Jasso: el pueblo fantasma que la disputa por la cooperativa Cruz Azul dejó en Hidalgo

Animal Político
13 febrero 2026

La pugna interna por la cementera paralizó la economía local y sembró miedo entre sus habitantes; hoy, la recuperación de la planta abre la posibilidad de reactivar la vida en la comunidad

Como si fuera el 1 de enero, a las 9 de la mañana, así lucen las calles de Jasso, en Tula: vacías. La única actividad es la protagonizada por cerca de 14 patrullas de la policía estatal de Hidalgo que recorren la zona.

Así luce esta comunidad, como un pueblo fantasma, por el miedo y porque la gente que vivía aquí ha debido emigrar a otros municipios o ciudades, tras el cierre de la planta cementera de la Cooperativa Cruz Azul, además de la falta de otras oportunidades laborales.

Eran pocos, pero quienes caminaban por las calles de Jasso este jueves se mostraban ilusionados tras la recuperación de la planta, con la esperanza en que se reactive la economía local.

Limpias y cuidadas, así se ven las calles, pero vacías. La crisis económica en Jasso ha provocado la clausura de un banco y del centro comercial de autoservicio que administraba la misma Cooperativa Cruz Azul.

El auditorio y el único cine se han mantenido cerrados, y con ello la llave de recursos económicos que mantenía a sus trabajadores.

Para los habitantes, el miedo a un nuevo enfrentamiento ha sido causa de insomnio desde hace cinco años, cuando la falta de servicios y la inseguridad desolaron a su pueblo, la entonces próspera Ciudad Cooperativa Cruz Azul, nombre que adoptó Jasso.


Disputa por la cementera de la Cooperativa Cruz Azul

Describen como complicada la situación de su localidad desde que comenzó la disputa por la cementera de la Cooperativa Cruz Azul entre grupo de directivos. Este jueves, la planta fue epicentro de un operativo para la recuperación del inmueble, tras el dictamen de un juez del Estado de México.

Posterior a la intervención de las autoridades, cerca de las 3:50 horas del jueves, por la tarde, 14 patrullas con más de 50 elementos de la policía estatal de Hidalgo se dispersaron. Hasta ese momento, varios ciudadanos aprovecharon para acercarse y caminar por la zona.

Aun con huellas de lo ocurrido: cristales rotos, ropa en el piso y demás desechos que dejó el operativo, habitantes como Ramón explican que cerca de las 5 de la mañana comenzaron a escuchar disparos y ráfagas, las cuales relataron como de “metralleta”.

Desde hace tiempo ya no es posible dormir bien en las noches. Es frecuente que estén a la expectativa de un nuevo episodio violento, como el ocurrido el 27 de abril de 2022, cuando asesinaron a ocho personas tras el asalto de un grupo de choque.

Ramón, un local de Jasso, considera que desde hace cinco años la localidad se ha convertido en “una ciudad fantasma: ya no ves gente, y después de las 8 o 9 de la noche ya no hay nadie en la calle”.

Relata que laboró para la empresa, sin embargo, desde hace cinco años tuvo que buscar otro empleo y actualmente se desempeña como trabajador de la alcaldía de Tula de Allende, en el área de Servicios Públicos.

“Hay que andarle buscando. La gente ya andaba acostumbrada a vivir aquí, pero ahorita que no hay trabajo, hay que buscarle por otro lado”. Ayer jueves por la mañana se dirigía a trabajar; sin embargo, la fuerza pública se lo impidió, por lo que tuvo que regresar a casa.

Entonces, advirtió a su hijo de lo que pasaba, y en ese instante una persona lo agredió. Lo acusaron de haber levantado evidencias fotográficas de lo ocurrido. No obstante: “Era falso y el agresor es un conocido”.

Con 63 años a cuestas, Ramón pidió que se reactive el empleo, porque es necesario para devolver la vida a la comunidad.

Por su parte, Cristian coincide en que Jasso es un “pueblo fantasma” desde hace cinco años, lo que repercute en la inseguridad y la economía: los comercios se han ido.

Anteriormente, explica, tenían un banco y ahora las tiendas de abarrotes cierran a partir de las siete de la noche. “Es difícil vivir en estas circunstancias”.

Otro habitante, Javier, reconoce que la inseguridad ha sido resultado de las pocas oportunidades laborales que existen; sus amigos, familiares y conocidos tuvieron que salir a buscar trabajo en otros estados, tras el cierre de la planta, que ha dejado pérdidas millonarias no solo a la cementera, sino también a los habitantes.

Desde las cinco de la mañana de ayer comenzó a escuchar las detonaciones de arma de fuego y, después de la recuperación de la planta, reconoció la labor de las autoridades, pues consideró que estuvo “secuestrada por mucho tiempo”.

Un poblador se vio conmovido por la recuperación de la planta, sin embargo, se negó a ser entrevistado y a dar mayores detalles.