Verificar, verificar, verificar... una tarea que no termina

Noroeste
25 octubre 2026

Una de nuestras principales funciones es conseguir información, todo el trabajo del área editorial o la Redacción de un medio gira en torno a eso de manera permanente.

Sin embargo ahí no acaba nuestra tarea, al contrario, sigue la que quizá sea las más importante de las funciones: verificar.

El verificar información que nos llega o que obtenemos reporteando, entrevistando o en fuentes documentales es una tarea inherente al periodismo. Siempre lo hemos hecho y, más que nada, siempre se ha tenido que hacer cuando se hace un periodismo serio y profesional.

Pero, como todo en el periodismo actual, la verificación ha ido mutando, pues los materiales a verificar lo han hecho, así como los métodos de conseguir información y por supuesto el origen de dicha información.

Con la inteligencia artificial, por ejemplo, hay nuevas herramientas que nos obligan a estar más atentos, pero debemos admitir que esto no es sólo de la IA para acá, pues los programas y las aplicaciones para modificar o incluso manipular una foto, un documento, un video, un audio o algún dato ya tienen décadas existiendo. La semana que recién concluimos tuvimos un caso por demás ilustrativo sobre lo que estamos comentando, y sobre algunos otros aspectos de la obtención de información en los tiempos actuales.

Se trata de información relacionada con la seguridad, que, por obvias razones, en los últimos tiempos ocupa gran parte de nuestro tiempo, esfuerzo y recursos.

Todo inició la noche del martes, cuando poco después de las 22:00 horas recibimos el reporte de un supuesto motín o intento de motín en el Penal de Aguaruto, en Culiacán.

El reportero de guardia se trasladó al centro penitenciario para verificar, se observó movimiento, se constató una supuesta inconformidad en la fila de las visitas, porque se habían detenido momentáneamente, pero no se observaron señales de motín alguno.

Poco antes de las 23:00 horas, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado publicó en sus redes un comunicado que decía: “La #SSPSinaloa informa que, este martes 20 de octubre de 2026, la Compañía de Revisión a Penales de la Guardia Nacional llevó a cabo una revisión nocturna rutinaria en el Centro Penitenciario Aguaruto, en la ciudad de Culiacán, misma que transcurrió sin ningún incidente. Destacar que esta intervención se llevó a cabo con pleno respeto a los derechos humanos de las Personas Privadas de la Libertad”.

Lo observado fue lo que nosotros constatamos y lo segundo fue lo que la autoridad reportó y con esa información se publicó en la página web una nota con el título “Reportan motín en el Penal de Aguaruto; fue una revisión, informa SSPE”.

Por la hora, esa nota sólo se subió esta noche al sitio de Noroeste.com y ya no alcanzó a publicarse en el ejemplar impreso del miércoles.

El mismo miércoles 21 continuó fluyendo información al respecto y los datos que nos iban llegando poco a poco finalmente se concretaron en un comunicado del Grupo Interinstitucional emitido a través de la SSPE, titulado “En revisión al Centro Penitenciario Aguaruto, en Culiacán, aseguró distintos objetos de delito”. El comunicado informaba que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, a través del Grupo de Operaciones Especiales Sinaloa (GOES) de la Policía Estatal Preventiva y de la Guardia Nacional, en coordinación con el Grupo Interinstitucional, llevaron a cabo el martes 20 de octubre, una revisión en el Centro Penitenciario de Aguaruto, donde se aseguraron diversos objetos prohibidos.

Desplegaban una lista de lo incautado, entre ello ocho armas y ocho cortas, es decir, 16 en total, así como una granada antidisturbios, cargadores y cartuchos para armas de diferentes calibres, 19 radios transmisores, siete cargadores para radio, 11 celulares, dosis de presunta droga, bebidas alcohólicas y cajetillas de cigarros.

Aunque el boletín señalaba: “los objetos fueron asegurados y puestos a disposición de las autoridades competentes, a fin de que lleven a cabo las investigaciones correspondientes”, la información oficial no era acompañada de imágenes, como suele ocurrir casi siempre. Es decir, la autoridad sólo informó del operativo y de lo decomisado pero en texto, sin acompañarlo de imágenes de lo incautado.

Sin embargo, pasó algo que no es raro que suceda, aunque sí es raro que suceda en un operativo de este tipo, nos hicieron llegar a nosotros y a casi todos los medios, de manera extraoficial, dos imágenes de lo incautado.

Es decir, dos fotografías, una con las armas, los cargadores y demás, así como una con las bebidas alcohólicas y los cigarros. En la primera, con las armas, se observaban elementos de seguridad de espaldas sosteniendo la lona con los logos de las corporaciones, como suelen hacerlo, y dos militares, uno aparentemente de la Guardia Nacional y otro del Ejército.

No nos pareció tan extraño, aunque debió saltarnos más, que las fotos fueran filtradas y no proporcionadas en el comunicado, y así las publicamos con la nota oficial en nuestro sitio web y redes sociales.

Pero más tarde, cuando ya alistábamos la edición impresa con esa nota como principal de la portada del periódico nos alertaron de un detalle: la foto estaba manipulada.

Lo que se observaba es que las letras en la espalda de los chalecos que portaban los agentes en la fotografía estaban distorsionadas y decían “Pooliciaa” en un chaleco y “Polica” en otro.

Ese detalle nos hizo frenarnos y empezar la verificación. Vimos que otros medios traían las mismas fotos pero no coincidían las letras en los chalecos de los policías. En la foto publicada por otro medio incluso en unas decían “Marina”, en otras decían “Policía estatal” y otras aparecían sin letras.

Cuestionamos directamente al área de Prensa de la Secretaría de Seguridad estatal y nos confirmaron que ellos no tenían imágenes oficiales para proporcionarnos.

Ahí fue donde nos llevó la verificación rápida que hicimos y de inmediato decidimos quitar la foto de nuestro sitio web y de nuestras redes, además de no llevarla en la portada del periódico como teníamos previsto.

Seguimos checando a través de herramientas de verificación y los resultados nos arrojaron que en las imágenes se había usado IA y/o que habían sido retocadas digitalmente. Ciertamente ninguna herramienta de verificación nos mostró que la foto no fuera real, sin embargo, una vez corrido nuestro proceso completo de verificación sostuvimos la decisión de no usar esas imágenes en nuestras plataformas ni en nuestro ejemplar impreso.

Podría decirse que con estas fotos que nos filtraron tuvimos un “resbalón” inicialmente al subirlas así al sitio y las redes, pero logramos corregir a tiempo. Y tal vez pudiera pensarse que no pasa nada, pues en apariencia las armas y lo decomisado sí eran reales, pero el punto es que nosotros pensamos: si modificaron estos detalles de los chalecos, ¿que otra cosa modificaron en la foto?

Es decir, la foto ya no era confiable y por lo tanto no lo era la información que transmitía, y como era una foto cuyo origen era extraoficial, no podíamos arriesgarnos a seguirla replicando nosotros y que eso sirviera como una validación.

Este fue sólo un incidente o detalle que vivimos esta semana que pasó y que nos recuerda la importancia de la verificación. Afortunadamente no pasó a mayores, pero no fue ni será el único, cuestiones similares se nos presentan de manera constante, de ahí la confirmación de que la tarea de verificar nunca termina para el periodismo.