Si vas a viajar esta Semana Santa 2026: estos son los estados con más robos al transporte en México
Mientras miles de familias se preparan para salir a carretera esta Semana Santa, hay rutas donde el riesgo no ha bajado: en México se siguen registrando hasta 25 robos diarios a transportistas, muchos de ellos con violencia, concentrados en corredores clave del centro del País
Las carreteras comienzan a llenarse. Miles de familias salen de las ciudades rumbo a playas, pueblos y destinos turísticos en todo el país. Pero, al mismo tiempo que aumenta el flujo vehicular en Semana Santa, también se intensifica un fenómeno persistente en los últimos cinco años: el robo en rutas clave de transporte terrestre.
Los datos más recientes, tanto oficiales como del sector privado, muestran que este delito no está distribuido de forma uniforme. Por el contrario, se concentra en estados y regiones muy específicas, particularmente en el centro del país y el Bajío, donde se ubican los principales corredores industriales y comerciales, y también donde operan grupos del crimen organizado.
Un análisis de cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que integra robos a transportista y de vehículos de cuatro ruedas —con y sin violencia—, permite identificar las entidades con mayor incidencia en 2025.
Los estados con más robos
El Estado de México encabeza la lista con amplia diferencia: 23 mil 927 casos registrados en 2025, aunque hay que matizar que también es la entidad más poblada del país, con 16 millones de habitantes.
Le siguen Puebla, con 12 mil 337 casos; Jalisco, con 9 mil 359; y Baja California, con 8 mil 296.
El resto del top 10 lo completan Sinaloa (6 mil 342), Ciudad de México (6 mil 165), Guanajuato (5 mil 962), Michoacán (5 mil 654), Veracruz (4 mil 687) y Morelos (4 mil 345).
Conviene precisar que la estadística no distingue si los delitos ocurrieron en carreteras federales, estatales, caminos rurales o zonas urbanas, por lo que no permite aislar exclusivamente los asaltos en carretera. Aun así, ofrece una aproximación útil para identificar dónde se concentra el riesgo para transportistas y conductores.
Si se ajustan las cifras por tamaño de población —es decir, al calcular tasas por cada 100 mil habitantes— el mapa cambia de forma importante.
Aunque el Estado de México encabeza en números absolutos, desciende posiciones en incidencia relativa, con una tasa estimada de alrededor de 141 robos por cada 100 mil habitantes. En cambio, entidades como Baja California y Morelos pasan a ocupar los primeros lugares, con tasas superiores a los 200 casos, seguidas por Sinaloa y Puebla.
Más allá del volumen, la lista revela un patrón territorial claro: la mayoría de estos estados forman parte de los principales corredores logísticos del país.
En este contexto, destaca particularmente el caso de Sinaloa, que en 2025 registró un aumento significativo en comparación con el año anterior: pasó de alrededor de 5 mil 300 casos en 2024 a más de 6 mil 300 en 2025, lo que representa un incremento cercano al 20 por ciento.
Este repunte ocurre en paralelo a un recrudecimiento de la violencia en la entidad, marcado por la guerra interna entre facciones del Cártel de Sinaloa, especialmente en Culiacán, donde los enfrentamientos han alterado la vida cotidiana, incluyendo la movilidad y el transporte por carretera.
A la par, destinos turísticos como Mazatlán han comenzado a resentir también este contexto, con reportes recientes de desapariciones y hechos violentos que incluso han involucrado a visitantes, lo que refleja cómo la expansión del conflicto empieza a impactar espacios tradicionalmente percibidos como seguros.
Un problema concentrado en rutas, no en todo el país
Aunque la estadística se presenta por entidad, el fenómeno no ocurre de forma homogénea. Se concentra en tramos específicos de carreteras donde circula una parte importante de la economía nacional.
De acuerdo con reportes del sector privado —como los elaborados por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) y firmas de análisis logístico—, los corredores con mayor incidencia delictiva se ubican principalmente en las rutas México–Puebla–Veracruz, México–Querétaro y el eje industrial del Bajío, que conecta estados como Guanajuato, San Luis Potosí y Querétaro.
