La última ruta de Daniel: un reparto entre Villa Unión y Concordia que quedó inconcluso
Una cámara, una llamada de 33 segundos, testimonios contradictorios y una camioneta localizada en El Verde forman parte de los indicios que la familia ha reunido para reconstruir lo sucedido el 2 de julio de 2025, el día de su desaparición
MAZATLÁN._ Mientras salía de una refaccionaria para la que laboraba de Villa Unión, en punto de las 16:44 horas, una cámara de vigilancia registró el último movimiento conocido de Daniel Palomares Llanes, donde partió rumbo a Concordia a realizar una entrega que no se concretó.
Dicha grabación quedó como el último registro confirmado que conserva su familia, el pasado 2 de julio de 2025.
Daniel, de 33 años de edad, es originario de Mazatlán y trabajaba como repartidor en una bodega desde la cual se distribuían productos a cinco refaccionarias, siendo tres localizadas en el puerto, una en Villa Unión y otra en Concordia. Su principal responsabilidad era trasladar los pedidos y mantener abastecidas las sucursales.
Como era una de sus rutinas de miércoles, Daniel salió a realizar el abastecimiento en cada una de las refaccionarias antes mencionadas, siendo atendidas primero las tres de Mazatlán, para posteriormente viajar a Villa Unión y finalmente dirigirse a Concordia, como parte de su jornada habitual, pero de la cual ya no regresó.
Su familia desconoce si alcanzó a entregar la mercancía en Concordia o si fue interceptado durante el trayecto desde Villa Unión, pero desde entonces ha intentado reconstruir sus movimientos mediante grabaciones, registros telefónicos y testimonios de quienes pudieron haberlo visto.
Con base a la información compartida por un familiar, cerca de las 17:30 horas, menos de una hora después de que Daniel fue captado saliendo de la sucursal de Villa Unión, la propietaria de las refaccionarias recibió una llamada telefónica, donde la comunicación duró solamente 33 segundos.
De acuerdo con el relato de la familia, la persona que llamó informó que Daniel había sido privado de la libertad y advirtió que también le quitarían las sucursales de Villa Unión y Concordia, además del vehículo cargado con mercancía, colocando la llamada en el trayecto entre ambas comunidades como el punto central de la desaparición.
Sin embargo, no fue posible establecer de inmediato si Daniel había llegado a Concordia, pues las cámaras de videovigilancia de esa sucursal permanecieron apagadas durante toda la jornada, mientras que la tienda de Villa Unión cerró de manera habitual alrededor de las 20:00 horas.
Ante la falta de imágenes, una familiar se comunicó con la empleada de la refaccionaria de Concordia para preguntarle si lo había visto, a lo cual la trabajadora aseguró inicialmente que Daniel había acudido, surtido la mercancía y se había retirado con normalidad, pero cuando le preguntaron la hora, respondió que había sido alrededor de las 18:30 horas.
Dicha información llamó la atención de los familiares, pues el horario no coincidía con la llamada recibida una hora antes, por lo que al ser cuestionada, la empleada respondió que se había confundido y que no quería tener problemas.
La contradicción dejó abiertas dos posibilidades, la primera, que Daniel hubiera llegado a Concordia y fuera privado de la libertad después de realizar la entrega, o la segunda, que nunca hubiera alcanzado la sucursal.
Mientras comenzaba la búsqueda, la refaccionaria de Concordia continuó operando de manera habitual, y de acuerdo con los familiares, una empleada de Villa Unión se trasladó a trabajar a dicha sucursal junto con la encargada habitual.
Por su parte, la tienda de Villa Unión permaneció cerrada desde el incidente y, aproximadamente tres días después, fue abierta durante la noche y la mercancía que permanecía dentro fue retirada.
La familia proporcionó a la Fiscalía los nombres de las personas que trabajaban en la sucursal de Concordia con el objetivo de que fueran entrevistadas y explicaran si observaron algo inusual durante la jornada, pero, aseguran, las entrevistas no se realizaron y posteriormente se perdió contacto con esas personas.
De esta forma, las cámaras apagadas, la diferencia entre los horarios proporcionados y la falta de entrevistas se sumaron a las dudas alrededor de la última ruta de Daniel.
