Mazatlecos regresan a casa tras quedar varados en Jordania por conflicto en Medio Oriente
El grupo de 14 turistas originarios de Mazatlán logró volver a México después de varios días de incertidumbre, tras la cancelación de vuelos en Amán debido al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
MAZATLÁN._ Tras días marcados por la incertidumbre y momentos de tensión, un sentimiento de alivio, gratitud y emoción se apoderó de los 14 mazatlecos que por fin pudieron regresar a casa después de haber quedado varados en Jordania tras la suspensión de vuelos provocada por el conflicto en el Medio Oriente.
El que comenzó como un viaje entre amigos para recorrer distintas ciudades del viejo continente, se convirtió en una amarga experiencia el pasado 1 de marzo cuando estalló el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, mientras el grupo se encontraba a tan solo unas horas de poder partir de Jordania.
Arcelia Loaiza, una de las integrantes de este grupo, señaló que el itinerario inició con una estancia de cuatro días en Roma, Italia, donde posteriormente viajaron a Jordania para continuar con su recorrido hacia Praga, Madrid y finalmente regresar a México.
Sin embargo, el plan cambió repentinamente cuando se encontraban en el aeropuerto de Amán, listos para abordar su vuelo hacia Praga, siendo ese el momento en que se les informó que su salida había sido cancelada al igual que el resto de los vuelos.
“Fue muy frustrante. Todo empezó como unas vacaciones, donde iniciamos en Roma y después viajamos a Jordania, pero estando allá se descontroló todo por la guerra y ya no pudimos salir”, comentó.
“Primero nos dijeron que el vuelo se cancelaba, pero no nos dieron explicación. Después nos informaron que era por amenaza de guerra y empezamos a ver que casi todos los vuelos también se estaban cancelando”.
La cancelación ocurrió en medio del incremento de tensiones en la región, lo que provocó la suspensión de la mayoría de las operaciones aéreas, por lo que ante la falta de vuelos disponibles, los viajeros tuvieron que buscar alternativas para abandonar Jordania, tal y como se los compartió la embajadora de México en dicho país.
Según lo señalado por Arcelia, el grupo se dividió en dos rutas: ocho personas lograron encontrar una opción para salir hacia Marruecos, mientras que el resto permanecieron en Jordania durante dos días más, tratando de encontrar una forma de continuar su regreso.
Fue de esta forma que decidieron trasladarse hasta Egipto, realizando un recorrido por vía terrestre y otra más vía marítima hasta llegar a El Cairo, desde donde esperaban conseguir un vuelo de salida, grupo en el que Arcelia se encontraba.
“La embajada nos indicó que abandonáramos el país lo más pronto posible, pero no había vuelos disponibles para salir. Éramos 14 personas, ocho lograron salir hacia Marruecos y los otros seis optamos por la vía marítima rumbo a El Cairo”, declaró.
No obstante, el trayecto no estuvo exento de dificultades, pues a su llegada a Egipto, enfrentaron diversos trámites migratorios, la necesidad de cubrir pagos para visas y servicios, así como complicaciones para conseguir alimentos debido a que su estancia coincidió con el periodo de Ramadán.
“Era complicado encontrar comida porque muchos lugares estaban cerrados. Lo poco que encontrábamos era en los aeropuertos, como sándwiches, galletas o refrescos”, expresó.
Arcelia narra como uno de los momentos más tensos ocurrió durante el traslado hacia El Cairo, cuando el grupo fue detenido en un retén en medio del desierto debido a un problema con el sello de su visa.
Según señala la joven, aunque contaban con la autorización correspondiente, el sello no se encontraba en el lugar que las autoridades consideraban correcto, lo que provocó que fueran bajados del transporte mientras revisaban la situación.
“Hubo momentos muy complicados. En un retén nos bajaron en medio del desierto por un problema con el sello de la visa y no entendíamos el idioma. La segunda vez que nos pasó algo así todos colapsamos, empezamos a llorar porque no sabíamos qué iba a pasar ni si íbamos a poder salir”, recordó.
Esta situación resultó especialmente complicada debido a la barrera del idioma, ya que las autoridades locales se comunicaban únicamente en árabe y el grupo no podía explicar su situación.
“Fue muy frustrante porque no hablaban inglés y nosotros no entendíamos árabe. Estábamos en medio del desierto y no sabíamos qué iba a pasar”, agregó.
Arcelia narra cómo durante esos días mantuvieron comunicación constante con la embajada de México, que les brindó orientación para buscar alternativas de salida y posteriormente recibieron acompañamiento del Gobierno de Sinaloa, que ayudó a gestionar trámites y a cubrir algunos gastos relacionados con visas, hospedaje y alimentos.
“Hubo gastos que no teníamos contemplados, como el pago de visas, traslados y la estancia mientras buscábamos cómo salir. El apoyo económico que recibimos fue para solventar gastos como la visa, hospedaje y lo poco que podíamos conseguir de alimento”, dijo.
“Realmente nosotros no buscábamos ningún beneficio económico, lo único que queríamos era poder salir del país”.
Tras varios días de gestiones y traslados, finalmente lograron salir de Egipto rumbo a Europa, para desde ahí continuar su viaje hacia Madrid y posteriormente abordaron los vuelos que los llevaron de regreso a México.
La llegada al País representó un momento profundamente emotivo para el grupo, que durante varios días vivió con la incertidumbre de no saber cuándo podría regresar a casa.
El grupo arribó primero a la Ciudad de México y posteriormente a Mazatlán, donde fueron recibidos por familiares y amigos.
“Cuando llegamos a México fue como decir ‘ya estamos del otro lado’. Pero hasta que llegué a Mazatlán fue cuando realmente me relajé. Nos sentimos muy contentos y agradecidos porque todo salió favorable y pudimos volver”, expresó.
Arcelia comentó que durante la experiencia el contacto con sus familias fue constante, aunque la preocupación siempre estuvo presente debido a las noticias sobre el conflicto en la región, pero esa comunicación facilitó las cosas para mantener a los viajeros un poco más tranquilos.
Finalmente, señaló que, a pesar de los momentos difíciles, la experiencia les dejó una serie de importantes aprendizajes, sobre todo en temas de resiliencia, fortaleza y esperanza.
“Es una experiencia de mucho aprendizaje. Hubo momentos en los que pensamos que podríamos quedarnos allá, pero afortunadamente todo salió bien y estamos de regreso”, concluyó.
Después de días de incertidumbre, trámites y traslados entre distintos países, los turistas finalmente lograron regresar a México y reencontrarse con sus familias.
Para muchos de ellos, la experiencia dejó una mezcla de emociones, desde angustia vivida durante los momentos más tensos del viaje, hasta el alivio y gratitud de haber podido regresar sanos y salvos a casa.
Los viajeros coincidieron en que, a pesar de las dificultades, la situación terminó dejando una aprendizaje importante en sus vidas, además de agradecer el acompañamiento que recibieron durante el proceso para poder salir de la región y destacando que lo más importante, fue haber logrado volver a Mazatlán para contar esta historia.