Sandra Guido: la mujer que decidió defender el agua cuando nadie hablaba de sequía

Carlos Robles
08 marzo 2026

Bióloga de formación y ambientalista por convicción, Sanra ha estado 17 años al frente de la asociación civil Conselva, Costas y Comunidades, una organización que surgió con una idea que entonces parecía poco común como es el proteger las cuencas para asegurar el agua del futuro

MAZATLÁN._ En las montañas y comunidades rurales del sur de Sinaloa, donde nacen los ríos que alimentan a presas, campos agrícolas y ciudades enteras, el agua no es solo un recurso natural, es una forma de vida y ha sido durante casi dos décadas, que Sandra Guido Sánchez ha dedicado su vida y trabajo a protegerla.

Bióloga de formación y ambientalista por convicción, Guido Sánchez ha estado 17 años al frente de la asociación civil Conselva, Costas y Comunidades, una organización que surgió con una idea que entonces parecía poco común como es el proteger las cuencas para asegurar el agua del futuro.

Hoy, cuando las presas del estado han enfrentado niveles críticos y el tema hídrico domina las conversaciones públicas, aquella decisión parece adelantada a su tiempo, aunque reconoce que el camino no fue sencillo.

“Hace 17 años, cuando salí de la academia y entré al mundo del agua y de la restauración de cuencas, me encontré con un ámbito dominado casi totalmente por varones”, comentó.


Una mujer en un mundo de ingenieros

Cuando Sandra Guido dejó la academia para trabajar directamente en la defensa del agua, se encontró con un escenario muy distinto al de las aulas universitarias ya que las mesas donde se discutían los proyectos forestales, hidráulicos y de infraestructura estaban ocupadas casi exclusivamente por hombres.

“En muchas reuniones de ingenieros forestales yo era la única mujer, y además la única representante de una organización civil”, declaró.

“Había quienes minimizaban lo que uno decía, pero ese espacio hubo que conquistarlo con presencia, trabajo y resultados”.

Eran encuentros donde predominaban especialistas con décadas de experiencia técnica y Guido Sánchez llegaba con una visión distinta, centrada en los ecosistemas y en las causas profundas de los problemas ambientales.

Sin embargo, el respeto no tardó en llegar ya que con proyectos, trabajo en campo y resultados concretos, comenzó a abrirse espacio en un ámbito que, hasta entonces, pocas mujeres habían ocupado.

“Con el tiempo te vas ganando tu lugar, demostrando que tu visión también aporta soluciones”, recuerda.


Antes del pozo, hay que cuidar la montaña

Durante años, las soluciones al problema del agua en muchas regiones del país se centraron en construir más infraestructura como presas, tuberías, canales o pozos, pero para Sandra Guido, el problema debía analizarse desde otro ángulo.

“La lógica antes era: falta agua, hagamos otro pozo. Pero si el acuífero está agotado, hacer otro pozo no resuelve nada, por eso nuestra visión siempre fue distinta: antes de extraer agua hay que asegurar que exista, y eso significa cuidar las cuencas y los ecosistemas”, señaló.

“El agua no es solo infraestructura, es un recurso natural que depende de procesos que ocurren en la naturaleza”.

Es por eso, que desde Conselva impulsaron una estrategia diferente como el restaurar las cuencas, reforestar, mejorar la infiltración del agua de lluvia y trabajar con las comunidades que viven en las zonas donde nacen los ríos, una idea que era simple y profunda a la vez, el producir agua desde la naturaleza.


La decisión que cambió su vida

Para Sandra Guido, la decisión de abandonar la academia para fundar una organización ambiental surgió en un momento muy personal ya que durante años disfrutó la investigación universitaria, pero cada fin de semana salía al monte con su familia para observar aves y fueron aquellos recorridos los que terminaron marcando su destino.

“Mi esposo veía los pájaros y se emocionaba. Yo veía la deforestación, la pobreza en las comunidades y pensaba: no puedo seguir observando sin hacer algo”, cuenta.

“Llegó un momento en que sentí que la academia ya no me permitía cambiar las cosas directamente. Entonces decidí dar el salto y trabajar en campo”.

Así nació Conselva, organización que hoy ha desarrollado más de 210 proyectos ambientales relacionados con conservación, educación ambiental, turismo sustentable y manejo de cuencas.


