Mar de fondo erosiona playa frente a restaurantes en Mazatlán y visitantes pierden espacio recreativo

Carlos Robles
04 agosto 2026

El oleaje que se ha mantenido en el puerto ha ocasionado que haya menos arena en las playas

La presencia de mar de fondo en los últimos días sobre el litoral de Mazatlán continúa dejando afectaciones en distintos puntos de la franja costera, donde la erosión ha reducido considerablemente el área de playa frente a algunos restaurantes de palapa, afectando la experiencia de quienes acuden a disfrutar del mar.

Aunque los establecimientos no registran daños en su infraestructura ni en la distribución de mesas para atender a los comensales, la pérdida de arena ha provocado que prácticamente desaparezca el espacio de playa que tradicionalmente era utilizado por familias, principalmente por niños y algunos adultos, mientras esperaban sus alimentos o permanecían en el lugar después de comer.

Durante un recorrido por la zona fue posible observar que el oleaje ha arrastrado gran parte de la arena hacia el mar, dejando expuestas grandes rocas que antes permanecían cubiertas, condición que impide que visitantes puedan caminar con seguridad o instalarse sobre la playa, además de representar un riesgo para quienes intentan acercarse a la orilla.

La franja más afectada se localiza desde la altura de la Calle Flamingos hasta la Avenida Rotarismo, donde el avance del mar ha modificado notablemente el paisaje costero, pues en algunos tramos, el agua llega prácticamente hasta las estructuras de los restaurantes, dejando un margen mínimo entre las mesas y el oleaje durante ciertos momentos del día.

Prestadores de servicios señalaron que, si bien la actividad comercial continúa con normalidad, la reducción del espacio de playa afecta uno de los principales atractivos que ofrecen estos negocios.

Muchos visitantes eligen consumir en los restaurantes de palapa precisamente por la posibilidad de combinar los alimentos con un momento de descanso frente al mar, permitiendo que los menores jueguen en la arena mientras los adultos permanecen en las mesas.

Sin embargo, esta dinámica ha cambiado debido a la acumulación de rocas y la falta de superficie arenosa, situación que limita las actividades recreativas y modifica la experiencia de quienes visitan esta parte del puerto.

El fenómeno ocurre como consecuencia del mar de fondo que se ha mantenido durante los últimos días en las costas del Pacífico mexicano, donde este tipo de oleaje genera un incremento en la energía con la que rompen las olas, favoreciendo la erosión de la playa y el desplazamiento de grandes volúmenes de arena, además de dejar al descubierto formaciones rocosas que normalmente permanecen cubiertas.

Aunque hasta el momento no se reportan afectaciones estructurales en los restaurantes ni daños materiales derivados del oleaje, comerciantes y visitantes confían en que las condiciones del mar mejoren en los próximos días para que la playa recupere gradualmente parte de su extensión.

Mientras tanto, la zona permanece con una imagen distinta a la habitual, con una franja costera dominada por rocas y una estrecha franja de arena que limita el disfrute de uno de los espacios más concurridos por turistas y familias locales durante la temporada vacacional.