Fue el 2025 un año crítico para las desapariciones en Mazatlán: colectivo

Carlos Robles
13 enero 2026

El colectivo Por Las Voces Sin Justicia expone que las cifras oficiales de personas desaparecidas no alcanzan a reflejar la dimensión real de esta situación

Un cierre de año preocupante fue el que se tuvo en Mazatlán y Sinaloa en materia de desapariciones forzadas, perfilándose el 2025 como uno de los más complejos con respecto a esta problemática, de acuerdo con la percepción expresada por organizaciones civiles y colectivos de búsqueda.

A pesar de las cifras oficiales presentadas por la Fiscalía General del Estado, organizaciones civiles, colectivos de búsqueda y familiares de personas desaparecidas han denunciado una brecha significativa entre números institucionales y la realidad que enfrentan día con día comunidades y familias afectadas.

Desde la mirada de quienes han vivido de cerca la angustia, la representante del colectivo Por Las Voces Sin Justicia, Alejandra Martínez Carrizales, expuso que las cifras oficiales no alcanzan a reflejar la dimensión real de esta situación.

“Las cifras oficiales de la Fiscalía no reflejan la dimensión real de lo que estamos viviendo en Mazatlán y en Sinaloa, y es que a través de denuncias anónimas vemos un incremento constante de personas desaparecidas que no aparece en las estadísticas”, comentó.

“Muchas desapariciones no se denuncian de inmediato y otras simplemente quedan invisibilizadas, pero cada número tiene un nombre, una historia y una familia, y eso las cifras nunca lo van a mostrar”, agregó.

Para Martínez Carrizales, el registro de desapariciones que presentan las autoridades tanto locales como a nivel estatal, son datos que no capturan plenamente la realidad social, pues muchos casos no se denuncian de inmediato por miedo, desconfianza o falta de acceso a mecanismo efectivos de denuncia.

Además, señaló como otras de las denuncias simplemente quedan fuera de los registros debido a la lentitud burócrata o a errores en la integración de estadísticas.

“Desde el colectivo, nuestra percepción es que las cifras oficiales que maneja la Fiscalía del Estado no reflejan la dimensión real de lo que estamos viviendo, pues lo que vemos y escuchamos a través de denuncias anónimas es un incremento constante de personas desaparecidas en Mazatlán y en general en Sinaloa”, comentó.

“Para nosotras, cada número tiene nombre, historia y familia, y eso es algo que las cifras nunca van a mostrar”, añadió.

Por otro lado, en lo que se refiere a los trabajos de búsqueda, el colectivo documentó un incremento sostenido en sus jornadas a lo largo del 2025, labores que han sido caracterizadas por un esfuerzo constante, un desgaste físico y emocional, así como una limitación recurrente con respecto a recursos materiales y técnicos.

Para la joven buscadora, una de las problemáticas más agudas ha sido la falta de maquinaria y apoyo logístico adecuado para realizar búsquedas de manera eficiente, así como la falta de infraestructura para responder a la creciente demanda de búsquedas en terrenos que requieren excavación especializada.

“Las familias hemos seguido empujando las búsquedas, investigando e insistiendo, y creo firmemente que esto no debería ser así. Ha sido un año muy duro, de mucho desgaste físico y mental, con muchas limitantes, pero el amor por nuestras familias nos ha hecho ser fuertes y seguir adelante”, dijo.

“El incremento de personas desaparecidas también ha hecho que incrementemos nuestras jornadas de búsqueda, donde muchas veces salimos con recursos limitados y muchísimos riesgos”.

Asimismo, señaló que la escasa coordinación interinstitucional y la tardanza en la respuesta por parte de las autoridades han sido enfatizadas como factores que dificultan la labor de los colectivos, ya que la lentitud burocrática, sumada a la falta de sensibilidad institucional han convertido las búsquedas en una lucha constante muchas veces asumida por los propios familiares.

“Hemos visto un actuar insuficiente y, en muchísimos casos, tardío. Existe una falta de reacción inmediata, de coordinación entre dependencias y, sobre todo, una falta de sensibilidad hacia las familias”, señaló.

“Como institución, el sistema sigue siendo lento, burocrático y claramente rebasado, y eso no es de ahora, sino de muchos años”, agregó.

Martínez Carrizales mencionó que en el 2025 el colectivo registró varios hallazgos, los cuales, más allá de cifras, reflejan una crisis en torno a la desaparición forzada y la gestión forense en Mazatlán y en Sinaloa.

“Los resultados confirman la gravedad de la situación que no se refleja en la Fiscalía. Hemos localizado muchísimas fosas clandestinas, tan solo en junio encontramos una con 12 cuerpos. Esto evidencia no solo la crisis de desaparición, sino también la crisis forense y de identificación que existe en el Estado y en el país, pues hay cuerpos que han durado hasta un año o incluso más tiempo sin ser identificados”, declaró.

Además, enfatizó que el proceso de identificación y entrega de cuerpos en muchos casos ha sido lento, demoras que ponen en evidencia fallas en protocolos de identificación y en los mecanismos institucionales de atención a las familias.

Seguridad durante las búsquedas

La participación de autoridades de seguridad en las operaciones de búsqueda fue otro punto señalado por Martínez Carrizales, pues aunque reconoció que ha existido cierta receptividad por parte de la Comisión de Búsqueda, lamentó la ausencia de un acompañamiento policial que garantice condiciones de seguridad reales para quienes participan en las jornadas de búsqueda.

“Salíamos a veces solo con policía estatal, con retrasos, excusas o una presencia mínima que no garantiza seguridad real pues tres elementos de la policía estatal para 15 personas no es suficiente”, dijo.

“No deberíamos rogar por seguridad ni acompañamiento, es obligación del Estado garantizarles condiciones dignas y seguras, porque estamos haciendo su trabajo”, añadió.

En este sentido, comentó que la exigencia de seguridad no es un lujo, sino una necesidad fundamental para garantizar que las labores de búsqueda se desarrollen sin exponer aún más a quienes ya han sufrido la pérdida de un ser querido.

Una de las reflexiones más contundentes expresadas por Martínez Carrizales fue con respecto a la normalización de la violencia y las desapariciones en el entorno social, advirtiendo que si no se implementan cambios reales en materia de prevención, investigación, búsqueda, identificación y atención a las víctimas, la situación podría mantenerse o incluso agravarse en el 2026.

“Lo que hemos vivido es una normalización de la violencia y de la desaparición, y eso es muy preocupante. En Mazatlán el problema no disminuye, sigue creciendo; es un cáncer social”, dijo.

De esta forma, hizo un llamado a la sociedad y las instituciones a no perder de vista la urgencia de transformar las políticas públicas que han resultado insuficientes ante una problemática que afecta a miles de familias.

Ante este panorama, el colectivo Por Las Voces sin Justicia ha fortalecido su llamado a la participación ciudadana responsable y anónima para reportar información que pueda contribuir a la localización de personas desaparecidas.

Martínez Carrizales enfatizó que la colaboración de la sociedad es un complemento importante para las labores institucionales y comunitarias de búsqueda. Recordando que detrás de cada cifra hay seres humanos, historias incompletas y familias que esperan respuestas.

“Como colectivo no vamos a dejar de alzar la voz, esperamos que el 2026 sea un año de muchas localizaciones, por lo que pedimos a la ciudadanía que sigan haciendo reportes totalmente anónimos. Vamos a seguir buscando, exigiendo y recordando que nadie debería desaparecer”, puntualizó.