Pobladores en Guerrero retienen a elementos militares y estatales y queman patrulla
Habitantes de la comunidad de Quechultenango, Guerrero, acusan que elementos del Ejército, Guardia Nacional y Policía Estatal dispararon contra civiles y mataron a cuatro
Pobladores de Quechultenango, Guerrero, retuvieron durante más de cinco horas a más de 30 elementos del Ejército Mexicano, de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal el jueves 17 de septiembre, luego de impedir con palos, tubos, machetes y piedras el paso de las fuerzas de seguridad en los límites con Mochitlán, municipios de la región Centro ubicados a unos 30 kilómetros de Chilpancingo.
Según denunciaron los habitantes, agentes de la Guardia Nacional dispararon contra civiles, lo que dejó cuatro muertos y ocho heridos, cifra que las autoridades no confirmaron.
Los agresores desarmaron a los uniformados, los encerraron en el gimnasio del pueblo, que también funciona como comedor comunitario, e incendiaron una patrulla estacionada en el exterior.
Otras tres unidades de la Policía Estatal resultaron con daños en parabrisas, medallones, puertas y la parte frontal. No se reportó ninguna persona detenida.
Las cifras de retenidos variaron entre los reportes.
Algunas versiones registraron 29 uniformados y otras más de 30, mientras que Francisco Rodríguez Cisneros, subsecretario de Desarrollo Político y Social del Gobierno de Guerrero, afirmó que, según la información preliminar que recibió, había 19 soldados y agentes de la Guardia Nacional retenidos.
Alrededor de las 12:30 horas, pobladores atravesaron dos camiones de carga en los límites entre Mochitlán y Quechultenango para impedir el ingreso de las fuerzas de seguridad a la cabecera municipal.
El primer choque se registró en las inmediaciones de una base de camionetas Urvan de la ruta Mochitlán-Chilpancingo, donde, según los habitantes, cuatro civiles murieron por disparos de agentes de la Guardia Nacional y ocho más resultaron heridos y fueron trasladados al hospital de Quechultenango.
Una de las unidades de transporte público presentó impactos de bala.
En videos difundidos por vecinos se observaron los cuerpos de tres personas con heridas de proyectil de arma de fuego y un hombre lesionado.
En otra grabación se escucharon detonaciones y la voz de un hombre que exclamó: "ay, ya me dieron".
Después de las 14:00 horas se reportó un segundo enfrentamiento con un convoy del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal que salió de Mochitlán para rescatar a los elementos retenidos.
Al llegar al crucero de Zacatzonapa, encapuchados bloqueaban la vía. Otra versión reportó cuatro heridos de bala luego de que los agentes repelieron la agresión.
Tras estos hechos, los pobladores se trasladaron a la Base de Operaciones instalada en Quechultenango, a un costado del Hospital Regional, donde vandalizaron las patrullas y retuvieron a los uniformados.
Cerca de mil civiles de ese municipio y de localidades vecinas participaron en la movilización.
Fuentes policiacas informaron que el despliegue formaba parte de las acciones interinstitucionales de los gobiernos federal y estatal tras el asesinato del agente de la Guardia Nacional Eduardo Bustos Pérez, cuyo cuerpo fue localizado junto con los de otras tres víctimas el 5 de septiembre de 2026 en la carretera federal Chilpancingo-Acapulco, a la altura de Plan de Lima, municipio de Juan R. Escudero.
El Gobierno de Guerrero rechazó esa versión. Rodríguez Cisneros sostuvo que los elementos realizaban un recorrido de rutina como los que llevan a cabo diariamente las Bases de Operaciones Interinstitucionales.
“No hubo ningún enfrentamiento. No había un operativo como tal, estaban haciendo un recorrido ordinario que hacen todos los días y pasó esta situación”, declaró.
El subsecretario negó que se tratara de una acción similar a la del 3 de septiembre de 2026 en las comandancias de seguridad pública de Chilapa de Álvarez, Atlixtac y Tlapa de Comonfort, donde 71 personas que ejercían funciones policiales fueron detenidas y presentadas ante un juez. Al día siguiente, 66 de ellas fueron liberadas.
Respecto a los muertos y heridos denunciados por los pobladores, Rodríguez Cisneros evitó responder y señaló que las investigaciones corresponderían a la Fiscalía General del Estado de Guerrero.
Añadió que, si los habitantes fueron víctimas de abuso de autoridad, debían presentar la denuncia correspondiente.
A las 16:00 horas, un grupo de pobladores de la zona y de otros municipios intentó frenar un convoy de refuerzo, pero los agentes estatales y federales los superaron en número y abrieron el paso con equipo antimotines, escopetas y lanzadores de gas lacrimógeno.
Los manifestantes acusaron a los uniformados de actuar a favor de Los Tlacos, también conocidos como Cártel de la Sierra, grupo criminal antagónico a Los Ardillos. Durante el operativo, un helicóptero de la Secretaría de la Defensa Nacional sobrevoló la zona.
La liberación se produjo cerca de las 18:00 horas, tras una negociación encabezada por Rodríguez Cisneros; Daniel Ledesma Osuna, Secretario de Seguridad Pública de Guerrero; Óscar García Ponce de León, coordinador estatal de la GN; y los presidentes municipales de Mochitlán, Gerardo Mosso López, y de Quechultenango, David Astudillo Morales.
Los funcionarios llegaron resguardados por más de 50 patrullas, más de 500 agentes con equipo antimotines y dos vehículos tácticos blindados Black Mamba de la Policía Estatal. Los uniformados salieron escoltados y se recuperaron tres patrullas dañadas. La unidad incendiada permaneció en la comunidad.
Rodríguez Cisneros señaló que los alcaldes de ambos municipios tienen conocimiento de los recorridos de las corporaciones y participan en las Mesas para la Construcción de la Paz.