Inicia la Cuaresma y en Mazatlán inicia la venta de capirotada

Alexis García
20 febrero 2026

El postre de leche y piloncillo ya reluce entre las vitrinas de locales y mercados de Mazatlán, una tradición que continúa año con año en la semanas previas a la Semana Santa

Convertida en toda una tradición cultural en México, el postre de la capirotada reluce nuevamente en vitrinas y mesas de diferentes locales y mercados del puerto, donde la gente busca año con año este peculiar platillo dulce, especialmente durante la temporada de Cuaresma.

Tras finalizar los días de Carnaval, son muchas las personas que preparan capirotada para degustar durante éstos días, ya que lleva un significado religioso.

Se dice que cada ingrediente representa elementos de la crucifixión de Jesús: el pan es el cuerpo, la miel de piloncillo la sangre, la canela la cruz y los clavos de olor los clavos usados.

En Mazatlán la tradición tampoco puede faltar, y desde hace 20 años, la señora Norma Parra y su familia preparan capirotada para vender en su puesto de camotes, ubicado en el Mercado Pino Suárez, donde la gente ya conoce la calidad, sabor, frescura e ingredientes como el piloncillo y los frutos.

”Nosotros tenemos más de 20 años vendiendo capirotada. Hacemos de leche y hacemos la tradicional, la que es de piloncillo. La más tradicional es a base de pan o bolillo dorado, con aguamiel de piloncillo, canela, clavo de olor y pues lleva fruta seca que es ciruela, pasas, cacahuate, plátano macho y unos cuadritos de queso”, explicó.

”El procedimiento es que se pone a hervir el aguamiel y ya que está fría, se empieza a poner en la cazuela; se le pone mantequilla y se le pone tortillas frías abajo de maíz. Ya encima se le ponen tandas de pan, se le echa el agua suficiente para que se remoja bien el pan y luego tandas de fruta seca con más tandas de pan hasta que se llene la cazuela. Al final ya se tapa con aluminio y se mete al horno”, continuó.

Explicó que la preparación depende del tamaño de la cazuela y la porción a cocinar, pero suele tardar alrededor de dos o tres horas en el horno para que se cocine bien. Un proceso que gusta mucho a la gente, pues se pudo ver que ya se habían vendimos buenas porciones en el día.

”Sí, es que estamos desde las 7 de la mañana aquí atendiendo a los clientes y a los que no son clientes también. La gente viene y compra pues un cuartito, medio kilo para, como dicen ellos, probarlo, para quitarse el antojo y para no perder la tradición. Yo tengo tres años manejando el mismo precio, que es a 50 pesos el cuartito y el kilo en 200, pero pueden llevar si usted quiera, 50, 100, 150 pesos”.

Tanto en su versión de piloncillo como en la de leche y pan, la capirotada también se encarga por pedidos durante todo el año, pero es más en tiempos de Cuaresma cuando puede verse tanto en cremerías, abarrotes, panaderías , cafeterías y por supuesto en locales de venta de dulces tradicionales.

Norma Parra menciona que son los viernes cuando más gente busca la capirotada, ya que es una tradición de vigilia que simboliza austeridad y penitencia, consumiéndose tradicionalmente los mismos días que no se come carne.

”Todos los días, desde que empieza la Cuaresma, mandamos una cazuela, y ya los viernes, como es la venta fuerte, traemos un poquito más”, explicó.