En la incansable búsqueda por sus desaparecidos, tratamos de acompañar
La problemática de las desapariciones es tan fuerte, tan amplia y tan intensa que diariamente la enfrentamos, la vivimos o la sentimos de una u otra manera.
Como prácticamente el 100 por ciento de los sinaloenses todos sabemos o conocemos de al menos un caso cercano o lejano: amigos, familiares, vecinos, amigo de un amigo, familiar de un conocido, de un compañero de trabajo, en fin, todos hemos sido tocados por el fenómeno.
Y sí, pocas cosas son tan tristes de atestiguar como la búsqueda de los desaparecidos por parte de sus familias. Y desde el periodismo no son pocas las ocasiones en que la vemos de cerca. Es prácticamente nuestro día a día.
Además de acompañar continuamente a los colectivos de búsqueda en su labor y actividades, o dar cobertura a manifestaciones que realizan familiares y amigos de las víctimas, también publicamos de manera continua las fichas de búsqueda que circula la Comisión Estatal de Búsqueda, sobre todo cuando son menores de edad o mujeres, o cuando son varios casos en uno.
“Tengo a un familiar desaparecido y quería saber cómo le puedo hacer para que lo puedan publicar en su página, por favor”, es uno de los mensajes que nos llegó en estos últimos días, por ejemplo.
Otro señala: “Me podrían ayudar compartiendo cualquiera de las dos imágenes por favor”, y nos manda la ficha de búsqueda y otra más con otra foto de su familiar desaparecido.
Como ese, recibimos varios mensajes así a lo largo de la semana. De casi todos tratamos de al menos publicar la ficha de búsqueda en nuestras redes sociales, en ocasiones hacemos nota para subir al sitio web, y cuando se puede la incluimos en el ejemplar impreso.
Pero hay otro aspecto que constantemente lo atestiguamos, y es cuando nos contactan directamente familiares de desaparecidos luego de que publicamos notas de hallazgos de cuerpos o también cuando se realizan detenciones de grupos de personas.
Es en estos casos cuando de inmediato recibimos mensajes de WhatsApp, llamadas o correos electrónicos demandando más datos.
Nos preguntan de inmediato por los nombres, por las características, urgen a que demos más detalles... todo en afán de su búsqueda.
En éstos últimos días, por ejemplo, se registró la detención de 18 hombres en Escuinapa. Publicamos la nota con una fotografía de los detenidos, todo con base en un comunicado oficial emitido por las autoridades.
En ese mismo día, a poco rato de haber publicado la nota en Noroeste.com, recibimos varios mensajes directos:
“Joven, disculpe, dónde puedo pedir información sobre la nota de Escuinapa de los 18 que agarraron. Es que tenemos un hermano desaparecido y se parece mucho al de gris. O nos podría facilitar la foto sin que le tape los ojos, sólo la de él, por favor, se lo suplico... Mi hermano se llama...”.
Y nos escribe el nombre completo de su hermano, además del recorte de la fotografía que publicamos, señalando a quien creen puede ser su familiar.
“Dónde puedo pedir información. Tenemos un hermano desaparecido. Pido de favor dónde puedo ir”, es otro de los mensajes y manda la foto recortada con uno de los detenidos de Escuinapa, además de la foto del familiar desaparecido.
“Hola, buenas tardes, acabo de ver la nota que subieron sobre los 18 que capturaron y uno de ellos es mi tío que estaba desaparecido... ¿no sabe a dónde se lo llevaran?”, fue otro de los mensajes recibidos por esa publicación.
Ciertamente tratamos de responderles de manera directa, pero sobre todo nos interesa clarificar que la información que publicamos de ese tipo de casos es la que tenemos.
Es decir, no tenemos acceso a nombres completos de detenidos o de personas rescatadas, o restos encontrados. Los que nos proporciona la autoridad, así tal cual es lo que está en nuestras notas y publicaciones en general.
Ha habido ocasiones en que se dan casos de rescatados o encontrados, y de inmediato nos empiezan a preguntar, por parte de familiares, de qué datos tenemos, si ya hay nombres, detalles, etc.
También se llega a dar el caso, aunque en menor proporción, cuando encuentran restos o cuerpos.
Las familias buscan enterarse y demandan más información de qué sabemos nosotros que les pueda ayudar a saber si son o no sus desaparecidos.
Eso es lo verdaderamente triste, las familias creen que nosotros tenemos más datos de los que publicamos, pero lo que sucede es que la información que circula es la que publicamos, ya sea oficial o extraoficial.
Y si la ven escasa es porque así es en realidad, así fluye la información.
Por eso lo consideramos triste y hasta frustrante, porque no tenemos más datos que darles a los familiares.
De todos los casos que nos llega información: rescatados vivos, cuerpos o restos, detenidos... en fin, damos todos los detalles que nosotros tenemos, desde un detalle de vestimenta hasta del lugar o condiciones en que fueron hallados, sin entrar en detalles morbosos, sólo para que sirva un poco de guía para esas familias que están en la búsqueda de sus desaparecidos.
Tal como iniciamos este artículo, sabemos que la problemática de las desapariciones es fuerte, es amplia y es intensa, porque es recurrente, frecuente y presente todos los días en nuestro estado, por eso buscamos informar en la medida que es posible en nuestras notas y publicaciones, y si en ese afán logramos dar un poquito de luz o esperanza a las familias, que así sea.