Una nueva pista cambió la dirección de la búsqueda
A través de un colectivo de búsqueda, la familia recibió un mensaje anónimo que señalaba que Daniel podría encontrarse en un predio de la comunidad de El Verde, en Concordia, donde autoridades federales realizan trabajos de búsqueda.
Según lo compartido por sus familiares, el mensaje decía “Daniel está ahí, donde están los mineros. Vayan e insistan”, lo que rápidamente llamó su atención y despertó la curiosidad para seguir buscando, ahora por otro frente.
Al establecer una comunicación más directa, el informante mencionó que Daniel conducía una camioneta blanca y que trabajaba como repartidor para refaccionarias de motocicletas.
La fuente anónima también señaló a personas presuntamente relacionadas con la desaparición y aseguró que Daniel había sido asesinado, lo cual fue un golpe duro para sus familiares.
Y aunque esta versión no ha sido confirmada por las autoridades y forma parte de la información entregada para su investigación, la relevancia del mensaje radicó en que incluía datos sobre el trabajo de Daniel y el vehículo que conducía, aspectos que coincidían con la información que ya había reunido por su cuenta.
Fue a partir de entonces que las gestiones se concentraron en lograr que la Fiscalía General de la República revisara el punto señalado y comparara los perfiles genéticos de la familia con los hallazgos realizados en el predio, sobre todo porque la pista cobró mayor relevancia cuando la camioneta blanca utilizada por Daniel fue localizada abandonada en El Verde.
Según el testimonio familiar, el vehículo fue encontrado cerca de un área donde anteriormente habían sido localizados cinco cuerpos, aunque en un punto más alejado y de difícil acceso.
La unidad fue asegurada por la Fiscalía para efectuar las diligencias correspondientes, aunque la familia indicó que el vehículo no contaba con reporte de robo.
Este hallazgo reforzó sus sospechas de que la desaparición de Daniel podría estar relacionada con ese lugar, pero a su vez, tampoco representó una respuesta definitiva.
Los familiares esperaban que el análisis de las comunicaciones telefónicas permitiera reconstruir el recorrido de Daniel durante las últimas horas antes de perder contacto, sin embargo, explicaron que el primer resultado de la sábana de llamadas apareció en blanco.
La familia cuestionó el resultado porque conserva registros de comunicaciones realizadas por Daniel ese día, entre ellas una llamada a su madre, y de acuerdo con sus familiares, se planteó solicitar nuevamente la información, pero hasta ahora no cuentan con una geolocalización o un análisis telefónico que permita establecer el último punto donde estuvo Daniel.
Después de recibir la información anónima, la familia realizó trámites ante la Fiscalía General del Estado de Sinaloa para solicitar que las muestras genéticas de sus integrantes fueran compartidas con la Fiscalía General de la República, donde el objetivo es comparar el perfil de Daniel con los restos recuperados durante los trabajos efectuados en El Verde.
La posibilidad de que ya hubiera sido localizado sin que se estableciera su identidad se convirtió en otra preocupación para la familia, sobre todo ante la falta de información oficial sobre la cantidad y la identidad de las personas encontradas en el predio.
Desde entonces han presentado solicitudes ante las autoridades estatales y federales, además de insistir para que se revisen las coordenadas proporcionadas por el informante.
Actualmente, la FGR realiza una inspección gradual del terreno desde febrero. Por las dimensiones del predio, los trabajos fueron divididos en etapas y todavía no llegan al área específica relacionada con la posible ubicación de Daniel.
Por tal motivo, la familia deberá esperar a que el personal especializado alcance esa zona y determine si la información anónima tiene sustento, un periodo que podría tardar hasta tres meses.
Mientras las diligencias avanzan, la desaparición de Daniel permanece reconstruida a partir de fragmentos como un video a las 16:44 horas, una llamada de 33 segundos, un horario contradictorio, cámaras apagadas y una camioneta blanca encontrada meses después en El Verde.
Cada uno de ellos, son los indicios reunidos por sus familiares para reconstruir una ruta que Daniel comenzó como parte de un día ordinario de trabajo, pero que nunca logró concluir.