Mazatlán se está quedando sin pulmones
"Saturada de calles, cemento, autos y edificios, los espacios verdes en la ciudad son puntos minúsculos y esporádicos en los más de 2 mil 500 kilómetros cuadrados que conforman el municipio."
MAZATLÁN._ Desde el cielo, Mazatlán se ve como una mancha gris flanqueada por el azul del mar y el verde de la Sierra Madre Occidental.
Saturada de calles, cemento, autos y edificios, los espacios verdes en la ciudad son puntos minúsculos y esporádicos en los más de 2 mil 500 kilómetros cuadrados que conforman el municipio.
La deforestación se agrava: no sólo no se conservan las áreas verdes o los parques naturales, sino que además todos los días los ciudadanos solicitan talar árboles, en tanto otros simplemente son cortados sin permiso porque representan un riesgo o para favorecer el desarrollo inmobiliario.
Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de 9 metros cuadrados de área verde por habitante, en la ciudad de Mazatlán sólo hay 2.4 metros, de acuerdo con datos del Instituto Municipal de Planeación proporcionados a principios de este año.
Y la distancia parece aun más inalcanzable cuando se compara con la cifra ideal, que es de 16 metros cuadrados.
A Mazatlán le urgen nuevos “pulmones” porque el Bosque de la Ciudad es insuficiente y en amplios sectores ni siquiera se ha contemplado un espacio destinado a esta función ambiental, expuso la directora de Ecología y Medio Ambiente, Lourdes Sanjuan Gallardo.
“Solicitud de talas nos llegan toda la semana por otras razones, sobre todo por árboles viejos que ponen en peligro infraestructura privada o urbana.
Tenemos que revisar, dar solución, y sólo en el último de los casos damos la autorización”, reveló.
El sábado 4 de mayo, por ejemplo, vecinos del Fraccionamiento Gaviotas denunciaron la demolición de una construcción abandonada, donde llegaron tumbando una amapa de más de 30 años, presuntamente para construir una torre de departamentos.
El caso está en revisión de Ecología para verificar si contaban con algún permiso, confirmó Lourdes San Juan. No es un caso excepcional.
La solución no es sencilla, alegó la funcionaria, porque faltan espacios para reponer la vegetación perdida.
En los camellones han quedado troncos enterrados que impiden que se realice una adecuada reforestación, por lo que hay un gran trabajo pendiente.
En tanto, los efectos de la temperatura se resienten cada vez más, como ocurrió el verano pasado con sensaciones térmicas de 38 a 48 grados Celsius, de acuerdo con reportes del Servicio Meteorológico de la Comisión Nacional del Agua.
Por encima de estos problemas, lo más delicado es que falta agua para reforestar en la medida que el municipio lo necesita.
“Ese es otro problema que merece atención, la verdad es que no hay agua, estamos atravesando una temporada de sequía y no podemos reforestar si no tenemos la garantía de que va a haber agua para que esas plantitas sobrevivan”.
Para hacer frente a este desafío desde el nivel local, se realizan acciones de arborización en colonias o escuelas, así como campañas de concientización para que los ciudadanos valoren y cuiden los árboles. Pero ya no hay tiempo que perder, advierte la también ambientalista.
Despojo de áreas verdes El Movimiento Amplio Social Sinaloense (MASS) reporta como una práctica común el despojo de áreas verdes a través de la figura de la donación en los pasados gobiernos municipales, sin consulta a los vecinos y sin justificación jurídica y social.
René Castro Lizárraga es representante legal de algunos afectados que insisten en revertir las donaciones y tener de vuelta sus parques.
Le da seguimiento a casos en Fraccionamiento Hacienda del Mar, en Infonavit Alarcón, La Foresta, ejido El Castillo, pero hay dispersos por todo el municipio.
“En los ayuntamientos, de manera corrupta, los han estado donando, incluso se han donado a funcionarios que tienen negocios, que han construido, y así tenemos información de algunas áreas que eran comunes...”, acusó.
Es lo que aseguran los vecinos, quienes han visto levantar casas, supermercados, expendios y diversas construcciones en terrenos donde antes había un parque, un jardín o simplemente áreas comunes.
Así, cada vez hay menos espacio para recreación y para la flora urbana, mientras la ciudad se va sumergiendo en la mancha gris.
IMPORTANCIA DE LA FLORA URBANA
Para la OMS, el sembrar más árboles en las ciudades es una de las principales estrategias para combatir el cambio climático y la contaminación atmosférica. Actualmente, 92 por ciento de la población mundial vive en zonas urbanas donde la calidad del aire no es la óptima para la salud humana.
La flora urbana actúa como filtros para contaminantes urbanos y partículas finas.
Absorben el dióxido de carbono, principal causante del calentamiento global, a la vez que liberan oxígeno.
Ayudan a evitar inundaciones y a reducir la temperatura y la necesidad de usar aire acondicionado.