En Catedral de Mazatlán realizan el Viacrucis y llaman a imitar a Jesús

Belizario Reyes
15 abril 2022

El Mesías soportó la cruz sin miedo a la ignominia, destacan los sacerdotes en la basílica porteña

Al conmemorar el Viacrucis en la Catedral de este puerto, este Viernes Santo, se llamó a los fieles a caminar a través de la vida imitando a Jesús, que soportó la cruz sin miedo a la ignominia, pero también a tener la esperanza de la resurrección.

Ante religiosas, religiosos y decenas de fieles, el vicario general de la Diócesis de Mazatlán, Padre Jaime Aguilar, y el vicario de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, Padre Adán Pazos Sánchez, recordaron las 14 estaciones del Viacrucis, desde el momento en que Jesús es condenado a muerte, su trayecto cargando la cruz al monte Calvario, donde fue crucificado y murió, y su sepultura.

“¿Qué quiere decir tener parte en la cruz de Cristo?, quiere decir experimentar en el Espíritu Santo el amor que esconde tras de sí la cruz de Cristo, quiere decir reconocer a la luz de ese amor la propia cruz, quiere decir cargarla sobre la propia espalda y movidos cada vez más por ese amor caminar”, dijo el Padre Pazos Sánchez al invitar a los presentes a participar en esta conmemoración como parte de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo que se celebra en la Semana Santa.

“Caminar a través de la vida imitando a aquel que soportó la cruz, sin miedo a la ignominia, y está sentado a la diestra del trono de Dios”.

El vicario general de la Diócesis de Mazatlán, que comprende todo el sur de Sinaloa, recordó que en la estación 12 Jesús muere en la cruz, y desde su crucifixión hasta la muerte transcurrieron tres largas horas que fueron de mortal agonía para Cristo y de altísimas enseñanzas para la humanidad.

Añadió que desde el principio, muchos de los presentes, incluidas las autoridades religiosas, se desataban en ultrajes contra el crucificado y después ocurrió el episodio del buen ladrón, al que Jesús le dijo que a partir de ese día estaría con Él en el Paraíso.

“Viendo Jesús a su madre junto a la cruz, y con ella a Juan, dice a su madre: mujer, ahí tienes a tu hijo, luego dice al discípulo: ahí tienes a tu madre, y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa; después de esto, nos dice el mismo evangelista, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, dijo: tengo sed, tomó el vinagre que le acercaron y añadió: todo está cumplido e inclinando la cabeza entregó el espíritu”, continuó el Padre Jaime Aguilar en la conmemoración realizada de 12:00 a 13:00 horas de este Viernes Santo.

En la estación 13 Jesús es bajado de la cruz y es puesto en los brazos de su madre, recordó el Padre Pazos Sánchez, y los soldados le quebraron las piernas a los dos hombres que habían sido crucificados a los lados de Jesús, mientras que a éste, uno de los soldados de traspasó el costado con una lanza.

Después José de Arimatea y Nicodemo, discípulos de Jesús, recibiendo el permiso de Pilatos y ayudados por sus criados o por otros discípulos del Maestro, lo descolgaron reverentemente y con todo miramiento de la cruz.

En la estación 14 se recordó que José de Arimatea y Nicodemo tomaron el cuerpo de Jesús de los brazos de María y lo envolvieron en una sábana limpia que el primero de ellos había comprado, y cerca de ahí tenía José un sepulcro nuevo que había sido cavado para sí mismo y en él enterraron a Jesús.

Mientras los varones procedían a la sepultura de Cristo, las santas mujeres que solían acompañarlo, y su madre, estaban sentadas frente al sepulcro y observaban dónde y cómo quedaba colocado el cuerpo, después se hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y regresaron todos a Jerusalén.

“Con la sepultura de Jesús, el corazón de su madre quedaba sumido en tinieblas de tristeza y soledad, pero en medio de esas tinieblas brillaba la esperanza cierta de que su hijo resucitaría como Él mismo lo había dicho, en todas las situaciones humanas que se asemejen al paso que ahora contemplamos, la fe en la resurrección es el consuelo más firme y profundo que podemos tener”, subrayó el vicario general de la Diócesis de Mazatlán.

“Cristo ha convertido en lugar de mera transición la muerte y el sepulcro y cuanto (ello) simboliza”.