Emerson hace del mar, en Mazatlán, ‘su casa y su vida’

Verenice Peraza
20 enero 2018

"Dice que la falta de empleo para pagar una renta y alimentarse lo obligó a buscar alternativas de sobrevivencia"

Desde hace cinco meses, Emerson Rosvil Valle López vive “flotando” en pleno mar, en la zona de Playa Norte y Ciencias del Mar. Aunque parezca raro, jamás pensó que una balsa se convertiría en su hogar, su dulce y salado hogar, como él lo llama. Dice que la falta de empleo para pagar una renta y alimentarse lo obligó a buscar alternativas de sobrevivencia.

Una de estas medidas fue precisamente construir una balsa en la que no sólo pudiera pescar para comer, sino dormir y protegerse del sol, la lluvia y el viento. Años atrás, este hombre de nacionalidad salvadoreña, lo tuvo todo. Lamentablemente la vida cambia y ahora la enfrenta con valentía y entusiasmo.

Narró que en 1970 dejó su tierra natal en busca de un mejor porvenir y huyendo de los múltiples problemas del país centroamericano. “Y así llegué a Culiacán, ahí tenía una familia, ahora estoy aquí, en mi casa flotante, con un mar precioso, sin trabajo, pero con mucha fe y ganas de salir adelante”, expresó. Mecánico de profesión, Emerson Rosvil, de 57 años, dice que sólo cuando se pierde la vida, se pierde la fe.

Por ello, cinco meses atrás tomó unos bidones de plástico y empezó a atarlos con cuerda de pescar para lograr estabilidad. Luego, tomó un plástico grueso y cubrió los botes de plástico, además colocó una tabla de triplay perfectamente amarrada a ellos.

 

“Fue así como construí la base, desde ahí pude pescar, pero luego el sol me caló y me vi obligado a poner una sombrilla, me dio sueño un día y dormí ahí, en ese momento surgió en mí la necesidad de construir una cabina para refugiarme del sol, del viento y de la lluvia, y ahí está mi hogar”, dijo con una sonrisa. Don Emerson dice que todo ser humano es apto para salir adelante, pues es una creación divina, pese a los errores que pueda cometer.

Por ello, desde su hogar pesca el alimento que se come y también el que vende en Playa Norte. Su vida no ha sido fácil. En la cima de su “casa flotante”, don Emerson colocó una bandera de México, pues dice que aunque nació en El Salvador, la mayor parte de su vida ha estado en México.

Con nostalgia recuerda que desde que salió de su país natal, sólo en 1976 y en 1977 regresó. “Pagué como mil 500 dólares de regreso, de ida me fui de raite con un amigo trailero, y jamás volví”.

Don Emerson necesita del apoyo de los mazatlecos para trabajar como mecánico, ya que tiene amplia experiencia en vehículos a diésel y gasolina, pues en sus mejores años fue su propio patrón.

Para darle trabajo o llevarle cualquier clase de apoyos, sólo debe acudir a la zona rocosa aledaña a la Facultad de Ciencia del Mar.