Producción audiovisual en un periódico, la metamorfosis para, ahora sí, ser ‘leído’ por millones

Noroeste
02 agosto 2026

Durante décadas, la mayor aspiración para quienes hacemos un periódico era ser leídos por miles. La cantidad de ejemplares diarios que imprimíamos nos daba una idea de cuántos eran esos miles. Incluso había una vieja fórmula que decía que eran de tres a cinco lectores por cada ejemplar vendido en la calle o entregado a un suscriptor.

Eran tiempos en que sólo se aspiraba a calcular la lectoría, no había manera de medición exacta, y aún así, los periódicos soñábamos con llegar a miles de lectores.

Finalmente, las nuevas plataformas y los avances tecnológicos en el mundo de la comunicación nos han permitido cumplir el sueño, ahora llegamos no sólo a miles, sino a millones.

¿Habíamos imaginado que una “nota” fuera leída por millones? Claro que no. Prácticamente no hay ni había periódicos en el mundo que circularan por millones. Por supuesto que ahora menos.

Ahora aquí estamos con el sueño cumplido pero con sus “condiciones”, es decir, el sueño cumplido pero en otra plataforma, en otro formato, en uno del que ni siquiera somos nativos: el mundo audiovisual.

Estamos hablando de los videos cortos o reels que producimos diariamente. Son los datos reporteados por nuestros periodistas con imágenes captadas por nuestros fotoperiodistas, pero en un formato diferente, aunque muy actual y muy familiar para las nuevas generaciones.

Los intelectuales de la comunicación llaman a este fenómeno cultura de la convergencia o narrativa transmedia: los contenidos fluyen a través de múltiples plataformas y los medios buscamos puntos de contacto con las audiencias.

Henry Jenkins, académico estadounidense fundador de iniciativas como el Consorcio sobre la Convergencia Cultural en el programa de los Estudios Comparados de Medios en el MIT, es uno de los expertos en el tema transmedia, y en su libro “Convergence Culture: La cultura de la convergencia de los medios de comunicación” plantea de manera magistral los nuevos tiempos que vivimos, y enfrentamos, los medios de comunicación.

“Bienvenidos a la cultura de la convergencia, donde chocan los viejos y los nuevos medios, donde los medios populares se entrecruzan con los corporativos, donde el poder del productor y el consumidor mediáticos interaccionan de maneras impredecibles”, señala desde la introducción.

“Este libro trata de la relación entre tres conceptos: convergencia mediática, cultura participativa e inteligencia colectiva. Con «convergencia» me refiero al flujo de contenido a través de múltiples plataformas mediáticas, la cooperación entre múltiples industrias mediáticas y el comportamiento migratorio de las audiencias mediáticas, dispuestas a ir casi a cualquier parte en busca del tipo deseado de experiencias de entretenimiento”.

Resume perfecto el paradigma de la revolución digital que permeó en los 90 y principios del 2000, cuando se hablaba de que los nuevos medios desplazarían a los tradicionales. Sin embargo, señala: “el emergente paradigma de la convergencia asume que los viejos y nuevos medios interaccionarán de forma cada vez más compleja”.

Pero Jenkins hablaba de esto en el 2006, año en que publicó el libro en cuestión. Aquí estamos 20 años después, con esa convergencia pero con herramientas y formas de distribuir la información que tal vez ni los propios intelectuales de la comunicación imaginaban. Aquí estamos los medios tradicionales, aplicando nuestras décadas de experiencia periodística en nuevos formatos.

Y los resultados hablan por sí solos. En el mes de julio que acaba de terminar, las visualizaciones de nuestro contenido audiovisual ascienden a 18.9 millones.

Es decir, los reels y videos que subimos diariamente a las redes sociales (Facebook, Instagram, TikTok y YouTube) han sido vistos casi 20 millones de veces.

Y son contenidos eminentemente periodísticos, la mayoría breaking news, es decir, de noticias del momento, y con información generada por nuestros periodistas.

El más visto es un reel que se subió los últimos días de mayo, el día 22, sobre un hecho en Ahome, donde un agente de Tránsito Municipal se lanzó a un canal de riego para poner a salvo a un conductor que había quedado atrapado en su automóvil tras caer al cuerpo de agua.

Del 22 de mayo al 31 de julio, ese video sumó 3 millones de visualizaciones.

El segundo más visto suma 1.6 millones de visualizaciones y es del aseguramiento de un tractocamión en la salida norte de Culiacán ocurrido el 13 de julio.

Un poco más abajo, con 1.2 millones de visualizaciones, está el reel o video corto del 26 de junio que narra el asesinato de un hombre en un expendio en la Colonia Adolfo López Mateos, en Culiacán.

Con poco más de 556 mil visualizaciones aparece un video corto del 22 de julio, sobre un presunto enfrentamiento en Cosalá entre militares y civiles armados.

Mientras que el material audiovisual del hecho de alto impacto ocurrido en un restaurante de El Habal, en Mazatlán, también el 22 de julio, suma en menos de 10 días un total de 493 mil visualizaciones.

Estos datos reflejan que la metamorfosis a la que nos hemos sometido los últimos años rinde frutos. Hemos asumido el reto audiovisual a pesar de ser un medio tradicional impreso.

La transición de los medios impresos hacia los entornos digitales nos ha obligado a las redacciones tradicionales a replantear las formas en que contamos las historias.

Nacimos bajo la rigidez de la tinta y el papel, pero hemos mutado de manera acelerada hacia nuevos formatos como los videos cortos y los reels.

El objetivo es conectar a esas audiencias que se informan a través de las pantallas, principalmente de sus teléfonos celulares o smartphones.

Sabemos que nuestra supervivencia no reside solamente en seguir haciendo periodismo con profundidad enfocándonos en el texto escrito, ahora debemos tener la capacidad de síntesis y adaptación audiovisual.

Esto lo hacemos para responder al ecosistema digital actual, pero sin abandonar el rigor y la ética periodística. Ahora, el reto diario es traducir nuestra agenda a ese lenguaje dinámico e interactivo sintetizado en un video corto vertical.