Obispos advierten que reforma sobre audiencias podría poner en riesgo la libertad de expresión en México

Belizario Reyes
16 agosto 2026

El Obispo de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras, llamó a participar en la consulta pública y alertó sobre posibles sanciones y controles administrativos a periodistas, medios de comunicación y líderes religiosos

Si la reforma sobre los derechos de las audiencias no hace bien puede caer en un control total del periodismo, de los medios de comunicación, analistas, periodistas y también de los sacerdotes y pastores de la Iglesia, advierten los Obispos Mexicanos.

“Queridos hermanos, ahorita hay una consulta pública sobre los lineamientos generales para la protección de los derechos de las audiencias y este es un momento de escuchar opiniones. Por eso los Obispos Mexicanos hicieron un mensaje sobre este tema”, dijo el Obispo de la Diócesis de Mazatlán, Monseñor Mario Espinosa Contreras, al leer parte del mensaje de los integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

“Esta reforma es significativa porque si no hace bien puede caer en un control total del periodismo, de los medios de comunicación, de los analistas, de los periodistas y también de los sacerdotes y pastores de la Iglesia, de tal manera que si se aplica con mucha fuerza esta nueva iniciativa pueden multar a un periodista y encarcelarlo o quitarle el permiso a un periódico o a alguna televisora por alguna opinión que se haya expresado”.

Ante decenas de feligreses, religiosas y religiosos que acudieron a la misa de las 9:00 horas de este domingo en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, en este puerto, agregó que hay un principio, que a juicio de los Obispos de México, debe salvaguardarse con especial énfasis

“La libertad de expresión es pilar fundamental del orden democrático, ninguna autoridad administrativa puede erigirse en calificadora de la verdad, particularmente tratándose de ideas, opiniones, convicciones, creencia, sean o no religiosas”, continuó el Obispo de la Diócesis de Mazatlán, que comprende todo el sur de Sinaloa.

“La veracidad que legítimamente se exige a la información periodística es un deber de diligencia contrastar, verificar, distinguir el hecho de la opinión, rectificar el error, es cosa distinta de la verdad de las convicciones que no admite verificación administrativa ni sanción y cuya calificación por el Estado sería en sí misma incompatible con la libertad de conciencia y la libertad de expresión. La verdad no se decreta, sino que se busca y se reconoce en el debate libre y plural”.

Recalcó que la calificación administrativa por parte de una autoridad, aparejada de eventuales sanciones respecto de la difusión de información que se considere como falsa o descontextualizada sin tipificar los límites de dichos conceptos, particularmente en el ejercicio periodístico de los medios de comunicación social, tiene como riesgo condicionar la libertad de expresión a criterios oficiales de veracidad.

Lo anterior, añadió, es incompatible con el sistema democrático tutelado por la Constitución del País, los tratados internacionales suscritos por México, así como por diversos precedentes judiciales nacionales y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

“En otro orden, la libertad religiosa, que incluye la libertad de profesar y divulgar la religión o las creencias individual o colectivamente tanto en público como en privado, debe garantizarse como riqueza de pluralismo en la comunicación social.

“En el contexto de la legislación mexicana es necesario que el pluralismo, que los lineamientos indican, incluya también el pluralismo de las convicciones y creencias religiosas, y que las salvaguardas se enuncien como principio general en beneficio de todas las convicciones y de quienes no profesan ninguna, de tal suerte que no queden sujetos a juicios administrativos de veracidad ni a etiquetas obligatorias”.

Tras exhortar a participar en el debate que se realiza sobre esta reforma, el cual concluirá el 21 del presente mes, dijo que otro componente que merece especial atención es la protección de la independencia editorial, y el proyecto de reforma que se discute autoriza a la autoridad para revisar y validar los códigos de ética de los medios y para revisar en última instancia las decisiones de los defensores de audiencia, pudiendo ordenar, rectificar o modificar contenido.

“La autorregulación ética es un bien que florece en libertad, sujeta de modo permanente a la validación oficial deja de ser autorregulación”.

Por ello, reiteró que es esencial que los fieles laicos, los comunicadores católicos, las universidades, instituciones educativas, colegios de profesionistas, organizaciones de la sociedad civil y de toda la ciudadanía participen en la consulta, que se cierra el 21 de agosto del presente año, en el portal gubernamental para dar opiniones.

El mensaje de los Obispos de México recalcó que la participación ciudadana no es un trámite de proceso regulatorio sino un ejercicio de corresponsabilidad por el bien común, pues una democracia se fortalece cuando los ciudadanos participan, no cuando callan.

“Confiamos a su vez que las autoridades integrarán con transparencia las aportaciones recibidas. A los comunicadores de México queremos decirles: su oficio es más que un trabajo, quien informa con honradez sostiene la vida como un buen País, quien lo hace con miedo o al servicio de intereses ajenos a la verdad la debilita”, subrayó al leer parte del mensaje.

“Nosotros debemos reconocer, porque nacionalmente se reconoce que los periódicos de Sinaloa han sido medios valiosísimos de comunicación y de expresión, es decir, hasta el momento ha habido en Sinaloa, en sus principales periódicos, una expresión recta, objetiva, tratando de ser objetiva y valiente, que ha sido reconocido a nivel nacional”.

A quienes escuchan y ven les recordó que el derecho a una información veraz trae consigo una responsabilidad.

“Ninguna norma nos librará del deber de discernir lo que recibimos, de verificar antes de compartirlo y de no propagar aquello que hiera la fama del prójimo o siembra confusión. La calumnia difundida por una red social hace tanto daño como la difundida en el aire, la primera defensa de la verdad no es un reglamento, es una conciencia recta, formada, la verdad nos hará libres”, reiteró Monseñor Espinosa Contreras.

“La verdad no se impone, se busca, se propone y se reconoce libremente. Cuando el Estado renuncia de exigir qué es verdadero y se limita a garantizar las convicciones para que todos puedan buscarla y decirla protege a la vez la libertad de expresión, la libertad religiosa y el derecho de las audiencias, por eso invitamos a eso y a eso nos comprometemos nosotros, con nuestro afecto y bendición: los Obispos de México”.