¿Por qué escribo?

Rodolfo Díaz Fonseca
14 marzo 2026

El martes 10 de marzo falleció Alfredo Bryce Echenique, considerado uno de los grandes escritores latinoamericanos. Originario de Perú, se distinguió por escribir novelas, ensayos, cuentos y memorias cultivando un original humor en sus relatos.

Creo interesante analizar qué lo motivaba a escribir, cuál era la razón que lo impulsaba a plasmar en las páginas las pasiones y sentimientos que lo embargaban, así como por qué experimentaba la urgencia de comunicarlos.

Bryce Echenique señaló: “Yo escribo para que me quieran más y porque, francamente, creo que es lo único en lo que puedo ser útil en esta vida. Escribo porque creo, como François Georges, que viajar y escribir son lujos que sabe apreciar un hombre al que no se le ha asignado ningún lugar en el mundo. Escribo porque negándome a creer en la soledad de la página en blanco, siento que vienen a poblarla las mujeres, hombres y ciudades que más he amado en el transcurso de mi vida. Escribo porque encuentro en las más hermosas páginas de la literatura una razón suficiente para escribir y, al mismo tiempo, un sucedáneo del acto amoroso. Escribo, en fin, porque al explicar, como ahora, por qué escribo, también vuelvo a sentir la necesidad de hacerlo”.

El extinto escritor español, José Luis Sampedro, por su parte, indicó que escribir es vivir. Precisó que al escribir se descubría a sí mismo: “para descubrir a otros y para encontrarnos todos, para vivir más... Uno escribe a base de ser un minero de sí mismo... El escritor auténtico escribe con su carne, su sangre, su médula, lo mismo que la araña teje su tela con su propio cuerpo”.

Shakespeare, en el capítulo 16 de la segunda parte de El Quijote, afirmó: “”la pluma es lengua del alma”.

¿Escribo? ¿Por qué?