Disponibilidad del agua definirá el futuro de Mazatlán: Conselva
Durante el Conversatorio Ciudadano Sinaloa, especialistas advirtieron que el municipio enfrenta un escenario crítico de escasez hídrica. La falta de planeación, la sobreexplotación de acuíferos y el deterioro de la cuenca lo colocan ante un umbral crítico hacia 2028
MAZATLÁN._ La disponibilidad de agua será uno de los factores que definan el rumbo de Mazatlán en los próximos años, se expuso en la ponencia “La disponibilidad del agua”, que presentó Sandra Guido Sánchez, directora general de Conselva, Costas y Comunidades.
La exposición fue parte del programa del Conversatorio Ciudadano Sinaloa, cuyo eje fue El futuro de Mazatlán: ¿Hacia dónde y cómo?, realizado en el Centro de Convenciones.
Desde la experiencia que se ha adquirido y basados en estudios y cifras oficiales, Guido Sánchez alertó que la escasez de agua no es un escenario lejano, sino una posibilidad real.
“Yo quisiera que cada uno de nosotros pensáramos en la última vez que nos quedamos sin agua, en nuestra casa o en nuestro negocio”, preguntó a los presentes.
Recordó episodios como el de 2021, cuando la ciudad enfrentó durante meses agua de mala calidad, la denominada “chocolatosa”, que tuvo impactos económicos y sociales.
La diretora de Conselva explicó que Mazatlán y Concordia dependen en un 100 por ciento de la Presa Picachos, una infraestructura planeada originalmente como agrícola.
De su volumen total, dijo, el 75 por ciento está asignado al distrito de riego 111, mientras que Mazatlán y Concordia comparten apenas el 22 por ciento, y el 3 por ciento restante corresponde al gasto ecológico.
“No es que sobre agua; es una obligación liberar ese volumen”, se aclaró.
El problema se agrava porque la presa no genera agua, solo la almacena.
“Las presas no producen agua, el agua se produce en un territorio que se llama cuenca”, explicó Guido Sánchez.
En los últimos 13 años, informó que el río Presidio ha reducido su agua superficial en 56 por ciento, debido a sequías y a una mayor extracción aguas arriba, incluso en Durango.
A ello se suma que el acuífero del río Presidio pasó de tener superávit en 2016 a estar sobreexplotado en menos de una década.
Pese a las vedas vigentes desde 1962, la extracción de agua subterránea continuó, evidenciando un “desorden brutal” en la gestión del recurso.
Además, el crecimiento urbano hacia el norte enfrenta acuíferos sobreexplotados y salinizados, lo que limita cualquier expansión futura.
Un estudio de umbrales críticos presentado por Conselva indica que hacia 2028 la demanda y la disponibilidad total de agua en Mazatlán se cruzarán.
“El año pasado presentamos un estudio de umbrales críticos, o sea, cuánta agua más, si pudiéramos medir cuánta agua genera todo agua superficial para Mazatlán, toda la cuenca, ¿cuánta agua produce y cuánta agua consume Mazatlán? Pues resulta que el umbral crítico está en el 2028 en donde la demanda total de agua y la disponibilidad se van a cruzar. A partir de ahí empezamos a tener problemas. Así, el agua sí es un tema de trabajar a la voz de ya”, advirtió.
La propuesta, dijo Guido Sánchez, pasa por una gestión integrada por lo que sería cuenca-campo-ciudad, proteger la presa Picachos como un activo estratégico, reducir el asolvamiento mediante acciones en la cuenca y transformar el conocimiento técnico en política pública territorial.
También se subrayó la necesidad de hacer más eficientes las prácticas agrícolas para liberar volúmenes de agua para la ciudad.
Finalmente, exhortó a una mayor participación ciudadana en la gobernanza del agua.
“Qué competitividad puede tener una ciudad que no tiene agua”, cuestionó, al tiempo que destacó la importancia de garantizar seguridad hídrica para habitantes, inversionistas y futuras generaciones.