De Guamúchil a Galveston: trasladan a hermanos heridos por incendio

Noroeste/Redacción
25 febrero 2026

Jesús dejó su trabajo en Puerto Peñasco tras enterarse del incendio en su casa en Guamúchil que dejó heridos a sus tres hijos, su esposa y su padre

CULIACÁN._ Entre lágrimas y esperanza, un padre no suelta la mano de sus hijos heridos por el fuego

Cabizbajo, con el teléfono en la mano y la mirada fija en el suelo, Jesús sube a la ambulancia mientras responde mensajes que no dejan de llegar. Es el padre de los tres menores que resultaron con quemaduras durante el incendio registrado el lunes 23 de febrero en su vivienda, en Guamúchil.

El silencio pesa, pero también la determinación de no apartarse de sus hijos en medio de la tragedia. Permanece a su lado, atento a cada indicación médica y aferrado a la esperanza de su recuperación.

Trabaja para una empresa de televisión por cable y se encontraba en Puerto Peñasco instalando fibra óptica cuando recibió la noticia. Salió con lo que traía puesto. En el siniestro resultaron lesionados sus tres hijos, su esposa y su padre.

A bordo de la ambulancia, mientras avanzan por el bulevar Zapata rumbo al aeropuerto, habla de Jesús Fernando, el mayor, quien esta tarde fue trasladado a recibir atención especializada a Estados Unidos.

“Es un niño serio, muy tranquilo. Sí le hace travesuras a sus hermanos, pero ellos se juntan y hasta lo han hecho llorar”, relata.

Habla poco, mide las palabras. Pero cuando le preguntan por Abdiel, el menor, su voz cambia. Fue trasladado la tarde-noche del martes 24 a Galveston para recibir atención médica.

“Abdiel es el más allegado conmigo. A mí me tocó recibirlo cuando nació... le desenredé el cordón, lo limpié... no lloraba. Le di respiración y palmadas hasta que lloró”, recuerda.

Describe a Abdiel como abiertamente travieso. Gael, el otro menor, “es tremendo, pero sabe cuándo y con quién; usted lo mira y piensa que no es así, y se descuida y hace las travesuras”.

Como hermanos, tienen diferencias. Los dos pequeños suelen aliarse contra el mayor. “A veces esperan a que Jesús se duerma y, cuando ya está dormido, van y se le echan encima y corren”, cuenta.

Mientras narra anécdotas, el peso de la tragedia parece disminuir por instantes. La memoria le devuelve escenas cotidianas y risas. Pero al llegar al aeropuerto, la tramitología y las revisiones lo regresan a la realidad.

El incendio dejó lesionada a toda la familia. Abdiel y Jesús Fernando ya fueron trasladados al Hospital Shriners, en Galveston, en Texas, EU, y Gael será enviado este jueves por la tarde para recibir atención médica especializada.