Citas directas, textuales... base de las declaraciones
En el periodismo hay numerosas maneras de obtener información, sin embargo, la más básica, elemental y tal vez la más usada, sigue siendo la entrevista.
Esas entrevistas, que pueden ser especiales en exclusiva o en conferencias de prensa, o hasta las llamadas “banqueteras”, porque se hacen al salir de algún evento y usualmente son en las banquetas, se hacen con líderes de opinión, con personajes de la política, del deporte, de las artes y espectáculos, en fin, con personas casi siempre destacadas por su cargo, su función o su trabajo.
Y de esas entrevistas surge lo que es la base de muchas de las notas que publicamos: las citas, que son la esencia de una buena nota.
Las citas pueden ser directas, también llamadas textuales, o pueden ser indirectas, que vienen siendo las paráfrasis o citas parafraseadas.
En nuestro Manual de Estilo hay un capítulo dedicado a ellas, y se titula “Manejo de citas: directas o indirectas”, y lo primero que nos señala, tal como dicta la teoría de redacción de textos periodísticos, es que una nota informativa no puede ni debe publicarse si no incluye citas textuales, es decir, fragmentos literales de lo que el entrevistado ha dicho sobre el asunto de que trata la noticia.
“La credibilidad de su nota depende en gran parte de este material que presenta, y que el público deberá valorar”, señala el manual. “Transmite la autoridad conferida por la palabra autorizada proveniente de la fuente”.
Así es, las citas, sobre todo las directas, son importantes porque reflejan credibilidad y autoridad al ser la voz del entrevistado, es lo que nos hace mostrar en un texto las palabras directas de la fuente y comunican al lector la certeza de que está escuchando, en este caso leyendo, tal cual habló el protagonista de la nota.
Por este motivo se debe ser muy cuidadoso con las citas directas, las cuales son, por un lado, intocables, es decir, no se pueden mover, cortar o arreglar a opinión o decisión del periodista. Por supuesto, mucho menos se pueden inventar o tergiversar.
“De las citas directas podemos decir que son la reproducción textual o literal de la que nos ha dicho la fuente, por lo que deben transcribirse entre comillas”, precisa el manual. “Recuerde que su principal exigencia, además de un contenido contundente, es la precisión. Por lo que usted como reportero no debe alterarla. Esto no significa que deba pasar por alto errores graves de gramática; estos deben ser corregidos”.
Y precisamente hasta la selección de qué se pondrá como cita directa y qué cómo cita indirecta es importante: lo más fuerte, contundente, claro, preciso y que aporte debe ir como cita textual o directa, y donde el entrevistado se haya extendido demasiado, o esté siendo repetitivo o difuso, es mejor parafrasearlo, para concretar y resumir para el lector esas partes de la entrevista.
“Debe tener mucho cuidado al decidir si lo dicho por la fuente lo recuperará como cita directa, y qué de ese material es más conveniente parafrasear. Tome en cuenta que aquello que la fuente declare de una manera contundente siempre será mejor transcribirlo tal cual, como cita directa, pues si lo parafrasea, simplemente ‘morirá’ la fuerza de la declaración”, señala nuestro manual.
Pero, ojo, las citas indirectas, aunque son paráfrasis, esto no debe alterar la esencia de la idea original del entrevistado.
En sí, en la configuración de una buena nota deben aparecer siempre los dos tipos de recursos, pues imprimen forma y ritmo al texto, hacen que sea menos denso, y la lectura se hace más atractiva y fluida, gracias al ritmo que se le imprime al texto al mezclar lo literal con lo parafraseado.
Así que al redactar una nota basada en entrevista, que es más de la mitad de los casos, la transcripción y selección de citas a utilizar es de lo más importante que realizamos.
Incluso guardamos por unos días las transcripciones por si se llegan a necesitar.
Precisamente porque es en las citas directas donde más podemos llegar a equivocarnos o donde las fuentes nos pueden reclamar, ya sea porque afirman que no dijeron eso o que lo dijeron pero no de esa forma o que se sacó de contexto, etc.
Y ciertamente puede ocurrir. Es decir, si se pone una cita directa pero la nota no explica el contexto, puede prestarse a malas interpretaciones, o si la cita textualmente por ejemplo, se edita o se corta sin que esté la idea completa del entrevistado, también puede verse como manipulación de la información.
Y esto nos pasa, por supuesto, no por intento de manipulación tal cual, muchas veces, por las prisas, por la falta de una adecuada revisión tanto del reportero como del editor, o porque a veces ciertamente el periodista puede llegar a forzar o “estirar” los límites para no perder lo que cree puede ser una buena declaración.
Pero es lo que estamos siempre prestos para corregir en cuanto lo detectamos, aún cuando tengamos que escribir una fe erratas, aún cuando se nos caiga una nota que estábamos contemplando para destacarla en portada, o incluso a veces por encima de la molestia del propio reportero.
Las citas directas, como muchos otros elementos, son parte de la precisión, exactitud, credibilidad y honestidad con las que debemos construir cada nota, cada texto y cada reportaje.
Parece algo básico y lo es, es teoría básica de periodismo, por eso la cumplimos a cabalidad y corregimos cuando nos llegamos a equivocar en algo tan elemental.