Informar una racha violenta, la responsabilidad
Cuando se presenta una racha violenta, como la que vivimos estos días en Mazatlán, surge un fenómeno informativo entre la ciudadanía: un frenesí de búsqueda constante de datos motivado por razones obvias de seguridad y prevención.
En la sociedad mazatleca esto ocurre con mayor intensidad que en Culiacán, por ejemplo, donde la población está desgraciadamente más acostumbrada a los hechos de alto impacto debido a décadas de lamentables crisis de seguridad.
El puerto es vulnerable tanto por su tamaño como por la fragilidad de su principal motor económico: el turismo.
Ante este panorama, como comunicadores debemos adaptarnos un poco a ese estilo de demanda de información de los mazatlecos durante rachas violentas como la actual. El miedo y la precaución rigen en esos momentos, por lo que lo menos que buscamos es alarmar de más a la población con nuestras alertas en redes y las notas que subimos al sitio y distribuimos en todas las plataformas.
Nuestra metodología opera bajo lineamientos estrictos:
-Verificación previa: Emitimos una alerta en redes antes de llegar al lugar de los hechos pero lo hacemos con base en fuentes confiables y confirmaciones. Si existe un reporte pero carecemos de certeza sobre si ocurrió o nos falta claridad en las circunstancias, no se publica. Esa es la instrucción primordial. Alertamos sobre lo que tenemos certeza.
-Función preventiva: Las alertas se emiten para prevenir sobre todo a quienes circulan o habitan en las zonas donde están ocurriendo los hechos y tratar de hacerlo en tiempo real.
-Actualización constante: En cuanto arribamos al sitio, informamos lo que constatamos, lo hacemos ajustando la alerta, realizando una transmisión en vivo y/o subiendo de inmediato una nota breve de lo que sabemos hasta ese momento, y lo distribuimos en redes sociales.
-Propósito claro: En los minutos siguientes buscamos clarificar la situación con un fin estrictamente preventivo, basándonos siempre en datos confirmados o proporcionados por fuentes confiables.
En los últimos días enfrentamos diversas situaciones que nos interesa comentar porque ilustran nuestra labor en este contexto en Mazatlán:
El incidente en El Cid: El lunes fue uno de los casos, cuando tras una persecución a un Jeep en la Zona Dorada, el conductor ingresó a esta colonia privada para ponerse a salvo tras haber recibido disparos en la Avenida Camarón Sábalo; se generó una movilización policial en el interior del fraccionamiento y circularon algunas versiones no confirmadas, desde disparos en el interior del residencial, hasta ataques en casas de ahí mismo. Nosotros en todo momento nos mantuvimos cautos, informando desde el inicio con datos constatados y útiles para la prevención sin generar alarma.
El supuesto desalojo en el ISSSTE: El miércoles, luego de un ataque con heridos trasladados al hospital del Issste, circuló la versión de un desalojo ante el supuesto ingreso de personas armadas para agredir nuevamente a los lesionados. Constatamos que, si bien se movilizó a las personas en espera de servicio médico, fue una medida preventiva para el acceso y atención de los heridos, no una evacuación, versión falsa que circuló en algunas páginas de noticias.
La presunta explosión en Sábalo Country: El jueves, tras dos hechos de alto impacto en la zona urbana de Mazatlán, se reportó una supuesta explosión que se habría escuchado en el Sábalo Country y fraccionamientos privados aledaños de esa zona residencial turística.Tras consultar diversas fuentes y realizar recorridos, no confirmamos ningún incidente.
No obstante, detectamos que en chats vecinales empezó a circular una nota nuestra sobre una balacera en esa misma zona. De inmediato nos dimos cuenta que era una nota antigua de hace varios años de un hecho en el mismo sector, la cual alguien había retomado y la compartieran en los chats como si fuera una nota del día.
Esto pese a que todas nuestras notas tienen fecha de publicación y la información en cuestión era de muchos años atrás. Suponemos que, en la demanda de información de lo que se presumía era un hecho de alto impacto, alguien usó un buscador de internet para saber qué pasaba en el Sábalo Country, en Mazatlán, y el buscador les arrojó esa nota y seguramente muchas más, pero en el apuro o lo que mencionamos como frenesí por saber qué está ocurriendo, no revisaron la fecha de publicación.
Desconocemos si en dichos chats vecinales advirtieron el error; esperamos que sí, pues nos preocupa que la información se interprete fuera de su contexto y fecha actual.
Es muy probable que casos como estos se sigan presentando, ya que en una sociedad y economía tan ligada al turismo, y tan sensible en lo que es la zona turística, el impacto es exponencial y los ciudadanos buscan informarse rápidamente, a veces aun a costa de ser hechos no confirmados o desproporcionados a la realidad.
En todo este contexto, en Noroeste reiteramos nuestro compromiso: con nosotros puede tener la plena confianza de que todo lo publicado cuenta con confirmación y los más altos estándares éticos y periodísticos.
Si llegamos a publicar en la versión digital o en redes algo que luego no fue como se había dicho previamente, de inmediato corregimos y aclaramos.
Si tenemos un reporte, no publicamos si no estamos seguros por completo de los datos. Y lo que publicamos en la inmediatez, lo hacemos con los datos que sabemos en ese momento, o bien, aclaramos lo que se reporta y lo que está o no confirmado.
Todo en un afán de utilidad, cuidado y prevención para los ciudadanos.
Hoy, más que nunca, debemos ser rigoristas y respetar los lineamientos éticos y periodísticos. Es para la seguridad y la prevención de todos.