Repartidores, el último frente de Noroeste en la calle, vulnerable ante la inseguridad

Noroeste
03 mayo 2026

Por la madrugada, cuando la mayoría de la gente duerme, en Culiacán y Mazatlán se mueven en motocicleta decenas de empleados de Noroeste con un único objetivo: entregar nuestro ejemplar impreso en la puerta de la casa de cada uno de nuestros suscriptores.

Aunque podría pensarse que es un oficio casi desaparecido, dada la vigencia de la información digital y las redes sociales, este canal sigue siendo para nosotros uno de los más importantes para llegar a los lectores.

Los suscriptores son para nosotros de nuestras audiencias más valiosas, no sólo por la tradición y el cariño que podemos tenerles dada su fidelidad, sino también porque son lectores voraces, comprometidos, que nos esperan con ansia cada mañana, y nos leen de arriba a abajo y nos hablan o nos escriben cuando fallamos, cuando nos equivocamos, o también para felicitarnos cuando algo de lo publicado les gusta.

A veces les quedamos mal, porque si tenemos un cierre editorial tarde, eso pega en la hora de entrega del periódico, pero siempre estamos pensando en ellos durante todo nuestro proceso de generación de información, de empaquetado y de cierre del ejemplar impreso diario.

Así que esa audiencia respetable y amplia con la que aún contamos como medio de comunicación impreso, y que no muchos medios pueden presumir de tenerla, nos obliga a tener una estructura de repartidores, quienes trabajan de madrugada y pertenecen al área de Distribución, dentro de nuestro organigrama empresarial.

Pero además de detenernos un momento a la labor que realizan nuestros repartidores, y agradecer de corazón a nuestros suscriptores del ejemplar impreso por su fidelidad, este artículo lo queremos usar también como una pieza de denuncia.

De denuncia ante la violencia y la inseguridad rampante que prevalece en las calles de nuestras dos ciudades principales del estado, y donde nuestros repartidores, como último frente en la calle durante la madrugada, son víctimas constantes.

Lo que más les sucede es que a alguno de ellos los detiene algún grupo armado para cuestionarles su presencia en la calle: ¿qué andan haciendo?, ¿a dónde van?, ¿de dónde vienen?... o incluso amedrentarlos: vete de aquí, por aquí no pasas... En fin, la vulnerabilidad en la que se encuentra gran parte de la ciudadanía se agudiza para nuestros repartidores, por la hora del reparto, en la madrugada, por el medio en el que lo hacen, motocicletas, y porque van a cualquier parte de Culiacán o Mazatlán donde haya un suscriptor de Noroeste esperando su ejemplar diario.

En los últimos meses, donde más hemos tenido incidentes es en las colonias de Mazatlán, donde además de constantes “detenciones” momentáneas también nos han robado al menos tres motocicletas, que les son despojadas a los repartidores pese a ver que es su medio de trabajo y darse cuenta los agresores que lo que llevan en la moto son ejemplares de Noroeste para su reparto.

Los incidentes han sido en colonias de todo tipo, desde la Montuosa, la Olímpica o Lomas de Mazatlán.

Tan sólo esta semana que recién pasó, un repartidor fue asaltado alrededor de las 5:00 de la mañana del martes en la Colonia Quinta Chapalita.

No le quitaron la moto, pero sí la cartera y el celular, y ya que se empezaban a retirar los asaltantes se regresaron para exigirle que les diera el chaleco que portaba.

Y es que en un afán de andar plenamente identificados, por seguridad, precisamente, los repartidores portan un chaleco con el logo de Noroeste.

En este incidente nos llamó la atención que los asaltantes exigieran el chaleco también, por lo que prevemos que lo puedan usar para alguna fechoría haciéndose pasar por empleados de esta empresa periodística.

Lo peor de todo esto es que en las últimas semanas los incidentes de inseguridad han sido no sólo en las rutas de reparto, sino que recientemente recibimos la “visita” durante la noche de algunos jóvenes que intentaron llevarse las motocicletas estacionadas afuera de nuestro edificio en Mazatlán.

Y hace unas dos semanas sí se llevaron un vehículo nuestro estacionado a una cuadra de nuestro edificio.

Sabemos que la ola de inseguridad y violencia que azota nuestro estado nos afecta a todos los ciudadanos, y no tenemos por qué ser la excepción, pero esta generalidad no es justificación para que aceptemos los hechos sin al menos reclamar y denunciar.

Vivimos tiempos inéditos en Sinaloa y en México. Y desde el periodismo los hemos ido documentando.

No han sido días tranquilos estos últimos en nuestra profesión, pues los sucesos recientes en nuestro estado se desencadenaron y aceleraron de manera intempestiva.

Desde la acusación de Estados Unidos sobre 10 funcionarios y ex funcionarios de Sinaloa el miércoles hasta la designación de una Gobernadora interina ayer sábado hemos estado informando puntualmente en todas nuestras plataformas.

Lo que más hemos tratado con nuestras coberturas y nuestros artículos de opinión es informar pero también explicar y poner en perspectiva, sin contribuir a la desinformación ni a la exageración.

Seguramente aún vienen semanas de tiempo extra de trabajo para nosotros y de ingente e importante información para los ciudadanos. Aquí estaremos.