Se trata de vías que enlazan centros de producción, puertos y nodos de distribución, y que por esa misma relevancia económica concentran también una mayor actividad criminal vinculada al robo en tránsito.
En ese sentido, especialistas como David Saucedo han señalado que la región del Bajío se ha consolidado como una de las más violentas del país en materia de carreteras, debido a las disputas entre grupos criminales —como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Santa Rosa de Lima— por el control de rutas estratégicas del centro que conectan con el norte de la frontera.
Un fenómeno que lleva años
El robo en carretera no es un problema reciente. Desde al menos 2020, datos oficiales ya señalaban la existencia de rutas particularmente peligrosas, tal como documentó Animal Político.
Entre ellas, la autopista México–Puebla–Córdoba, donde en algunos tramos se registraba un asalto cada pocos kilómetros.
También destacaban corredores como la México–Querétaro o la Querétaro–Irapuato, así como estados como Puebla, Guanajuato y Veracruz.
Los patrones operativos tampoco han cambiado demasiado. Los horarios de mayor riesgo siguen siendo los mismos: la franja entre la medianoche y las dos de la madrugada concentra una parte importante de los robos.
Por ello, algunas recomendaciones antes de viajar son evitar trayectos nocturnos, preferir autopistas de cuota, no detenerse en zonas aisladas, cargar combustible en estaciones concurridas y planificar la ruta con anticipación.
¿Están bajando los robos al transporte?
En términos agregados, las cifras muestran una reducción en 2025.
Mientras que en 2024 se registraron cerca de 196 mil robos a nivel nacional, en 2025 la cifra ronda los 158 mil casos, lo que representa una caída cercana al 19 por ciento.
Sin embargo, la tendencia no es uniforme.
Algunos estados presentan descensos importantes. El Estado de México, por ejemplo, redujo sus cifras alrededor de un 15 por ciento respecto a 2024, lo que explica en parte la caída nacional. Pero en otros casos ocurre lo contrario.
Sinaloa, como se expuso, muestra un incremento cercano al 20 por ciento, mientras que Guanajuato mantiene una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años, con aumentos acumulados que rondan el 15 por ciento.
Más que una disminución generalizada, los datos apuntan a un fenómeno que se está reacomodando territorialmente.
Este panorama contrasta con los registros del sector privado. Organizaciones como AMIS y Canacar advierten que el robo al transporte de carga se mantiene en niveles altos y con patrones de violencia persistentes.
De hecho, sus reportes más recientes indican que en 2025 continúan registrándose entre 20 y 25 robos diarios, una cifra similar a la de años previos, lo que sugiere que la incidencia real no ha disminuido de forma significativa, sino que podría estar subregistrada o desplazándose hacia ciertas rutas.
La preocupación del sector también se ha hecho visible en la calle. El 24 de noviembre de 2025, transportistas encabezados por la ANTAC realizaron un paro nacional con bloqueos en carreteras estratégicas —incluidas vías como el Arco Norte y la México–Toluca— para exigir mayor seguridad ante los robos y extorsiones.
Dos días después, continuaban las movilizaciones con alrededor de 40 bloqueos en distintos puntos del país, ante la falta de acuerdos con el gobierno federal.
A nivel local, el 24 de julio de 2025, transportistas bloquearon accesos a la Ciudad de México —principalmente en el Estado de México— para exigir la localización de un líder del gremio y denunciar la inseguridad en las rutas.
Estas protestas, junto con otras registradas en autopistas como la México–Querétaro y en corredores del norte y sur del país, han tenido como eje común la denuncia de asaltos, secuestros y cobro de cuotas, así como señalamientos de abusos por parte de autoridades, incluida la Guardia Nacional. Más allá de las cifras, reflejan un malestar persistente entre quienes operan diariamente en las carreteras.