Violencia debe enfrentarse desde distintos frentes, plantea Vicario de Mazatlán
Jaime Aguilar Martínez, vicario general de la Diócesis de Mazatlán, planteó la necesidad de una mayor cohesión y participación ciudadana
La violencia que atraviesa Sinaloa no puede analizarse ni atenderse únicamente desde el ámbito de la seguridad pública, pues existen factores familiares, económicos, laborales y sociales que también deben considerarse, señaló Jaime Aguilar Martínez, vicario general de la Diócesis de Mazatlán, quien además planteó la necesidad de una mayor cohesión y participación ciudadana.
En lo que respecta a los hechos de violencia que continúan registrándose tanto en Mazatlán como en otras zonas de la entidad, Aguilar Martínez consideró que se trata de un problema complejo en el que confluyen diferentes circunstancias, por lo que advirtió que no puede atribuirse a una sola causa.
“Si uno se va a la cuestión acerca de lo que implica una sociedad, son muchos ángulos desde los cuales hay que ver, no solamente es una cuestión de seguridad. Las diferentes experiencias de la sociedad son muy diferentes y van surgiendo por diferentes aspectos”, comentó.
“No podemos decir que no hay vigilancia, y mucha, pero la cuestión es que todavía no se llega hasta el fondo, que es lo que dicen ellos que están buscando: la causa de esto para poderla atacar”, agregó.
Entre los factores que mencionó el sacerdote se encuentran las dificultades económicas que enfrentan algunas familias para cubrir sus necesidades, las condiciones laborales y los cambios en las dinámicas familiares, aunque aclaró que ninguno de estos elementos puede señalarse por sí mismo como causa de la violencia.
En este sentido, planteó como ejemplo que una persona que enfrenta dificultades para conseguir los recursos necesarios para subsistir puede encontrarse vulnerable ante determinadas ofertas de ingreso, incluso sin dimensionar inicialmente si se trata de una actividad lícita o ilícita.
Asimismo, hizo referencia a sectores como el inmobiliario y de la construcción en Mazatlán, al señalar que una disminución en la actividad económica puede repercutir en las fuentes de trabajo de quienes dependen de estos rubros.
“Hay que recordar que desde hace algún tiempo las familias se les han escapado de las manos. Hay que recordar también que se busca un mejor bienestar. Las situaciones que va viviendo uno día a día, de la manera en cómo hay que llevar el pan a la casa, no ha sido tan fácil”, declaró.
Otro de los aspectos que mencionó fue la dinámica de familias en las que los adultos deben trabajar y los hijos quedan bajo el cuidado de abuelos, tíos u otros familiares, situación que incluyó entre los distintos elementos sociales que considera necesario analizar.
“Ahora todos tienen que trabajar, se tienen que dejar los hijos a las abuelitas, a los primos, a las tías. Otra serie de cuestiones también va contribuyendo un poquito”, dijo.
El vicario insistió en que estos ejemplos no significan establecer una relación directa entre determinada condición económica o familiar y la delincuencia, sino mostrar la cantidad de factores que pueden converger dentro de una problemática social más amplia.
Respecto a los operativos de seguridad desplegados en la entidad, Aguilar Martínez reconoció que existe presencia de corporaciones tanto en Mazatlán como en Culiacán, pero consideró que el reto sigue siendo avanzar hacia las causas de fondo.
Para ejemplificar la complejidad del escenario, comparó la situación con la de un paciente que descuidó su salud durante años y que, al acudir finalmente por atención, presenta diversos padecimientos al mismo tiempo, haciendo difícil establecer cuál debe tratarse primero.
“Esto cuesta mucho trabajo. ¿Cómo le haces? Vamos poniendo el ejemplo de un enfermo que se descuida durante muchos años. Resulta que es el hígado, que es el riñón, que es el corazón, que es la presión arterial. Y dices: ‘¿cuál ataco primero?’. No hay manera de cuál atacar. Entonces tiene que empezar poco a poquito y eso es lo que acontece aquí también”, manifestó.
En ese sentido, señaló que una respuesta al problema tendría que considerar diferentes ámbitos de manera simultánea, entre ellos seguridad, familia, empleo y educación.
A esta situación agregó lo que consideró una falta de cohesión entre los distintos sectores de la sociedad, pues señaló que no siempre existe una participación coordinada para enfrentar problemas comunes.
“El problema es que a veces no hemos sabido cómo unirnos como sociedad para tener los espacios y a veces unos caminan de un lado y otros por otro y pues no hay cohesión, no hay unidad”, señaló.
Cuestionado sobre el papel de la denuncia ciudadana frente a la inseguridad, Aguilar Martínez sostuvo que esta forma parte de la participación que corresponde a la sociedad, pero señaló que también deben existir condiciones institucionales para que las denuncias sean recibidas, investigadas y tengan seguimiento.
“El problema es que a veces no hemos sabido cómo unirnos como sociedad para tener los espacios. A veces unos caminan de un lado y otros por otro y no hay cohesión, no hay unidad, y eso también va dificultando las cuestiones”, dijo.
El sacerdote consideró que uno de los obstáculos para denunciar es la duración y complejidad que pueden alcanzar algunos procedimientos, situación que puede provocar desgaste entre las personas que acuden ante las autoridades.
Aclaró que con ello no afirma que las instituciones deliberadamente dejen de atender los casos, sino que también enfrentan una cantidad importante de asuntos y limitaciones para procesarlos.
“La unidad sería la denuncia, pero también las instancias que acojan esa denuncia y que la investiguen. A veces las personas dicen: ‘pues tardan tanto, ¿para qué denuncio?’”, expresó.
“Cuando denuncian, son procesos a veces hasta más dolorosos que lo que hubo de violencia contra ellos o de injusticia”, complementó.
Finalmente, Aguilar Martínez consideró además que la participación ciudadana no debe limitarse al voto o a los procesos electorales, sino extenderse a una intervención más constante de la sociedad en los asuntos que afectan a sus comunidades.
De esta manera, planteó que enfrentar la violencia requiere tanto de las estrategias de las autoridades como de una mayor participación y cohesión social, además de instituciones que permitan a los ciudadanos encontrar respuesta cuando deciden denunciar.
De esta manera, para el vicario, la complejidad del problema obliga a trabajar desde distintos frentes y de manera gradual, debido a que la presencia de elementos de seguridad constituye solamente una parte de una problemática que también involucra condiciones sociales, económicas y familiares.