Por la madrugada, cuando la mayoría de la gente duerme, en Culiacán y Mazatlán se mueven en motocicleta decenas de empleados de Noroeste con un único objetivo: entregar nuestro ejemplar impreso en la puerta de la casa de cada uno de nuestros suscriptores.

Aunque podría pensarse que es un oficio casi desaparecido, dada la vigencia de la información digital y las redes sociales, este canal sigue siendo para nosotros uno de los más importantes para llegar a los lectores.

Los suscriptores son para nosotros de nuestras audiencias más valiosas, no sólo por la tradición y el cariño que podemos tenerles dada su fidelidad, sino también porque son lectores voraces, comprometidos, que nos esperan con ansia cada mañana, y nos leen de arriba a abajo y nos hablan o nos escriben cuando fallamos, cuando nos equivocamos, o también para felicitarnos cuando algo de lo publicado les gusta.

A veces les quedamos mal, porque si tenemos un cierre editorial tarde, eso pega en la hora de entrega del periódico, pero siempre estamos pensando en ellos durante todo nuestro proceso de generación de información, de empaquetado y de cierre del ejemplar impreso diario.

Así que esa audiencia respetable y amplia con la que aún contamos como medio de comunicación impreso, y que no muchos medios pueden presumir de tenerla, nos obliga a tener una estructura de repartidores, quienes trabajan de madrugada y pertenecen al área de Distribución, dentro de nuestro organigrama empresarial.

Pero además de detenernos un momento a la labor que realizan nuestros repartidores, y agradecer de corazón a nuestros suscriptores del ejemplar impreso por su fidelidad, este artículo lo queremos usar también como una pieza de denuncia.

De denuncia ante la violencia y la inseguridad rampante que prevalece en las calles de nuestras dos ciudades principales del estado, y donde nuestros repartidores, como último frente en la calle durante la madrugada, son víctimas constantes.

Lo que más les sucede es que a alguno de ellos los detiene algún grupo armado para cuestionarles su presencia en la calle: ¿qué andan haciendo?, ¿a dónde van?, ¿de dónde vienen?... o incluso amedrentarlos: vete de aquí, por aquí no pasas... En fin, la vulnerabilidad en la que se encuentra gran parte de la ciudadanía se agudiza para nuestros repartidores, por la hora del reparto, en la madrugada, por el medio en el que lo hacen, motocicletas, y porque van a cualquier parte de Culiacán o Mazatlán donde haya un suscriptor de Noroeste esperando su ejemplar diario.

En los últimos meses, donde más hemos tenido incidentes es en las colonias de Mazatlán, donde además de constantes “detenciones” momentáneas también nos han robado al menos tres motocicletas, que les son despojadas a los repartidores pese a ver que es su medio de trabajo y darse cuenta los agresores que lo que llevan en la moto son ejemplares de Noroeste para su reparto.

Los incidentes han sido en colonias de todo tipo, desde la Montuosa, la Olímpica o Lomas de Mazatlán.

Tan sólo esta semana que recién pasó, un repartidor fue asaltado alrededor de las 5:00 de la mañana del martes en la Colonia Quinta Chapalita.

No le quitaron la moto, pero sí la cartera y el celular, y ya que se empezaban a retirar los asaltantes se regresaron para exigirle que les diera el chaleco que portaba.

Y es que en un afán de andar plenamente identificados, por seguridad, precisamente, los repartidores portan un chaleco con el logo de Noroeste.

En este incidente nos llamó la atención que los asaltantes exigieran el chaleco también, por lo que prevemos que lo puedan usar para alguna fechoría haciéndose pasar por empleados de esta empresa periodística.

Lo peor de todo esto es que en las últimas semanas los incidentes de inseguridad han sido no sólo en las rutas de reparto, sino que recientemente recibimos la “visita” durante la noche de algunos jóvenes que intentaron llevarse las motocicletas estacionadas afuera de nuestro edificio en Mazatlán.

Y hace unas dos semanas sí se llevaron un vehículo nuestro estacionado a una cuadra de nuestro edificio.

Sabemos que la ola de inseguridad y violencia que azota nuestro estado nos afecta a todos los ciudadanos, y no tenemos por qué ser la excepción, pero esta generalidad no es justificación para que aceptemos los hechos sin al menos reclamar y denunciar.

Vivimos tiempos inéditos en Sinaloa y en México. Y desde el periodismo los hemos ido documentando.

No han sido días tranquilos estos últimos en nuestra profesión, pues los sucesos recientes en nuestro estado se desencadenaron y aceleraron de manera intempestiva.

Desde la acusación de Estados Unidos sobre 10 funcionarios y ex funcionarios de Sinaloa el miércoles hasta la designación de una Gobernadora interina ayer sábado hemos estado informando puntualmente en todas nuestras plataformas.

Lo que más hemos tratado con nuestras coberturas y nuestros artículos de opinión es informar pero también explicar y poner en perspectiva, sin contribuir a la desinformación ni a la exageración.

Seguramente aún vienen semanas de tiempo extra de trabajo para nosotros y de ingente e importante información para los ciudadanos. Aquí estaremos.