Piden apoyos buzos ante la dificultad de extraer ostión y la caída de la actividad turística en Mazatlán

Carlos Robles
14 octubre 2026

Advierten que por las corrientes que se han tenido en el mar, se les ha dificultado desempeñar su trabajo y es una situación que no habían experimentado anteriormente

Ante las dificultades para trabajar por las condiciones adversas del mar y la disminución de la actividad turística, integrantes de las Cooperativa de Buzos y Pescadores Artesanales Perla del Pacífico solicitaron apoyos económicos, oportunidades de empleo temporal y la intervención de las autoridades para evitar que sus permisos de trabajo se vean afectados por la prolongada inactividad.

Jorge Ramos Martínez, presidente de la cooperativa, expresó que los vendedores de playa llevan alrededor de tres meses con dificultades para desarrollar sus actividades, mientras que los buzos y pescadores artesanales enfrentan problemas para extraer ostión debido al oleaje, las corrientes marinas y la falta de visibilidad bajo el agua.

Ramos Martínez señaló que actualmente son 38 integrantes en su organización y que alrededor de 23 se encuentran entre quienes solicitan apoyo ante las afectaciones económicas, por lo que un llamado a autoridades estatales y municipales, para que atiendan la situación de los trabajadores de la zona costera, tanto con ayuda emergente como mediante alternativas que les permitan generar ingresos.

“Queremos un plan de rescate para la playa, pero también queremos que nos incluyan ahí y que, si se puede, pues que nos den trabajo ahí, no nomás que nos estén dando ayuda. Ahorita en la situación que estamos, pues sí estamos ocupando mucho este apoyo”, comentó.

“Nosotros estamos aquí pidiendo el apoyo para que nos puedan apoyar mientras se estabiliza un poco eso. Lo que pedimos es que las autoridades nos atiendan, que hagan mesas de trabajo con nosotros para ver en qué podemos apoyar”, añadió.

Ramos Martínez también pidió la intervención de las autoridades ante las instituciones responsables de los permisos, entre ellas la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para evitar que los periodos prolongados sin actividad perjudiquen las autorizaciones que necesitan para trabajar.

En este sentido, explicó que la falta de ingresos ha obligado a varios de sus compañeros a buscar otras fuentes de empleo, principalmente en la construcción, el comercio y empresas de otros sectores, mientras esperan que se reactive el turismo.

“Queremos que nos ayuden a mediar ante las instituciones, como lo es la Semarnat, para no ver afectados nuestros permisos por tanto periodo que hemos tenido sin poder trabajar”, dijo.

“Al no haber trabajo, pues ni siquiera para poder llevar el sustento para nuestras familias”, agregó.


Corrientes marinas impiden extraer ostión

En el caso de los buzos y pescadores artesanales, las dificultades se prolongaron después de la veda del ostión, que comprende junio, julio y agosto, periodo durante el cual suspenden su extracción para permitir la reproducción de la especie.

Con el fin de la restricción, los trabajadores esperaban retomar sus actividades con normalidad, sin embargo, las condiciones del mar han reducido las jornadas en las que pueden ingresar al agua.

Ramos Martínez, quien afirmó tener 29 años de experiencia como pescador, consideró que la duración de este fenómeno es atípica, pues anteriormente las condiciones adversas solían mantenerse durante tres o cuatro días antes de mejorar.

“Tengo 29 años de pescador y nunca nos había tocado una situación así como está. No sabemos ni qué es, si es mar de fondo, si es por la tormenta; no sabemos, la verdad. Estamos esperando que haya algún pronunciamiento del Gobierno de qué es lo que está pasando en nuestro mar”, manifestó.

De tal forma. detalló que las corrientes remueven constantemente la arena del fondo marino y reducen la visibilidad, lo que impide a los buzos identificar y localizar el ostión para extraerlo de manera segura y eficiente.

El representante del sector, aclaró que, hasta el momento, no consideran que el producto haya sufrido afectaciones, sino que el principal problema es la imposibilidad de trabajar con regularidad por el oleaje y la poca visibilidad.

Aunque indicó que las condiciones habían comenzado a mejorar, detalló que la prolongación de las marejadas les ha permitido trabajar durante pocos días, lo que limita sus ingresos en una temporada en la que esperaban recuperarse después de la veda.

“El ostión está bien, al ostión no le ha afectado en nada, lo que está afectando es el oleaje y la visibilidad del agua. Venimos de una veda de tres meses, donde el ostión se reproduce, y nos reciben en nuestro trabajo con estos malos tiempos”, dijo.

A las dificultades meteorológicas se suman los problemas de inseguridad y la disminución del turismo, factores que, según el representante, han reducido las oportunidades de trabajo para quienes dependen de la actividad en las playas.

En este sentido, mencionó que varios compañeros dejaron sus actividades habituales para emplearse en la construcción, el comercio y empresas de otros sectores, mientras esperan mejores condiciones para regresar a sus labores.

El dirigente explicó que la temporada de mayor actividad turística, a partir de noviembre, solía representar una oportunidad para que los trabajadores ahorraran y afrontaran los gastos familiares de fin de año; no obstante, ahora existe incertidumbre sobre la recuperación de sus ingresos.

“Esta temporada es cuando nos preparamos guardando, cuando ya hay un poco más de turismo, que ya noviembre para adelante, es cuando nosotros aprovechamos para guardar, para los festejos o para los regalos. Es una temporada buena para nosotros, bueno, era, la manera más buena que ahora ya está afectada”, señaló.

De tal forma que, ante este panorama, Ramos Martínez insistió en la necesidad de establecer mesas de trabajo con los gobiernos estatal y municipal para definir apoyos emergentes y alternativas de empleo mientras mejoran las condiciones del mar y se recupera la actividad turística.

Además, señaló que los trabajadores están dispuestos a colaborar en las acciones de rehabilitación de las playas, siempre que sean considerados en los planes de recuperación y tengan oportunidades para obtener ingresos durante el periodo de afectaciones.