno encuentra personas que dicen: hubiera sido mejor en mi vida, hubiera valorado más a mi esposa, hubiera sido mejor padre. Lo mejor es que en cada etapa vayamos viviendo con responsabilidad, con buena actitud, buscando entendernos y construir hogares con buenas relaciones”, comentó.

“Que todos vayamos viviendo nuestras etapas de manera adecuada, para lograr lo que Dios ha pensado para cada uno de nosotros, de crecimiento y desarrollo humano y cristiano”.