Se intensifica robo de tapas de alcantarilla durante las lluvias en Mazatlán
Alrededor de 50 tapas y rejillas de alcantarillas requieren atención o reposición en distintos puntos del puerto, informó la Jumapam
Debido principalmente a robos y afectaciones ocasionadas durante la temporada de lluvia, alrededor de 50 tapas y rejillas de alcantarillas requieren atención o reposición en distintos puntos del puerto, informó la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán.
Jorge González Naranjo, director de Jumapam dio a conocer que la sustracción de estas estructuras continúa registrándose en la ciudad, aunque actualmente ocurre con menor frecuencia.
González Naranjo explicó que el problema suele intensificarse durante las lluvias, debido a que la presión del agua puede levantar o aflojar las tapas y rejillas, condición que es aprovechada por algunas personas para retirarlas.
“Sí se sigue dando, es un poco menos, pero se intensifica en la temporada de lluvias, generalmente cuando la misma presión del agua bota las alcantarillas o quedan flojas y es cuando aprovechan para hacer esas prácticas”, comentó.
El funcionario comentó que los robos se presentan principalmente en sectores periféricos o lugares con poca vigilancia y escaso tránsito de personas, estando entre las zonas señaladas Pradera Dorada y La Cantera, además de otros puntos de la periferia.
Por tal motivo, mencionó que como alternativa, existe un proyecto para sustituir algunas estructuras metálicas por tapas elaboradas con plástico o polímero de alta resistencia, materiales que tendrían un menor atractivo para su comercialización ilegal.
Sin embargo, destacó que este tipo de piezas no puede colocarse en todas las vialidades debido al peso y las características del tránsito. En avenidas por las que circulan vehículos pesados se mantiene como prioridad la instalación de estructuras de fierro.
Hay un proyecto para sustituirlas por un plástico duro en algunos cruces y algunas vialidades, lo que pasa es que no en todas partes lo podemos hacer por el tipo de tráfico que circula”, declaró.
“En la mayoría de los casos, nuestra prioridad son las de fierro por las vialidades; con las otras tenemos un poco más de margen para atenderlas”, añadió.
González Naranjo manifestó que la cantidad de piezas repuestas varía según las necesidades de la ciudad, pero se estima un rango de entre 50 y 70 tapas y rejillas, considerando tanto las metálicas como las fabricadas con polímero, donde cada una puede costar entre mil 500 y 5 mil pesos, dependiendo de sus dimensiones, material, calidad y especificaciones técnicas.
Asimismo, comentó que la afectación no se limita al costo de adquirir e instalar una nueva estructura, ya que una alcantarilla abierta representa un riesgo para peatones y conductores, además de facilitar el ingreso de basura y otros residuos a la red de drenaje.
“Una alcantarilla abierta, cuando hay lluvias, es propicia para que la red se sature con todo lo que hay alrededor. A veces se nos hace fácil echar ahí la basura, porque siguen existiendo esas prácticas”, dijo.
En lo que respecta al destino de las piezas sustraídas, González Naranjo reconoció que actualmente no se tiene claridad sobre el uso que se les da.
Además, señaló que anteriormente era frecuente el robo de medidores de bronce y tuberías de cobre debido a su valor de reventa, sin embargo, gran parte de estos componentes se fabrica ahora con materiales plásticos y tiene un menor atractivo comercial.
“Realmente eso es lo que quisiera saber, porque a veces también nos roban los medidores. Creo que se ha quedado la idea de que les sirven para algo. Antes los medidores eran de bronce y la tubería era de cobre; eran prácticas muy comunes que se los robaran y los vendieran”, manifestó.
“Ahora casi todo es de material plástico, así que, si se lo roban, creo que es por desconocimiento o solamente por hacer el daño”, puntualizó.