Obispo de Mazatlán pide no olvidar a los desaparecidos y reconoce la labor ‘heroica’ de las buscadoras
Monseñor Mario Espinosa Contreras llama a orar por las víctimas, sus familias y los colectivos de búsqueda; pide a las autoridades atender este fenómeno que causa dolor en México
En el Día Internacional de las Personas Desaparecidas, el Obispo de la Diócesis de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras, llamó a no olvidar a quienes permanecen ausentes y pidió elevar oraciones por ellos, por sus familias y por las personas que participan en las labores de búsqueda.
Durante la celebración religiosa, el Obispo señaló que la desaparición de personas es un fenómeno que, por desgracia, tiene una fuerte presencia en México, donde miles de personas permanecen desaparecidas, entre ellas numerosos jóvenes, hombres y mujeres.
“Hoy pedimos por ellos, pedimos por sus afligidos familiares, pedimos por los heroicos buscadores y buscadoras”, expresó durante su mensaje.
Espinosa Contreras reconoció la labor de quienes integran los colectivos de búsqueda, al destacar que no cesan en sus esfuerzos por encontrar a sus hijos, hermanos y demás familiares, aun frente al dolor y la incertidumbre que enfrentan.
También hizo un llamado a las autoridades para que sumen esfuerzos ante este fenómeno que calificó como trágico y lacerante, y para que mediante la colaboración de todos se pueda avanzar hacia su erradicación.
El Obispo pidió a Dios que brinde fortaleza a las familias de las personas desaparecidas y reconoció el trabajo de las buscadoras y buscadores que mantienen viva la esperanza de encontrar a sus seres queridos.
“Que Dios bendiga a los familiares de los desaparecidos que son muy afligidos y también a las buscadoras y buscadores”, manifestó.
Durante la homilía, el Obispo también reflexionó sobre el sentido de la vida a partir de las enseñanzas de San Agustín, cuya festividad se había celebrado recientemente, y recordó que el ser humano debe orientar sus acciones hacia un propósito trascendente.
Al abordar el Evangelio, llamó a no perder de vista lo esencial por la búsqueda de bienes materiales, poder o reconocimiento, pues consideró que el trabajo y los esfuerzos de cada persona deben realizarse con responsabilidad y sentido.
En la celebración también recordó a Santa Rosa de Lima, primera santa canonizada de América, a quien presentó como un ejemplo de santidad en la vida cotidiana y de servicio a los más necesitados.
La jornada religiosa concluyó con oraciones por la Iglesia, las autoridades, las personas enfermas y quienes sufren, así como por las familias y comunidades que enfrentan distintas dificultades.