AMLO prometió frenar el fracking; hoy Sheinbaum lo evalúa
Claudia Sheinbaum argumentó razones de soberanía energética para evaluar el uso de fracking en México, sin embargo, durante el sexenio anterior, Andrés Manuel López Obrador insistió en una postura de rechazo
La Presidenta Claudia Sheinbaum defendió este jueves su plan para extraer gas natural con fractura hidráulica o fracking en el país ante la presentación de los primeros resultados del comité de especialistas que designó para evaluar la viabilidad de esta práctica.
La Presidenta presentó las conclusiones de académicas y académicos para argumentar su posición favorable al uso del fracking, el cual ha sido criticado por ecologistas por la utilización de químicos y agua.
Además, aseguró que su gobierno busca avanzar en su plan energético para reducir su dependencia de Estados Unidos, de donde importa el 75 % del gas natural que consume.
Ante este escenario, Sheinbaum fue cuestionada este jueves durante su conferencia matutina sobre la no utilización de esta técnica como parte de una promesa de su campaña para llegar a la presidencia en 2024.
“Nunca lo dije en campaña como tal. Lo que hemos planteado siempre es que lo que buscamos nosotros es la soberanía energética garantizando los mínimos impactos ambientales. Ese es... y la justicia social. Finalmente es lo que llamamos desarrollo sustentable. Es desarrollo económico con justicia social y protección al medio ambiente”, sentenció.
En ese sentido, Sheinbaum explicó que se ha abierto la posibilidad de utilizar gas no convencional en ciertas zonas del país “en el marco de la soberanía energética para evitar depender cada vez más del exterior”.
Fracking y la postura de AMLO durante su gobierno
Sheinbaum antes se manifestó contraria al fracking, como su antecesor Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, desde el pasado mes de abril, la mandataria hizo un llamado a ver esta técnica con “ojos de soberanía” y pidió hacer un nuevo análisis.
“Yo misma, durante muchos años, dije ‘el fracking no’, pero cuando veo las nuevas tecnologías, la situación del país en términos de la dependencia, pues lo peor que podemos decir es solo no”, sentenció la mandataria al presentar al comité científico encargado de evaluar la viabilidad de la extracción del gas no convencional.
“No digo cero impacto ambiental porque no hay ninguna vida humana que sea de cero impacto ambiental, sino la reducción y la mitigación de los impactos ambientales”, añadió.
Aun así, Sheinbaum mandó un mensaje a los movimientos sociales y activistas ambientales, afirmando que la última palabra no sería un decreto presidencial, sino una decisión basada en ciencia.
Ahora, la revisión de esta técnica ocurre tras un periodo sexenal en el que la postura oficial del Ejecutivo fue de rechazo a la fracturación hidráulica. Mientras que López Obrador sostuvo la no utilización del fracking como un compromiso ambiental central de su administración, el gobierno actual ha abierto la puerta a su reevaluación técnica con el argumento de la necesidad de alcanzar la soberanía energética y reducir la dependencia del gas de importación.
Desde su campaña a la presidencia, AMLO prometió en reiteradas ocasiones que acabaría con la práctica del fracking debido a su elevado impacto medioambiental, climático y social. El rechazo a esta técnica incluso formó parte de sus 100 compromisos.
En el punto número 75, López Obrador se refirió a su pronunciamiento del 1 de diciembre de 2018, fecha en la que tomó protesta. “No usaremos métodos de extracción de materias primas que afecten la naturaleza y agoten las vertientes de agua como el fracking”, dijo.
Su compromiso fue no recurrir a métodos de extracción que causen afectaciones a la naturaleza y lo calificó como cumplido. De acuerdo con el documento, el gobierno de Andrés Manuel no autorizó actividades de fracturamiento de pozos conocidas como fracking en el desarrollo y explotación de petroliferos durane los años 2019 y 2020.
Además, indicó que los programas de Ordenamiento Ecológico del Territorio (POET), “contribuyen al cumplimiento de este compromiso, ya que son un instrumento de la política ambiental contemplado en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente”.
El 1 de julio de 2019, con motivo del primer aniversario de su triunfo en las urnas, López Obrador insistió en esa promesa y reiteró que durante su gobierno ya no se usaría el fracking.
Sin embargo, su dicho fue engañoso, pues si bien ordenó suspender la explotación de un pozo mediante esta técnica, en su gobierno aún concedieron permisos a Pemex para explorar pozos con esa técnica.
Un ejemplo de ello fue el 11 de febrero de 2019. En la sesión ordinaria de gobierno de la Comisión Nacional de Hidrocarburos se aprobó la resolución para modificar cuatro planes de exploración en campos terrestres no convencionales, que incluyeron el fracking para explorar pozos.
En tanto, el 28 de agosto de ese mismo año, Animal Político publicó que, de acuerdo con la Alianza Mexicana contra el Fracking, en 2019 aumentó el número de pozos petroleros que utilizaban el método de fractura hidráulica, pasando de 7 mil 879 a 8 mil 147.
En 2021, en su mensaje por el tercer año de gobierno, López Obrador destacó acciones y cifras logradas durante su administración, sin embargo, también compartió datos falsos o engañosos sobre algunos temas, entre ellos el fracking.
Durante su mensaje, el expresidente utilizó la frase “no se usará el fracking para la extracción de crudo”.
Una verificación de El Sabueso calificó esta declaración como ‘falsa’ al enfatizar que su administración había incrementado el presupuesto para dos proyectos enfocados en obtener hidrocarburos a través de esta práctica.
Uno de esos dos proyectos fue el de Aceite y Gas en Lutitas cuyo presupuesto se incrementó 485 mil 637 % en el último año, al pasar de 2 millones 399 mil 928 en 2021 a 11 mil 657 millones 349 mil 866 pesos para 2022.
El 1 de septiembre de 2024, en su sexto y último informe, López Obrador insistió nuevamente en que durante su gobierno se prohibió la perforación de pozos de gas y petróleo crudo mediante el fracking. Sin embargo, a pesar del discurso y la instrucción presidencial, en la práctica, la técnica no se erradicó por completo.