Trenazos en Mazatlán han dejado 10 muertos en 3 meses

13 marzo 2016

"La mañana del martes 22 de diciembre un camión de transporte de personal fue arrollado por el ferrocarril en el cruce de la Avenida Mario Huerta Sánchez; ayer, el tren impactó una camioneta Toyota Tacoma que se dirigía de El Walamo hacia Villa Unión."

Dos trenazos en Mazatlán han cobrado la vida de 10 personas en menos de cuatro meses: Las primeras cinco víctimas fallecieron cuando un camión de transporte de personal fue arrollado por el ferrocarril en el cruce de la Avenida Mario Huerta Sánchez, mejor conocida como Carretera Habal-Cerritos, al norte de la ciudad, el día 22 de diciembre. Uno de ellos falleció hasta el 2 de enero.

Las otras cinco víctimas fallecieron ayer, cuando el ferrocarril, que viajaba de norte a sur, impactó una camioneta Toyota Tacoma, color blanco, que se dirigía de El Walamo hacia Villa Unión. En la unidad viajaban seis personas; la única sobreviviente es una menor de edad.

Las personas que murieron fueron identificadas como Concepción Palomares, de 43 años; Irma Isabel Villarreal, de 26 años, Porfirio Núñez, Germán Alay Reyes y José Manuel Cabanillas, de 25 años.

 

El trenazo del 22 de diciembre

Apenas unos minutos después de las 7:00 horas del martes 22 de diciembre, un camión de transporte de personal fue arrollado por el ferrocarril en el cruce de la Avenida Mario Huerta Sánchez, mejor conocida como Carretera Habal-Cerritos, al norte de la ciudad.

Cerca de los restos del autobús, dos cuerpos sin vida se enfriaban en una mañana fresca, mientras otros dos perdían la vida entre la maraña de fierros que dejó el accidente.

Por lo menos 22 trabajadores heridos, algunos de gravedad, fueron transportados a las diferentes clínicas del puerto por un “ejército” de agentes de todas las corporaciones de la ciudad.

Los restos retorcidos del camión impactado y puesto llantas hacia arriba semejaban un cadáver más, salpicado por los jirones de las despensas que habían recibido los trabajadores que viajaban rumbo a su casa.

Elementos de Protección Civil coordinaban el rescate, apoyados por policías municipales, federales, elementos de la Armada y bomberos, mientras ambulancias de la mayoría de los hospitales trasladaban a los heridos.

Al lugar, llegó el Secretario de Seguridad Municipal Juan Antonio Murillo Rojo para coordinar las acciones, que incluyeron desenganchar los vagones del tren que habían quedado atravesados sobre la carretera Habal-Cerritos; poco después se le uniría el Procurador del Estado, Marco Antonio Higuera Gómez, y hasta el Gobernador Mario López Valdez.

Los trabajadores habían salido minutos antes del turno de la noche de la empresa Proceram, ubicada a pocos metros del lugar del accidente, y se dirigían a sus hogares en Mazatlán.

Abrazados, algunos trabajadores de la empresa que habían entrado a relevar a sus compañeros, observaban con tristeza las labores del rescate.

Trabajadores de ferrocarriles también se encontraban en el lugar, pero se negaron a dar su versión de los hechos, y cuando se les preguntó por el conductor sólo señalaban la locomotora, parada a más de medio kilómetro del lugar.

El accidente inmediatamente recordó al famoso “trenazo” del 31 de mayo de 1996, donde murieron 34 pasajeros de un camión urbano, sólo que en esta ocasión una cámara grabó el impacto, que unas horas después recorrió el mundo a través de las redes sociales.

El saldo fue de 5 trabajadores muertos y 21 heridos. La quinta víctima falleció el sábado 2 de enero.

 

El trenazo de El Walamo

Tres meses después, un nuevo accidente en un paso ferroviario vuelve a provocar la muerte a cinco personas, entre ellas dos niñas, además de un lesionado.

El fatal accidente ocurrió ayer por la noche en la carretera estatal Villa Unión-El Walamo.

El reporte oficial señala que aproximadamente a las 18:40 horas el ferrocarril, que viajaba de norte a sur, impactó una camioneta Toyota Tacoma, color blanco, placas de Sinaloa, que se dirigía de El Walamo hacia Villa Unión.

Al parecer el conductor aspiró a ganarle el paso al ferrocarril; aunque no cuenta con plumas vehiculares, el cruce de la carretera con las vías del tren sí tiene señalamientos y un reductor de velocidad.

En la camioneta viajaban seis personas; la única sobreviviente es una menor de edad.