Cuando las mujeres toman el agua en sus manos

A lo largo de su trabajo en comunidades rurales, Sandra Guido ha visto cómo las mujeres pueden convertirse en protagonistas inesperadas de la defensa ambiental.

Uno de los episodios que más recuerda ocurrió en un poblado donde el agua provenía de un manantial que nadie había revisado durante años donde un grupo de mujeres participó en un programa de monitoreo comunitario de la calidad del agua.

La bióloga recuerda que las mujeres estaban convencidas de que el agua era pura porque venía del manantial, pero al analizar muestras en cajas de Petri, descubrieron algo distinto, ya que el agua estaba contaminada por bacterias provenientes de ganado.

La reacción fue inmediata, se organizaron, fueron a revisar el manantial, buscaron soluciones y empezaron a mejorar el sistema de agua del pueblo, y para Guido Sánchez, ese episodio resume el poder de la participación comunitaria.

“Cuando las mujeres de una comunidad reciben información y entienden el origen del problema, se convierten en una fuerza muy poderosa para transformar las cosas”, dijo.

“No hay nada más cercano a la vida cotidiana de una mujer que el tema del agua, porque impacta directamente en la salud y en la economía familiar”.


El agua, un tema de vida

A lo largo de su carrera, Sandra Guido ha insistido en que el problema del agua no puede analizarse solo desde la ingeniería o la política pública al ser un tema que atraviesa la vida cotidiana de las familias.

“Si no hay agua, las mujeres que hacen queso en las comunidades no pueden trabajar. Si el agua está contaminada, afecta la salud de la familia”, explica.

Por esta razón, considera que cada vez más mujeres se involucran en estas causas, señalando que son temas que tienen que ver con la continuidad de la vida, y se observa muy de cerca en Conselva.


Un futuro con más liderazgos femeninos

Después de 17 años en el sector ambiental, Sandra Guido asegura que el panorama ha cambiad y en la actualidad ve cada vez más mujeres estudiando ingeniería forestal, participando en restauración ecológica y ocupando espacios de decisión.

“Estoy segura de que las mujeres van a liderar muchos de los temas ambientales en el futuro, y es que tiene que ver con la continuidad de la vida, y eso es algo que muchas mujeres asumimos con una gran responsabilidad”, dijo.

Sin embargo, también considera que todavía hay desafíos como las brechas salariales, la falta de reconocimiento y los prejuicios hacia el trabajo ambiental, los cuales siguen presentes.


Una causa que convoca a todos

Para la directora de Conselva, la defensa del medio ambiente no es una tarea exclusiva de biólogos o especialistas, por el contrario, requiere la participación de personas de distintas disciplinas.

“El medio ambiente necesita comunicadores, economistas, ingenieros, arquitectos. Cada quien desde su trinchera puede hacer cambios muy importantes”, afirmó.

Incluso sostiene que el futuro de estas causas dependerá de la capacidad de construir redes entre distintos sectores.

“Somos como una red invisible que teje soluciones desde muchos ámbitos distintos”, comentó.

“El 8 de marzo también debe servir para visibilizar las brechas que todavía existen y trabajar en cómo cerrarlas”.“No se trata de competir entre hombres y mujeres, sino de integrar visiones que nos permitan encontrar mejores soluciones”.


Un llamado desde el Día de la Mujer

En el contexto del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Sandra Guido considera que la fecha debe servir no solo para celebrar avances, sino también para reconocer los desafíos pendientes.

“Hemos avanzado mucho, pero todavía hay brechas. Esta fecha debe ayudarnos a visibilizarlas y a trabajar en soluciones”, señala.

En este sentido, también invita a las nuevas generaciones a involucrarse activamente en la protección ambiental y seguir luchando por el cuidado de un recurso tan valioso como lo es el agua, pues para ella, la lucha por el agua y por los ecosistemas es, en realidad, una lucha por algo más amplio.

“Este es uno de los viajes más fascinantes que alguien puede vivir. Si no intensificamos el trabajo para cuidar el planeta, el futuro no será bonito”, advierte.“No se trata solo de defender el agua. Se trata de construir una red de mujeres y de personas a favor de la vida”, concluye.