La solución no es solo buscar desaparecidos, sino evitar que desaparezcan: Iglesia Católica en Mazatlán
El vicario general de la Diócesis de Mazatlán, Jaime Aguilar Martínez, señaló que autoridades y colectivos de búsqueda deben trabajar de manera conjunta, pero insistió en que el reto principal es generar condiciones para que las personas no desaparezcan
Se deben conjuntar esfuerzos tanto de las rastreadoras como del gobierno y en un momento sean las autoridades las que hagan las búsquedas como es su deber, pero el fondo es buscar cómo hacerle para que las personas que desaparecen no desaparezcan, manifestó el Vicario General de la Diócesis de Mazatlán, padre Jaime Aguilar Martínez.
“Yo la otra vez lo decía, están muy desbordados, no tienen toda la infraestructura (las autoridades de gobierno) como para poder atender todas las diversas necesidades, situaciones que se han generado, entonces todas estas dos cosas son un poquito complicadas. Creo que aquí los de este lado ojalá y que pudiera haber personas más especializadas (por parte del gobierno), que tengan esta habilidad para acompañar, para investigar, para ayudarles en estas situaciones”, agregó el padre Aguilar Martínez.
En entrevista tras oficiar la misa de las 9:00 horas de este domingo en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, en este puerto, agregó que por el lado de las personas que buscan a sus seres queridos desaparecidos no es que sea el trabajo de ellas, pero lo hacen por el sentido de la afectividad, o de unirse a un propósito o a una lucha que es noble. A veces reciben más la ayuda de otras personas que de las autoridades y ciertamente que se requiere que la mayor ayuda sea de las instancias de gobierno.
“Posiblemente la conjunción de la información de acá con éste (gobierno) pudiera ayudar un poquito, al parecer que ahora estas personas ya tienen más especialidad en dónde buscar y ahí encuentran y no se puede dejar a un ladito. Lo único que uno tiene que hacer es buscar algo noble de nuestra parte para poder ayudar y aquí yo pienso que se tiene que ayudar a los dos.
“La nobleza de la persona o del corazón, vamos a llamarlo así, la disponibilidad de nuestra caridad de ser ciudadanos, que es una manera democrática de participar también sería esa, cómo colaborar acá y cómo colaborar acá, tiene que ser de los dos lados, cuando se conjuntan pues es una mayor fuerza, hay más capacidad para poder entonces llegar a esto que se busca”.
El Vicario General de la Diócesis de Mazatlán, que comprende todo el sur de Sinaloa, reiteró que ojalá se llegara a un momento en que la búsqueda ya no la realizaran personas buscadoras sino las autoridades respectivas, pero en el fondo se debe buscar qué hacer para que ya no desaparezca más gente.
“Ojalá que se pudiera llegar a un momento en el cual ellas ya no buscaran sino que se tuviera el instrumento y la herramienta para que este trabajo (lo efectuara) quien le corresponde realizarlo, pero en el fondo yo creo que no nada más es a quién (le corresponde), el fondo es cómo hacerle para que estos jóvenes que son desaparecidos no desaparezcan”, reiteró el padre Aguilar Martínez.
“Y aquí hay un trabajo enorme tanto de la ciudadanía, de la familia como de aquellos valores que se necesitan dentro de un Estado de Derecho y dentro de cómo la sociedad tiene que buscar el bien común, cuál es ese bien común fundamental para que estas personas no tengan que caer o entrar o únicamente tener como una opción este tipo de situaciones, por el contrario”.
Entre el sábado y domingo 6 y 7 de junio, ante la falta de apoyo de autoridades y el incremento de casos de personas desaparecidas, integrantes de los colectivos de rastreadoras Por las Voces Sin Justicia y Tesoros Perdidos Hasta Encontrarlos realizan, de las 16:30 a cerca de las 20:00 horas, un boteo ciudadano en las inmediaciones de las letras de Mazatlán para allegarse recursos y demás apoyos que necesitan para realizar las búsquedas de sus seres queridos desaparecidos.
El Vicario General de la Diócesis de Mazatlán también dijo que algunos sacerdotes le dicen que en algunas comunidades del sur de la entidad se oyen bombas, pero se escuchan lejanas y en las poblaciones que atienden no se ve la cuestión fuerte, pero sí la hay.
“No la ven ellos cerquita, pero sí la hay fuera de ahí. Dicen, escuchamos bombas, es todo lo que escuchamos y que la gente se esconde, en algunos lugares no quiere salir, es lo que ellos experimentan”, continuó el padre Aguilar Martínez, quien agregó que esa situación no impide la movilización de los sacerdotes a las comunidades que atienden.
“Por ejemplo, comparto mucho con uno de los padres que está más hacia el sur y él dice que sí se ha podido mover de manera muy libre en las comunidades que le corresponde celebrar la eucaristía (en el municipio de Escuinapa) y de acá de Rosario, sobre todo en la parte de la sierra incluso ya un padre está subiendo un poquito más.
“Dice que ya está subiendo a Santa María, dice que a Plomosas y a La Rastra no ha subido porque no hay mucha gente, que está solo, gente que no ha regresado, pero en otras comunidades ya han regresado y ahí es donde está asistiendo”.