La Tacoma fue arrollada por más de 30 metros por el tren carguero que circulaba hacia el sur, hasta dejarla a un costado de las vías.

Durante el trayecto varios de los ocupantes de la camioneta salieron disparados de la unidad y quedaron regados junto a vehículo, el cual quedó destrozado y con una de sus ocupantes prensada en la cabina.

Las víctimas mortales fueron identificadas como Óscar Octavio, de 46 años; Norma Elena, de 47; Luz Georgina, de 47; Casandra Michel, de 13; y Citlali Monserrat, de 11.

En este mismo punto a principios de año otra camioneta particular también fue embestida por el ferrocarril, y por fortuna no hubo muertos ni lesionados.

 

El trenazo de 1996

El exceso de velocidad y la imprudencia del chofer que conducía un camión del transporte urbano ocasionó, el 31 de mayo de 1996 , una de las tragedias más recordadas en Mazatlán. 

El camión, en el que iban 48 personas, no detuvo su marcha al cruzar las vías del ferrocarril por la Avenida Santa Rosa y se le atravesó al tren que se movía a una velocidad de entre 50 y 70 kilómetros por hora. 

Fueron más de 200 metros los que el tren arrastró al camión, dejando a los lados los cuerpos sin vida de 34 pasajeros. Otros 14 lograron sobrevivir. 

De un minuto a otro, la imprudencia y el exceso de velocidad convirtieron un cruce ferroviario en un lugar de tragedia. 

Los testimonios de los sobrevivientes en las diligencias ministeriales relatan el exceso de velocidad, el sobrecupo del camión, la imprudencia del chofer y el equipo de sonido a alto volumen como las causas de la tragedia. 

Los tripulantes de Ferrocarriles Nacionales de México, que conducían el tren que había salido de la estación unos minutos antes del accidente, declararon ante el Ministerio Público que aplicaron todas las medidas de seguridad necesarias para evitar el impacto. 

Parar una máquina de 180 toneladas y tres vagones más del mismo peso, a una velocidad de entre 50 a 70 kilómetros por hora en un tramo de menos de 35 metros, fue una tarea imposible, dijeron.

“Cuando iba aproximadamente a 100 metros del crucero me di cuenta que un camión de pasajeros de los denominados ‘Colosio’, blanco con verde, venía de poniente a oriente, pero pensé que se iba a detener, ya que el tren tiene derecho de paso”, relató Elías Flores Peña, maquinista del convoy conocido como “Tren Bala”. 

“Pero el camión comenzó a subir la cuesta, nunca se detuvo y ya estando a 35 metros, aproximadamente, apliqué el freno de emergencia, pero no respondió por el peso de la máquina y de los vagones”, apuntó. 

“Me impacté, con el frente del tren, en el centro del lado derecho del autobús y como el tren no lograba pararse, arrastró el autobús aproximadamente 300 metros hacia el norte, por la vía principal, hasta que se detuvo”. 

Lo primero para los pasajeros del “Colosio”, fue el golpe, luego los gritos, la pérdida de la conciencia y la muerte. 

El chofer, Juan Carlos Ramírez de los Ángeles, a quien se le procesó como el principal responsable de la tragedia, declaró ante el Ministerio Público que nunca vio que se acercaba el tren. 

“Ya en la noche, recuerdo que eché la última vuelta y recuerdo que no llevaba mucho pasaje, que llevaba como 15 pasajeros sentados y al llegar a las vías hice alto tal como siempre lo hacía, abajo de las vías”, relató ante el Ministerio Público. 

“Recuerdo que no vi nada, por lo que me dejé ir a cruzar las vías y no recuerdo que alguien me haya dicho algo, pero de repente sentí un despegón de mi lado, es decir un golpe, y ya no recuerdo nada de lo que pasó después”. 

Ramírez de los Ángeles fue procesado y condenado a purgar cuatro años y seis meses de prisión, de los cuales sólo cubrió la mitad por presentar buena conducta en el Centro de Readaptación Social, del que denunció hostigamiento continuo. El ya está libre. 

Primero fue el impacto y después la pérdida de la razón o de la vida. Quienes sobrevivieron al incidente recuerdan lo ocurrido. Los que fallecieron pagaron la imprudencia. 

“Yo iba en la parte central del camión, por el lado izquierdo y lo último que recuerdo fue que alguien gritó y después no supe nada”, comentó el sobreviviente Manuel Meza Tirado. 

El impacto con el que el tren golpeó al camión lo expulsó a él de la unidad y quedó tirado entre la maleza, dijo, donde fue auxiliado por personal de Ferrocarriles y luego llevado a un hospital.